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Jueves, 1 de febrero de 2007 - 19:07 GMT
México: buzos del lodo y el desecho
Alejandra Noguez
Alejandra Noguez
México

Carlos Barrios. Foto: Alejandra Noguez
Carlos Barrios es uno de los cuatro buzos en el mundo que se sumergen en el barro y el desecho.
¿Se imagina que para ganarse la vida tuviera que sumergirse en las profundidades de las aguas negras de su ciudad? Pues en el Distrito Federal hay quienes lo hacen y su labor garantiza el buen funcionamiento del sistema de drenaje de esta gran urbe.

Bucear a ciegas en los torrentes de las aguas negras entre cadáveres de animales y en ocasiones también de seres humanos, además de miles de toneladas de desechos de una de las ciudades más grandes del mundo, puede resultar no sólo poco atractivo, sino también muy riesgoso.

A pesar de ello, cuatro hombres que trabajan en una planta de bombeo que administra el gobierno de la Ciudad de México dedican su vida a este raro oficio.

La especialización de este grupo, que se formó en 1982, es única en México y el mundo.

Son buzos profesionales y su responsabilidad es mantener limpios los ductos para evitar inundaciones en el exterior, principalmente en época de lluvias cuando la ciudad se piede volver un caos.

Capacitación

"Nosotros somos buzos deportivos, yo por ejemplo tengo más de 40 buceadas en el mar, además soy nadador", cuenta Carlos Barrios, uno de los hombres rana entrevistados por BBC Mundo en la Planta de Bombeo Aculco al oriente de la capital mexicana.

Según cifras del gobierno local, la Ciudad de México genera 17 mil toneladas diarias de basura. Más del 30% de ésta es desechada en la vía pública y gran parte acaba en los sistemas de drenaje cuya red de 160 kilómetros es vulnerable a las inundaciones
BBC Mundo

La capacitación para esta labor es a través del uso industrial del buceo en el que se entrenan con los ojos cerrados, ya que este trabajo se realiza completamente a ciegas y a más de diez metros de profundidad en un caldo de aguas putrefactas.

Según cifras del gobierno local, la Ciudad de México genera 17 mil toneladas diarias de basura.

Más del 30% de estas son desechadas en la vía pública y gran parte acaba en los sistemas de drenaje cuya red de 160 kilómetros es vulnerable a las inundaciones.

"Si esto se hiciera con trabajo normal tendrían que abrirse calles, cerrar vialidades, hacer excavaciones y esto implicaría un gasto muy alto y muchas molestias para la gente", comenta Barrios a la BBC.

Riesgos latentes

Cada día este buzo y el resto del equipo (apenas 3 hombres más) bajan por las alcantarillas enfundados con un desgastado traje hermético de hule de seis milímetros de espesor, enfrentando riesgos de accidentes y enfermedades que pueden costarles la vida.

Carlos Barrios descendiendo. Foto: Alejandra Noguez
Cada día este buzo y el resto del equipo (apenas 3 hombres más) bajan por las alcantarillas enfundados con un desgastado traje hermético de hule de seis milímetros de espesor, enfrentando riesgos de accidentes y enfermedades que pueden costarles la vida
BBC Mundo

De acuerdo con los especialistas en salud, el más mínimo contacto con esas aguas de desecho podría llevar a la muerte a cualquier ser vivo, pero estos hombres piensan que a lo largo del tiempo han ganado cierta inmunidad.

Mientras Barrios se prepara para la inmersión confiesa "es un mundo lleno de oscuridad, lleno de soledad, incluso lleno de peligro, la confianza puede matarnos" dice.

Con la ayuda de otro de sus compañeros se coloca los guantes que sella con cinta de aislar al traje de hule, luego le es colocado un casco que pesa unos diez kilos del cual nacen dos mangueras que le alimentan de oxígeno y la otra es su comunicación con la superficie. A este sistema le llaman "cordón umbilical".

Cuando esto sucede, Julio César Cu Cámara, jefe de los buzos, cuenta que hace 21 años un torrente de aguas negras arrastró a uno de sus compañeros cuando destapaba un ducto, quitándole la vida.

Sin embargo, asegura que esos incidentes son muy poco frecuentes, pues "se toman todas las precauciones necesarias de seguridad."

Conociendo el oficio

Antes de que termine de prepararse el buzo, decido vivir la experiencia y desciendo unos tres o cuatro metros con Cu Cámara hasta lo que él llama "el espejo de agua", sobre una canastilla de metal sujetada por una grúa.

Julio César Cámara, jefe de Buzos. Foto: Alejandra Noguez
Según Julio César Cu Cámara hace 21 años un torrente de aguas negras mató a otro buceador.

La podredumbre del agua aderezada con animales muertos, descargas de desechos de miles de excusados y toneladas de basura que forman una gruesa capa de mugre impregna el olfato de pestilentes aromas.

"Como es tanta basura que ya tiene tiempo aquí empieza a haber unos olores 'raros', pero no son nocivos", comenta mi acompañante con optimismo.

¿Qué es lo más raro que se han encontrado en esta aguas?

"La mitad de un Volkswagen que me encontré en un drenaje" dice, "pero también nos ha tocado encontrar cuerpos de personas a quienes han echado a los canales", comenta el jefe de buzos.

Inmersión

Ya en las profundidades del drenaje y cubierto por varios litros de las espesas aguas, Carlos Barrios comienza su faena diaria: inspeccionar la zona y liberar los ductos.

Basura. Foto: Alejandra Noguez
El equipo inspecciona las tuberías más grandes y saca toneladas de basura cada día.

Desde una consola que está conectada al "cordón umbilical" del equipo del buzo, se recibe la comunicación en la superficie: "Bien, ya estamos abajo, tenemos unos 50 centímetros de azolve, en general no hay nada grande", se oye la voz de Barrios por la bocina.

Este equipo inspecciona las tuberías más grandes y las plantas colectoras por las que fluyen más de 35.000 litros de aguas residuales por segundo y sacan toneladas de basura que es arrojada cada día a las calles.

La inspección duró unos 15 minutos aproximadamente. Al salir de la fétida nata de basura, Barrios se somete paciente al proceso de desinfección que consiste en un rápido baño a "jicaradas" (baño con una vasija) con agua potable.

En México sólo existen cuatro buzos capacitados para realizar este trabajo, y aunque la labor puede ser riesgosa su salario es apenas de US$500 mensuales.



ESCUCHE/VEA
BBC MUNDO HOY, 01.02.07
Oficios curiosos (Cap. 4) - El arte de bucear en aguas negras



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