Según diversas organizaciones, en Italia hay miles de prostitutas extranjeras.
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El ministro de Interior de Italia, Giulio Amato, anunció que está considerando imponer multas a los clientes de las prostitutas que ejerzan "esa actividad en calles frecuentadas por menores o cerca de lugares de culto".
Además, quiere que las notificaciones de las multas se envíen por correo a las casas de los clientes, para avergonzarlos.
En cuanto a las trabajadoras sexuales que se prostituyan en esos lugares, Amato dijo que se les podría imponer una "sanción administrativa aplicable por los vigilantes urbanos".
Sin embargo, reconoció que algunas organizaciones que ayudan a las prostitutas se oponen a este tipo de medidas "porque temen que, como resultado, la prostitución se pueda trasladar de la calle a lugares incontrolables o que termine en lugares cerrados donde no se pueda controlar lo que le suceda a las mujeres".
El ministro presentó sus propuestas este martes, durante una audiencia de la comisión de asuntos constitucionales del senado.
Ley Merlin
Técnicamente, en Italia el ejercicio de la prostitución no es ilegal.
El ministro explicó sus propuestas ante el senado.
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Hasta 1959, se podía ejercer en "casas cerradas", pero ese año se aprobó una ley, impulsada por una diputada socialista, Lina Merlin, para cerrar los prostíbulos y darles más derechos a las trabajadoras sexuales.
Esa ley contra "la explotación de la prostitución" prohíbe el proxenetismo.
Sin embargo, como en la mayoría de los países europeos, no es ilegal recibir servicios sexuales.
En una encuesta realizada por encargo del diario La Stampa, a principios de este mes, el 53% de los italianos entrevistados se manifestó a favor de reabrir las "casas cerradas", mientras que sólo el 19% apoyó la idea de incriminar a los clientes y el 11% dijo que se debía prohibir la prostitución.
Tráfico
El 41% de los encuestados dijo que, como hasta ahora, no se debe perseguir a las prostitutas, el 17% opinó lo contrario y el 29% dijo que sólo se les debe imponer una multa.
Muchas de las mujeres que trabajan de prostitutas en Italia son inmigrantes ilegales de África y Europa oriental.
El tráfico de menores de edad y de jóvenes para la prostitución también es un problema creciente.
Algunas organizaciones señalan que la situación ha empeorado desde 2004, a raíz de la incorporación de 12 nuevos estados miembros a la Unión Europea.