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Miércoles, 24 de octubre de 2007 - 22:53 GMT
Los dilemas de la OTAN
Javier Farje
Javier Farje
BBC Mundo

Sede de la OTAN. Crédito: OTAN
La OTAN se enfrenta a su mayor desafío desde la guerra de los Balcanes en 1995.
Las palabras del Secretario de Defensa de Estados Unidos Robert Gates, no podían ser más lapidarias.

"No me satisface que una alianza cuyos miembros tienen (en su conjunto) más de 2.000.000 de soldados, marinos y aviadores, no encuentre los recursos adicionales modestos que han prometido para Afganistán", dijo a comienzos de esta semana.

Después de todo, Estados Unidos tiene 35.000 soldados luchando contra unos talibanes que han reaparecido con fuerza en varias regiones de Afganistán, por lo que las bajas occidentales se han multiplicado en los últimos meses.

A esto se suma la crisis desatada por los ataques de rebeldes kurdos en Turquía, un miembro de la OTAN que ha recibido apoyo verbal de sus colegas atlánticos, pero que acompañan sus palmaditas en la espalda con la advertencia de que no es buena la alternativa militar para combatir al PKK.

Política

El problema al que siempre se ha enfrentado la OTAN es que los ministros de defensa de la alianza atlántica no solo representan el estamento militar.

Se trata de miembro de gobiernos sometidos a presiones políticas internas que, en algunos casos, tienen mucho que ver con la historia reciente de Europa.

Alemania, por ejemplo, siempre se ha mostrado reticente a actuar militarmente en cualquier escenario, debido a que su reconstrucción como país derrotado por culpa del nazismo siempre se basó en una actitud más bien de conciliación.

Robert Gates. Crédito: OTAN
El Secretario de Defensa de Estados Unidos no se explica porque otros países de la OTAN no colaboran
Por otro lado, los nuevos países de la OTAN, algunos de ellos antiguos miembros del desaparecido Pacto de Varsovia, son atlantistas convencidos que muestran la devoción entusiasta del recién converso.

Pero el problema es que, en términos de cifras, los aportes de países como Estonia o Eslovaquia no permiten cubrir ese vacío de que se queja Robert Gates.

En todo caso, la campaña en Afganistán ha puesto a prueba a la alianza, como no ocurría desde los tiempos de la guerra de los Balcanes en 1995.

Afganistán

El Talibán fue derrocado en 2001, luego de una campaña militar que fue resultado directo de los atentados del 11 de septiembre de ese año en Estados Unidos.

Pero desde hace un año, el grupo fundamentalista ha resurgido con fuerza y ha puesto en apuros a la OTAN.

Para Estados Unidos, se trata de un desafío que no pueden perder, sobre todo si tenemos en cuenta que su papel en Irak es muy cuestionado y necesita de victorias para satisfacer el frente político interno.

En todo caso, son los contingentes estadounidenses, canadienses, británicos y holandeses los que han estado cargando con el mayor peso de los operativos contra el revitalizado Talibán.

No me satisface que una alianza cuyos miembros tienen (en su conjunto) más de 2.000,000 de soldados, marinos y aviadores, no encuentre los recursos adicionales modestos que han prometido para Afganistán
Robert Gates
De ahí la queja del general canadiense Ray Henault, presidente del Comité Militar de la OTAN.

"Le recuerdo de forma continua a los países la responsabilidad que tienen luego de haberse sumado a la misión afgana: proveer los recursos que necesitan los mandos para cumplir su tarea en el terreno", dice Henault.

A este problema se suman las discrepancias que existen sobre el número de soldados que se necesita para combatir a los rebeldes, y la necesidad de empezar a dedicar más recursos al entrenamiento de las fuerzas de seguridad locales y la reconstrucción de la infraestructura del país.

Presión

Al mismo tiempo, la OTAN es la única alianza militar sólida, por lo que sus servicios son necesitados en otras partes del planeta.

"La presión en las fuerzas es enorme" dice el Secretario General de la OTAN, el holandés Jaap de Hoop Scheffer. "En Afganistán estamos hablando de un mandato de la ONU".

Jaap de Hoop Scheffer. Crédito: OTAN
El Secretario General de la OTAN Jaap de Hoop Scheffer, admite que la alianza atlántica está muy presionada.
"Tenemos operativos de la Unión Europea, de Naciones Unidas, Líbano, África. A pesar de esta presión, es mi responsabilidad y la de los 26 miembros de la OTAN cumplir nuestras promesas" insiste Scheffer.

Los operativos iniciales en Afganistán no incluyeron a la OTAN a pedido del propio Estados Unidos, pero en 2003, la alianza atlántica decidió involucrarse en su operativo militar de mayor envergadura fuera de Europa.

Pero la terca resistencia de Talibán y las crecientes bajas en las filas de la alianza han dado origen a una actitud de rechazo en algunas capitales europeas.

En Holanda, por ejemplo, hay quienes opinan que no se puede derrotar a los talibanes, que la campaña le está costando mucho dinero al contribuyente, y que se está abandonando la reconstrucción en aras de la victoria militar.

Mientras la OTAN trata de ponerse de acuerdo consigo misma, los talibanes siguen acechando.

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