Niños y adultos frecuentan cada vez más las clases de magia.
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El ilusionismo parece despertar cada vez más interés por aquí.
En los últimos años han proliferado las escuelas de magos. Incluso han aparecido bares temáticos con shows de magia en vivo, ambientados ad hoc y donde uno puede saborear platos con nombres como "Merlín", "Cuatro Ases" o "Mandrake".
BBC Mundo consultó sobre este fenómeno a Adrián Guerra, ilusionista argentino que fue campeón mundial de magia y hoy es dueño de un bar temático y una escuela para magos.
"Sí, se puede decir que estamos de moda", aseguró Guerra, y aclaró: "se está viviendo un pico de una moda que en realidad ya viene desde hace un tiempo."
"Aunque suene poco humilde, muchos se enteraron de que había mundiales y campeonatos de magia cuando yo fui campeón mundial en 1994 y salí en muchos medios".
"Otra inyección" que contribuyó a que la magia se hiciera popular, según Guerra, "fue cuando en 1997 vino al país el famoso mago David Copperfield. Él tiene un buen recuerdo de Argentina porque tuvo mucho éxito aquí".
"A la gente le gusta la magia, las empresas nos contratan como número principal en sus eventos. Todos la incluyen en sus propuestas. La magia vende y convoca".
"Soy un poco torpe"
Uno de los alumnos más avanzados de la escuela de Adrián Guerra es Ricardo Fernández, más conocido como "Ricky".
Este aprendiz de 35 años contó a BBC Mundo que ser mago "es un sueño que tengo de muy chiquito."
Si bien en su infancia, en una pequeña ciudad de la provincia de Corrientes, nunca pudo asistir a un espectáculo de magia en vivo, Ricardo se enamoró del ilusionismo al ver el legendario programa de televisión argentino "Las manos mágicas", según explicó a BBC Mundo.
"Ya de más grande fui a ver un show de magia. Al principio vine con un poquito de miedo a la escuela porque soy un poco torpe con las manos, un poco despistado".
"En la escuela vemos todos los tipos de magia: pañuelos, bolas, magia de cerca, de salón. A mí lo que más me gusta son las cartas.
BBC Mundo fue testigo de la habilidad de "Ricky", quien con toda soltura hizo aparecer bolas de esponja en las manos de quien escribe y dio vuelta a naipes, aparentemente sólo con el poder de su psiquis.
Vivir de la magia
¿Y cuál es la meta de este aprendiz de mago? "Hoy día tengo un trabajo administrativo, trabajo en sistemas (computadoras). Pero mi sueño es vivir de la magia", se ilusionó Ricardo.
"Ya hago algunos shows en cumpleaños de amigos y de amigos de amigos. Además, este verano estuve en la costa argentina haciendo magia en un bar temático."
Adrián Guerra, quien da clases a Ricardo en el nivel avanzado, señaló a BBC Mundo que este alumno "tiene mucho don de charla y comunicación. Es muy didáctico, a veces ayuda a los profesores a dar clase. Le gusta comunicar, es un don natural. Le veo mucho futuro".
¿Está en los planes de este aprendiz hacer desaparecer personas? "Lo único que un mago nunca podrá hacer es hacer desaparecer a la suegra o a la esposa", bromeó Ricardo.
¿Y usted? ¿Ha sido aprendiz de algún oficio? ¿O conoce algún oficio en el que aún se lleve a cabo este método de aprendizaje? En BBC Mundo nos interesa saber su experiencia.
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M Luisa Muñoz Mitchell, Marbella, España