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Viernes, 13 de abril de 2007 - 12:30 GMT
Manuel Rivas y el sentido de las palabras
BBC Estudio 834

Hernando Salazar
Hernando Salazar
Cartagena, Colombia

Manuel Rivas
Según Manuel Rivas hay que rescatar el sentido de las palabras que están "secuestradas".
Para el más destacado escritor gallego contemporáneo y uno de los más sobresalientes de España, escribir es como respirar.

Eso se nota cuando se conversa con este hombre, de 50 años, que habla pausada y profundamente, que le pone poesía y música a sus frases, y que piensa cada una de las palabras que utiliza.

"No estás pensando en el aparato respiratorio, estas respirando. Cuando escribo, de alguna forma escucho también. Todos los sentidos tienen que estar en acción. El escribir es como estar en vigilia, en vilo", asegura Manuel Rivas a Estudio 834 a su paso por Cartagena de Indias.

Rivas explica que para él la idea de escribir es la de un ser vivíparo. Sin embargo, aclara que no se propone "hacer obras como quien va poniendo huevos por ahí y se queda observándolos. Incluso cuando no se está escribiendo se está produciendo obra. Se está fermentando".

"No sabes si va a ser vino o vinagre, pero fermenta, está creciendo algo ahí dentro. Yo no creo que el escritor se pueda desconectar y decir ahora no soy escritor. Creo que está trabajando siempre. Tu mirada no tiene obturador", agrega.

Manuel Rivas
Las guerras empiezan por las palabras. Es la producción industrial de odio la que va creando las condiciones para que se produzcan las tragedias
Enseguida habla de lo que producen los escritores. "El libro también es como un ser vivo. Yo creo que tenemos que tener cuidado tanto el que lo escribe como el que lo lee".

"A veces te parece que lo sensato es contestar que ningún libro, ni el hecho de escribir, va a tener efecto ninguno sobre la realidad. Pasas de tener una postura muy idealista de pensar que la literatura, el arte, puede transformar el mundo, como lo pensó la Ilustración, lo pensaron las vanguardias", sostiene.

Pero admite que aunque después de la bomba atómica es muy difícil pensar que la cultura puede hacer mucho mejor el mundo, "también puedes invertir los términos y pensar, como algún escritor que dijo: "Voy a escribir algo que detenga una guerra". Y dices qué iluso, qué absurdo. Este escritor era Canetti. Pero a él también la parecía que fue una ocurrencia estúpida de juventud".

Pero mucho, recuerda, más tarde el mismo Canetti dijo que aquello no era tan disparatado.

Las guerras empiezan por las palabras

"Las guerras empiezan por las palabras. Es la producción industrial de odio la que va creando las condiciones para que se produzcan las tragedias. Entonces (Canetti) decía: ¿por qué no pensar que otras palabras pueden neutralizar esa producción de odio?

No tenemos un punto de vista omnisciente donde ves a unos elementos que hacen algo, sino que tu te sientes parte de eso y es parte de tu propia realidad

Yo me quedaría en un campo intermedio. A mi ha habido libros, obras de arte, pinturas, músicas, experiencias artísticas que he notado cambiada mi mente", añade.

Entonces habla de la obra de Juan Rulfo y de Federico García, y de las pinturas de Goya.

Rivas tiene claro para qué y por qué escribir, y afirma que él no lo hace para adoctrinar a nadie, sino para descubrir.

Este hombre, que a los 15 años de edad comenzó a trabajar como periodista, que ha escrito poesía, cuento y novela, afirma que el periodismo le enseñó a escuchar, lo cual "es muy importante para cualquier escritor".

Entonces subraya algo que se ha convertido en un tema central de sus libros, de sus artículos y de sus exposiciones: hay que rescatar el sentido de las palabras, que están "secuestradas".

Mientras conversamos en un hermoso patio colonial lleno de plantas y palmas en una tarde cartagenera, Estudio 834 le preguntó a Rivas qué sentido tiene escribir en un mundo tan bombardeado por lo audiovisual.

"Quizás por eso tiene más sentido, responde. (Elías) Canetti hablaba del escritor y del sentido de escribir, cómo hacer de custodio del sentido de las palabras.

Yo creo que hoy incluso podríamos usar una imagen ecológica, que las palabras conserven su sentido y renazcan de una forma de no transgénica. Luchar contra la contaminación lingüística, contra el ruido".

Rivas recuerda que "en el mundo en que nací mi madre era lechera y las mujeres llevaban las cosas esenciales encima de la cabeza. No es que esté diciendo que las mujeres tienen que volver a hacerlo. Pero era fascinante".

Las palabras descabezadas

Y luego el autor de Los Libros Arden Mal, La Lengua de las Mariposas y El Lápiz del Carpintero explica que ahora "ves muchas veces a las palabras descabezadas. Han perdido lo esencial, lo que deberían llevar sobre la cabeza".

Manuel Rivas
Según Rivas, "la verdad tiene más que ver con las pequeñas cosas que con las grandes cosas".

Le preguntamos si habla de algunas palabras o de todas. "Todas las palabras son importantes. Estamos muy acostumbrados a considerar que las palabras importantes son las abstracciones. Las palabras grandilocuentes.

Decía Joyce: "Dios nos libre de las grandes palabras, que nos hacen tanto daño", contesta.

Rivas dice que "parte de la modesta función de la literatura es frente a las abstracciones, acercarse al mundo de lo concreto. Al mundo de la designación real de las cosas".

Según él, "la verdad tiene más que ver con las pequeñas cosas que con las grandes cosas".

También lamenta que los medios de comunicación y toda la maquinaria pesa que representan sean utilizados "a efectos del control de las mentes".

"Frente a este bombardeo (informativo) del que me hablas, de las grandes maquinarias, de lo global, es muy importante para la vida recuperar las pequeñas verdades", agrega.

Rivas tiene claro que la historia de la cultura es dramática "y posiblemente las guerras decisivas, al final, el territorio que quieren conquistar, aparte del físico y geográfico, en última instancia quieren conquistar el control de las mentes".

Las lenguas están para abrazarse ... el problema cuando existen conflictos es un problema de los hombres, que nos empeñamos en utilizar las lenguas como si fueran lanzas

"En Los Libros Arden Mal, en El Lápiz del Carpintero y La Lengua de las Mariposas no se trata de contar una historia, ni siquiera un episodio. Lo que trato es de hablar de la guerra de las guerras. Es esta historia dramática de la cultura", dice.

Al final de nuestra conversación hablamos del hecho de escribir en gallego y ser traducido al español.

"El gallego está escrito en curvas y el castellano en grecas. Hay autores gallegos que han escrito en castellano y en curvas. Estoy pensando en Valle Inclán, en Bazán, en Torrente Ballester, en Cela", dice.

Y Manuel Rivas concluye con el significado de las palabras, algo que lo conecta con el principio de nuestra conversación: "Las lenguas están para abrazarse. Cuando se ponen en contacto, se enamoran unas de otras y establecen relaciones eróticas. El problema cuando existen conflictos es un problema de los hombres, que nos empeñamos en utilizar las lenguas como si fueran lanzas".



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