"Los hermanos bigotudos" han terminado tras las rejas por reirse de la junta militar birmana.
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Los gobiernos autoritarios se caracterizan, no sólo por su vocación represiva sino también por su falta absoluta de sentido del humor.
Las tiranías se ríen de sus propias fechorías y no entienden la sátira, porque ésta es subversiva, lleva un mensaje subliminal de rebeldía que los dueños de las picanas no entienden.
Por ello no es de extrañar que, en la ola represiva que siguió a las protestas de los monjes budistas en Rangún, la antigua capital de Birmania, incluyeran a Par Par Lay.
Par es la estrella de un trío de comediantes que, durante los últimos 30 años, han causado escozor al gobierno militar, con un espectáculo que combina el tradicional estilo del payaso, muy común en Birmania, y el sarcasmo político.
Par Par Lay ni siquiera tuvo tiempo de empacar, algo a lo que además ya está acostumbrado porque ha sido arrestado varias veces en el pasado. La primera se remonta a 1990, cuando pasó varios meses tras las rejas.
En 1996 formó, junto a U Lu Zaw y Lu Maw en trío "The Moustache Brothers" o "Los hermanos bigotudos".
A la cárcel por chistosos
Casi desde el mismo momento en que decidieron hacer reír a los birmanos terminaron en la cárcel.
Digamos que a los militares no les hizo mucha gracia un chiste en el que decían que le definición de ladrón es "empleado del gobierno".
También cantan canciones que se burlan de los militares que gobiernan su país y al terminar su espectáculo usan un casco de policía para recoger donaciones, a la que llaman "la coima".
Aung San Suu Kyi, invitó a los cómicos a que actuaran para celebrar el Día de la Independencia.
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El chiste de los empleados públicos les costó a Par Par Lay y Lu Maw casi seis años de cárcel, porque tuvieron el desatino insurreccional de contarlo durante una manifestación por el Día de la Independencia.
Las festividades fueron convocadas en 1996 por Aung San Suu Kyi, la premio Nóbel de la paz confinada a arresto domiciliario desde hace muchos años.
La risa de Suu Kyi debió tener, para los militares birmanos, el mismo carácter delictivo que una de sus arengas.
"Mi abuelo fue comediante, mi padre fue comediante, yo soy de tal palo tal astilla" dice Par Par Lay, dejando entrever su grandes dientes blancos enmarcados por un bigote que parece un listón de canas festivas.
"Se llevaron al número uno del grupo, Par Par Lay", se lamenta muerto de la risa, Lu Maw.
Lista negra
"Él va a estar bien porque sabe como vivir en la cárcel y hace chistes de todo. Pero su esposa está preocupada porque no tiene ropa y no sabemos donde está y la policía no nos quiere decir nada" se lamenta su compañero de aventuras.
Por supuesto que el acoso de la junta no se ha limitado al fácil expediente de echar su frágil humanidad al rincón oscuro de una celda.
A "Los hermanos bigotudos" les han negado licencias y han tratado de intimidar a su público para que no asista a sus funciones.
"Ya estamos en la lista negra de los militares, no tenemos nada que perder" se encoge de hombros Lu Maw.
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"Mi abuelo fue comediante, mi padre fue comediante, yo soy de tal palo tal astilla"
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Durante su espectáculo, los "Hermanos", que suelen actuar en la sala de la casa de Lu Maw, ofrecen abanicos de papel para espantar a los mosquitos, su hermana baila una danza tradicional y agitan billetes viejos con la efigie del general Aung San, el padre de Aung San Suu Kyi.
El general Aung San comandó la resistencia contra la ocupación japonesa y fue uno de los líderes de la independencia, antes de ser asesinado en 1947.
Lu Maw extraña a su "hermano" Par Par Lay y quiere que cualquier occidental que llega a ver su espectáculo haga todo lo posible para que salga en libertad.
Lu Maw sabe que el suyo es un espectáculo mutilado porque falta la estrella. Pero no deja de sonreir, para que no se diga que perdió la batalla.