La noche blanca de París, un festival anual nocturno de arte y musica, terminó con una pequeña tragedia para el mundo del arte.
En aparente estado de ebriedad, una banda de cuatro hombres y una mujer, consiguieron entrar en el Museo de Orsay en Paris y dañaron deliberadamente uno de los clásicos del impresionismo, "El puente de Argenteuill", de Claude Monet.
Las cámaras de seguridad captaron el hecho. Después de cometer una serie de desmanes, uno de los intrusos le dio un puñetazo al cuadro abriéndole un agujero en el medio de unos 10 centimetros.
Sonaron las alarmas, se armó un batifondo de terror, vino el personal de seguridad, pero los intrusos, borrachos como estaban, consiguieron darse a la fuga.
La ministra de cultura de Francia Christine Abanel, dijo que el cuadro sería restaurado.
"Me rompe el corazón que una obra de arte que es parte de nuestra memoria, de nuestro patrimonio cultural, sea objeto de un acto vandálico de esta naturaleza", dijo Abanel.
Museo impresionista
El daño pudo ser mucho peor.
El museo de Orsay tiene una extraordinaria colección de cuadros impresionistas.
¿Por qué los intrusos eligieron ese cuadro tan representativo?
El motivo más obvio es el vandalismo: fue el primer cuadro que encontraron para dejar su marca con un destrozo.
Pero si uno recuerda todo lo que Argenteuil representa para el impresionismo, puede ensayar una segunda explicación.
Pocos lugares simbolizan tanto este movimiento artístico como este puente situado a unos 12 kilómetros del centro de la capital francesa.
Se podría conjeturar entonces que este es un sutilísimo mensaje de rechazo a esta escuela que revolucionó el arte del siglo XIX y dejó una marca indeleble en la pintura occidental.
Nadie puede pintar como se pintaba antes de los impresionistas. Ellos abrieron el camino para los experimentos del siglo XX que desembocaron en el cubismo y terminaron en la abstracción.
Pero no sé por qué me parece que los borrachos que atacaron el cuadro de Monet no se estaban fijando en todo esto.