En el encuentro participaron boxeadores de tres clubes londinenses.
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Un barco sale de uno de los puertos de los antiguos sindicatos de Londres, lleno de boxeadores, y navega por el Támesis, al ritmo de tambores africanos.
Otros boxeadores, encabezados por un gaitero, avanzan en una procesión desde la catedral de San Pablo hasta el Puente del Milenio.
Ambos grupos se saludan y se unen frente a la galería Tate Modern, en el centro de la capital británica.
En la galería hay un ring de boxeo, en el que entrenan chicos y chicas, de entre 10 y 12 años.
Bailarines de la compañía de danza callejera Flawless y un rapero, MC Mic Assassin, reciben a los recién llegados y comienza la noche boxística.
"The Fight" ("La pelea") es un proyecto del artista panameño Humberto Vélez, cuya obra se centra en la colaboración con diversas comunidades y grupos a veces marginados.
Presencia
"La idea del proyecto surgió de mis experiencias en Panamá y también de mi vida en Manchester, Inglaterra, donde viví más de diez años", le dijo Vélez a BBC Mundo.
Un gaitero escocés y percusionistas africanos encabezan la procesión.
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"Cuando en la Tate me pidieron que les presentase una idea, les dije que trabajar con boxeadores era lo más cercano que yo podía hacer".
"Primero porque yo podía comunicarme inmediatamente con las comunidades de boxeo, que en el sur de Londres y al lado de la Tate son muchas y muy poderosas, históricas".
"Y también porque el boxeo representa, metafóricamente, y a nivel de acción, de actividad, mucho de lo que yo considero que es la vida en esta ciudad".
"Decía el poeta, cineasta y manager de boxeo francés Jean Cocteau, sobre Panama Al Brown, el primer latinoamericano campeón mundial de boxeo, en 1929 -de quien Cocteau fue entrenador y amante- que Panama Al Brown era una presencia y esa presencia se podía transformar en arte".
Estigma
Vélez trabajó durante varios meses con los clubes de boxeo Fisher Downside ABC, Fitzroy Lodge ABC y Lynn ABC, del distrito londinense de Southwark, en la rivera sur del Támesis.
Vélez trabajó durante varios meses con los boxeadores y sus comunidades.
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"Como artista, me gusta trabajar con grupos hacia los cuales existe un gran estigma", señala.
"En el pasado, he trabajado con inmigrantes, tanto con asilados políticos y refugiados como con comunidades históricas de inmigrantes en distintos lugares, con mujeres, en fin con distintos grupos que no tienen un espacio visual o político para decir quiénes son en la sociedad".
"Los boxeadores son a veces menospreciados o puestos en un estereotipo de que son de clase trabajadora, agresivos, delincuentes, vulgares, salvajes, inhumanos...es un gran mito".
"Me interesan las percepciones tanto en el mundo del arte, acerca de los no artistas haciendo arte, como en el público en general".
Comunidades complejas
El artista panameño destaca que la obra no sólo se centra en los boxeadores.
Flawless es una de las compañías de danza callejera más destacadas del Reino Unido.
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"Uno no puede verlo solamente en función del boxeador que está sobre el ring", le dice a BBC Mundo.
"Es toda una serie de comunidades muy complejas, son históricas, están relacionadas con sindicatos, con luchas sociales, con migraciones, con formas de trabajo".
"Por toda esta complejidad y por la forma como se expresa el boxeo mismo, invité a jóvenes artistas del área -a bailarines y un rapero- a colaborar conmigo".
"Ellos han investigado, han hablado con todos los directores de los clubes, los boxeadores de distintas generaciones, y todo eso lo han insertado en el proyecto".
"En la coreografía, los boxeadores les han enseñado a los bailarines cómo moverse para hacer más creíble y mejor el proyecto, y los bailarines, que son muy profesionales, han aprendido de los boxeadores".
Voz y voto
Vélez quiere que instituciones como la Tate les den más espacio a las comunidades.
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Mi interés es artístico, pero estoy completamente convencido de que uno puede desarrollar estrategias para ayudar a la gente y dar algo a cambio
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"Mi interés es artístico, pero estoy completamente convencido de que uno puede desarrollar estrategias para ayudar a la gente y dar algo a cambio, de que el artista puede dejar de ser egoísta".
"Le pedido mucho a la institución que haya una posición distinta respecto a los grupos que no son artistas, que se les incorpore y se les escuche, que tengan voz y voto sobre lo que se exhibe aquí".
"Otra cosa muy importante de proyectos como éste es que los participantes adquieren un gran sentido de orgullo y de respeto a sí mismos, y después de esto sienten que pueden realizar un poquito más".
Proceso participativo
La curadora del proyecto en la Tate Modern, Gabriela Salgado, le dijo a la BBC que uno de los aspectos más significativos de la obra de Vélez es que siempre implica un proceso largo y participativo.
La campeona nacional Yasmin Rogers y la finalista Kim Connelly se enfrentaron en la Tate.
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"No me interesa un evento en el que se le pida a un miembro o a un grupo de la comunidad replicar una idea de un artista".
"Justamente lo que me atrae a mí de la obra de Humberto es que él se mete con la gente, la incorpora en la idea, les consulta, bebe de su experiencia, no les impone una idea".
"Si no es así, es muy utilitario, es decir el artista termina usando a la comunidad para su beneficio personal".
Trabajo en equipo
Un joven boxeador que participa en "La pelea", Joshua Ejakpovi, manifestó que su experiencia ha sido muy positiva.
Joshua Ejakpovi, del club Lynn ABC, boxeó y bailó en el ring.
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"Este proyecto demuestra que algunos boxeadores tienen un gran talento y una gran variedad, que pueden unirse y transformarse en arte", le dijo a BBC Mundo.
"De todo lo que hemos hecho, yo ya tenía un poquito en mí, el boxeo, el entrenamiento, la música, la coordinación, que está vinculada al baile, y todas estas cosas se complementan y es fácil fusionarlas".
"Si uno disfruta al máximo cualquier cosa que haga, obtiene los mejores resultados y creo que aquí lo hemos logrado, trabajando en equipo".
"Ahora los bailarines parecen boxeadores y los boxeadores parecen bailarines", añadió, sonriente.