Nadie elige la hora de su nacimiento, pero muchos, especialmente aquellos que padecen enfermedades irreversibles causantes de dolores indescriptibles, quisieran decidir la forma y la hora de poner fin a su existencia.
Algunos pacientes como Dianne Pretty en Inglaterra han conseguido su derecho a la eutanasia.
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Pero lo que para algunos enfermos desahuciados es sólo un deseo, en Holanda es un derecho.
Holanda despenalizó la eutanasia en abril del 2002, convirtiéndose así en el primer país del mundo en permitir, con todas las de la ley, la llamada "muerte dulce".
Sin embargo, contrario a lo que pronosticaban sus detractores, la ley no convirtió en rutina la ayuda al suicidio.
De acuerdo con la primera evaluación sobre la despenalización de la eutanasia, Holanda no registró un aumento de los casos, más bien al contrario, según un nuevo estudio.
La investigación realizada por un comité independiente formado por 10 investigadores de cuatro universidades holandesas que trabajaron sobre el tema durante dos años, sostiene que el número de casos de eutanasia pasaron de 3.500 en el 2001, a 2.300 en 2005.
También se registró una baja en el número de suicidios asistidos por los facultativos, de 300 a 100 durante el mismo periodo.
"Por primera vez encontramos que la frecuencia con que se aplica la eutanasia y el suicidio asistido ha disminuido en Holanda. Un dato que nos ha tomado por sorpresa", dijo Agnes Van Der Heide, profesora de la Universidad Erasmus de Rotterdam y una de las autoras del estudio.
Causas
Si bien no hay una explicación específica, Van Der Heide sostiene que el fenómeno podría ser resultado de una disminución en el número de muertes globales registradas en el país.
Igualmente podría estar estrechamente ligado al uso cada vez más frecuente de la sedación paliativa, una técnica que se aplica sin ser declarada al Ministerio fiscal y que es usada para ayudar a morir a quien se está muriendo, ya sea aminorando el dolor o adelantando el final de la vida.
"Pensamos que la disminución de la frecuencia en que se aplica la eutanasia se explica en parte por el aumento del uso de sedantes paliativos, y pensamos que al menos la mitad de la disminución registrada en los casos de eutanasia puede atribuirse al reemplazo por la sedación paliativa", explica Van Der Heide.
De acuerdo con la investigación, el uso de sedantes paliativos aumentó un 11%, de 8.500 casos a 9.600.
Avanza Transparencia
La investigación también destaca que la regulación ha terminado por favorecer la transparencia. En 2001 sólo el 56% de los doctores informaba de haber ayudado a un paciente a morir, mientras que para el 2005 la cifra alcanzaró el 80%.
Rob Jonquiere, presidente de la Asociación Holandesa para la Eutanasia Voluntaria, señaló que más allá de los números, el elemento más destacable de esta primera evaluación es que la eutanasia no se ha convertido en un ejercicio de rutina.
Por ejemplo, la investigación sostiene que en 2005 se recibieron 8.400 solicitudes de eutanasia y suicidio asistido, de las cuales menos de un tercio fueron aceptadas.
El experto afirma que la legislación no es un cheque blanco. Para evitar ser criminalizado, el médico debe cumplir determinadas condiciones: que el paciente esté sometido a un sufrimiento insoportable sin que exista posibilidad alguna de mejorar su estado y que la solicite expresamente al doctor.
A su vez el médico debe pedir la opinión de otro colega, ejecutar esmeradamente la eutanasia y notificar sobre la muerte a una comisión regional.
La eutanasia representa alrededor del 1,5% de las 140.000 muertes que se registran anualmente en el país.
El Gobierno de centro derecha, dominado por dos partidos defensores de los valores cristianos, no ha reaccionado oficialmente al informe. Aunque la ministra de Salud, Jet Bussemaker, ha declarado que no hay planes para modificar la política de la llamada "muerte dulce", la cual cuenta con un amplio respaldo ciudadano.