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Aprendices V
Gabriela Torres
Barcelona
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Pedro trabaja en el taller gráfico desde hace siete meses.
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Juan Carlos Patiño llegó una tarde a su imprenta y se encontró a Pedro sudoroso. Estaba hecho un manojo de nervios y las manos no dejaban de temblar.
Tuvo un problema con la máquina y él solo tomó una decisión. Ese día Patiño confirmó lo que ya sabía: Pedro es un excelente aprendiz.
Pedro tiene 23 años y lleva siete meses trabajando en la empresa Monographic Ilustraciones que queda en la ciudad de Sabadell, España. Está aprendiendo el oficio de impresor. Su principal labor: preparar la máquina.
"Estas máquinas son curiosas de ver, porque son cilindros y es una impresión que se llama indirecta", le explica con seriedad a BBC Mundo este chico que ha visto cómo su vida ha dado un vuelco en los últimos 12 meses.
Dicen que a la tercera va la vencida y eso fue lo que le pasó a Pedro. Dos veces antes había iniciado sin éxito un cursillo rápido de maquinista que ofrece el gobierno de la Comunidad de Cataluña a los jóvenes desempleados.
"Al final dije '¡ostras!', yo me lo tengo que sacar!' Y me cogió el profesor y me ofreció venir aquí".
Su profesor no era otro que Patiño. Ya lo había visto la primera vez que el chico se inscribió en el cursillo y en aquel momento ya sabía que tenía madera para el oficio.
"Lo que ocurre con Pedro es que su perfil es perfecto porque es trabajador. Tiene espíritu y ganas", le comenta a BBC Mundo.
Pequeño doble
Hoy en día es difícil conseguir a un aprendiz en España. Existen empresarios que prefieren contratar a gente con experiencia para evitar perder tiempo y jóvenes que prefieren buscar un trabajo sencillo que les permita ganar dinero y vivir el momento.
Según Juan Carlos, durante los primeros tres meses el aprendiz se dedica exclusivamente a aprender.
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Para este empresario español, cuando se contrata a un aprendiz en el mundo de las artes gráficas hay que tomar en cuenta que los primeros tres meses son para que el joven aprenda, sin esperar ganancia de su trabajo.
En los meses que Pedro lleva practicando el oficio, no sólo sabe preparar la imprenta, también maniobra el fotolito para las placas, elige la tonalidad de la tinta y -finalmente- imprime el producto del cliente.
"Tú ves una foto, y las fotos siempre tienen cuatro colores. Entonces el truquillo es que las planchas siempre te den la cantidad de tinta que necesitas", revela un Pedro que por primera vez siente "pasión" por lo que hace.
Itinerante
"Yo antes llevaba peor vida. Trabajaba unos meses para ganar dinero, vivía con mi madre y no tenía gastos, y me iba con mis amigos... A lo mejor duraba tres meses y regresaba hecho polvo. Estaba por ahí, viajaba, nos íbamos en furgoneta, un poco hippies ¿sabes? Y nada, pues vivir, demacrarse un poquito, muchas fiestas, muchos rollos y entonces volvía a casa de mi madre, me reponía y volvía a salir".
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Yo antes llevaba peor vida. Trabajaba unos meses para ganar dinero, vivía con mi madre y no tenía gastos, y me iba con mis amigos...
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Así estuvo Pedro en cuanto trabajo conseguía. Estuvo de "mozo" de almacén en distintas fábricas cuyo trabajo era cargar y descargar mercancía. "Estaba de 'vespa': ¡ves pa' quí! ¡Ves pa' llá!".
También estuvo en una fábrica de juguetes, "era como legos pero de arcilla", y en una carpintería.
"¡Pero lo dejé. Me agobiaba y me iba. Era duro. Hacíamos puertas, de esas macizas, ¿sabes? Y estaba todo el día cargando puertas para arriba y para abajo... ¡diez horas al día!".
En el blanco
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"Mi idea es quedarme aquí si todo va bien. Y si no, pues buscaré trabajo, pero siempre como impresor y poder poner en el currículo que soy impresor, no aprendiz de impresor
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Sin embargo, Pedro afirma que ya no es el mismo ahora que aprende un oficio. Vive alquilado en un apartamento, está sacando la licencia de conducir y tiene planes de futuro.
"¡Sí que me ha cambiado la vida, sí! ¡Estoy más centradillo!", agrega este chico que afirma con toda rotundidad que lo que quiere es hacerse impresor. Un objetivo que le llevará como mínimo cinco años escalando posiciones.
"Mi idea es quedarme aquí si todo va bien. Y si no, pues buscaré trabajo, pero siempre como impresor y poder poner en el currículo que soy impresor, no aprendiz de impresor".
Por ahora le queda al menos un año para ascender a ayudante.