Christie's exhibió las armas en Buenos Aires.
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Dos pistolas antiguas, fabricadas especialmente para el general argentino Manuel Belgrano, fueron subastadas este martes por US$374.400 en Christie's, en Nueva York.
La subasta tuvo lugar en medio de un gran revuelo mediático, no sólo por el indudable valor histórico de las armas, sino por el fuerte deseo de muchos argentinos de que regresaran, más de 150 años después, a su país.
"Cuando las exhibimos en Buenos Aires, despertaron mucho interés", dijo, antes de la subasta, Virgilio Garza, jefe del Departamento de Arte Latinoamericano de Christie's, "así que esperamos que haya potenciales compradores argentinos".
Según le dijo a BBC Mundo un portavoz de la casa de remates, el comprador es un coleccionista privado que vive en Estados Unidos. Christie's no revela el nombre de las personas que adquiren objetos en las subastas, a menos que el comprador lo permita.
Las armas, fabricadas en el Reino Unido por Henry Tatham & Joseph Egg, aparentemente en 1814, fueron un obsequio de la Ciudad de Buenos Aires, entregado a Belgrano por el Congreso de Tucumán en 1816, con motivo de la declaración de la independencia de Argentina.
Con una inscripción en oro que dice "la Ciudad de Buenos Ayres al General Belgrano, vencedor de Tucumán y Salta. La libertad de la patria establecida", las pistolas presentan incrustaciones de oro y plata cincelado, y vienen en un estuche de madera, en cuya tapa aparece grabado el nombre de Manuel Belgrano.
Largo viaje
Las pistolas tienen incrustaciones de oro y plata cincelado.
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Tras el deceso de Belgrano en 1820, las armas pasaron a manos de su albacea, Juan Nepomuceno Terrero, quien en 1834 se las regaló a su consuegro y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas.
Años más tarde, el ex gobernador se las legó a su hija Manuelita Rosas y Terrero, quien las pasó a sus descendientes.
Tras un viaje que duró más de un siglo, las pistolas reaparecieron en manos de William Simon, secretario del Tesoro de Estados Unidos durante la presidencia de Gerald Ford (1974-1977).
Fue el propio Simon quien se las vendió al propietario que las puso en subasta, un estadounidense de la costa este de EE.UU., del que sólo se sabe que es coleccionista de autos y un gran conocedor de la historia latinoamericana.
"Creo que el comprador inevitable será un argentino, alguien que las quiera devolver a su tierra; si no para exhibirlas o donarlas a un museo, para que al menos estén en una colección argentina", dijo, antes de la subasta, Conor FitzGerald, asesor del vendedor.
"Son piezas vinculadas de manera íntima a la historia argentina que lamentablemente no han estado en ese país por más de 150 años...deberían estar en algún museo allí, son un tesoro nacional", añadió.