Los profesores dicen que su deber es informar a los estudiantes, no informar sobre ellos.
|
Los profesores universitarios británicos votaron unánimemente a favor de boicotear los planes del gobierno para hacer frente al extremismo islámico en los centros de altos estudios.
Las autoridades les habían pedido que observaran e informaran sobre cualquier comportamiento sospechoso de estudiantes que se podrían haber radicalizado.
Pero en la conferencia anual del mayor sindicato de profesores universitarios, University and College Union (Sindicato de Universidades y Colegios, UCU, por sus siglas en inglés), los delegados rechazaron la medida, señalando que esto significaría espiar a los estudiantes.
Los académicos advirtieron que los intentos del gobierno de aumentar la vigilancia de los musulmanes en el Reino Unido están alentando el racismo y la xenofobia, además de constituir una amenaza a las libertades civiles.
Los profesores aseguraron que informarán sobre cualquier actividad ilegal, como lo exige la ley, pero que no participarán en cazas de brujas.
Confianza
El presidente del UCU, Steve Warton, dijo que es importante mantener la confianza entre el personal y los estudiantes, así como garantizar la libertad académica de debatir todos los puntos de vista.
"Las universidades son entornos en los que se cuestionan las ideas establecidas y se debaten otras nuevas", señaló.
"Se debaten y se analizan. Nosotros nos dedicamos al debate, no a la autocensura, y de ninguna manera vamos a trabajar como si formáramos parte de una Stasi académica del siglo XXI", dijo, refiriéndose a los servicios secretos de la ex República Democrática Alemana.
"Nuestro deber es informar a los estudiantes, no informar sobre ellos", añadió.
Mayor control
Sin embargo, algunos profesores que no pertenecen al sindicato apoyan el llamado del gobierno para establecer un mayor control.
En 2005, extremistas islámicos británicos mataron a 52 personas en Londres.
|
El catedrático Anthony Glees, de la Universidad Brunel, en el sur de Inglaterra, preparó un informé que contiene varios ejemplos específicos de jóvenes que están siendo reclutados por extremistas islámicos en centros universitarios británicos.
Glees considera que sus colegas deberían ofrecer un mayor apoyo a las autoridades.
"La libertad de opinión no es algo absoluto: por suerte, hay una ley que prohíbe instigar el asesinato de otras personas", dijo.
El gobierno asegura que no espera que los profesores se conviertan en detectives, que sólo les pide que estén conscientes del problema e informen, si ven algo sospechoso.