Los aborígenes dicen que en las montañas de New South Wales habitan espíritus ancestrales.
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Una tribu de aborígenes australianos obtuvo el control conjunto de un bosque tropical, decretado por la ONU como patrimonio de la humanidad.
El acuerdo abarca un área de 6.000 kilómetros en el estado de New South Wales (Nueva Gales del Sur), ubicado en el sureste del país.
Los jefes tribales esperan que el mismo genere fuentes de trabajo y les permita a las comunidades indígenas depender en menor medida de la ayuda del Estado.
El acuerdo entre la gente de Githabul y el gobierno de New South Wales fue alcanzado luego de una década de negociaciones y diputas legales.
Ésta es una victoria fantástica para la tribu Githabul. Su lucha por los derechos de estas tierras es una de las más importantes en el país y cubre una vasta zona de parques nacionales y bosques.
Incluye los picos de la zona montañosa que, según los aborígenes, es el hogar de poderosos espíritus ancestrales.
Desempleo
Esta clase de acuerdos pone el énfasis en el acceso compartido a la tierra, más que en el derecho exclusivo sobre la propiedad.
Reconoce que los aborígenes tienen reclamos históricos sobre ciertas regiones de Australia y les permiten llevar a cabo actividades tradicionales.
Los Githabul podrán cazar animales nativos protegidos, incluyendo tortugas y equidnas (unos osos hormigueros espinosos).
Los líderes aborígenes manejarán de forma conjunta los bosques del estado y los parques nacionales, entre ellos varias zonas designadas como patrimonio de la humanidad por Naciones Unidas.
Se espera que el acuerdo genere empleos y ganancias para la tribu.
Muchos aborígenes australianos viven en comunidades remotas, donde los índices de pobreza y desempleo son elevados.
Los ancianos de la tribu Githabul también están involucrados en otra lucha por la tierra en Queensland, en el sur del país.