Ian McKellen, el actor británico que interpretó a Gandalf en la serie cinematográfica basada en "El Señor de los Anillos", lamentó la decisión de la productora New Line Cinema de seleccionar a un nuevo director para el siguiente filme de la serie, The Hobbit, en reemplazo del neozelandés Peter Jackson.
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Estoy muy triste porque me hubiera gustado regresar a la Tierra Media con Peter
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"La Comunidad del Anillo", "Las Dos Torres" y "El Retorno del Rey" fueron dirigidas por Jackson.
"Estoy muy triste porque me hubiera gustado regresar a la Tierra Media con Peter", escribió McKellen en su página de internet.
"Es difícil imaginar a otro director que alcance sus logros en el mundo de Tolkien", agregó, refiriéndose al escritor J.R.R. Tolkien, autor de los libros en los que se basó la serie de películas.
Jackson se negó a discutir la posibilidad de trabajar enThe Hobbit hasta que se solucionara la disputa que mantiene con New Line Cinema sobre las regalías generadas por la venta de los DVD de la obra.
Pero la compañía cinematográfica indicó que contaba con un tiempo limitado para realizar la película, por lo que estaba en el proceso de buscar a un nuevo director.
Tras el anuncio de la empresa comenzó a circular en internet una solicitud de 1.100 personas que pedían el regreso de Jackson.
Polémica
Jackson dirigió la trilogía del Señor de los Anillos.
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En internet se abrió otra página web que pide boicotear a New Line Cinema. Por otra parte, los seguidores de la película han utilizado blogs y foros para criticar la decisión de la productora.
La petición asegura que una película sin Peter Jackson, sus escritores y su equipo de efectos especiales, no es lo que quieren los seguidores de la serie.
"Es probable que los actores originales no estén de acuerdo con participar en The Hobbit. ¿Se pueden imaginar a alguien que no sea Ian McKellen interpretando a Gandalf el Gris?".
Pero hay también voces opuestas. En la página theonering.net, uno de los participantes aseguró que The Hobbit sería exitoso incluso sin la ayuda del neozelandés.
La trilogía basada en la obra de Tolkien recaudó casi US$3.000 millones en las taquillas de todo el mundo.