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Adam Easton
BBC, Varsovia
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La mayor parte de los judíos polacos que sobrevivieron al Holocausto emigraron.
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Bajo la persecución nazi y comunista, los pocos judíos que permanecieron en Polonia escondían a veces sus identidades, y dejaron guardada una sorpresa para sus descendientes.
Pawel trabaja en la cocina de un restaurante kosher en el corazón de la creciente comunidad judía de Varsovia, cerca de la sinagoga Nozyk del siglo 19, un teatro judío y un centro cultural.
Cuando era más joven, era un cabeza rapada.
"Soy de una familia católica. Fui bautizado. Mis padres aún son católicos", me dijo.
"Cuando era un cabeza rapada, solía ir por ahí diciendo 'esos judíos, miren lo que han hecho'".
"Era una locura porque no sabíamos nada de los judíos o la cultura judía. Sólo sabíamos consignas, como 'los judíos dominan el mundo' o 'los judíos son malos'".
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Cuando me miraba al espejo me preguntaba: ¿por qué debo ser judío?.
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"Cuando había una persona negra en la calle, solíamos ir detrás de ella. Si la atrapábamos, hacíamos lo que hacíamos".
"Un joven siempre necesita encontrar un enemigo y nosotros lo encontramos en los judíos, los negros y los gitanos".
Hace seis años, Pawel hizo un descubrimiento que puso a su vida al revés: descubrió que era judío. Sus padres le habían dado la espalda a su vida judía y nunca le habían hablado de su ancestro.
"Cuando me miraba al espejo me preguntaba: ¿por qué debo ser judío?. Fue un gran golpe. La mayor parte de mi vida los había odiado. Para mí, fue demasiado para aceptarlo de una vez".
Nuevo camino
Pawel decidió que quería saber más sobre el judaísmo y empezó a ir a la sinagoga.
Ahora, con 30 años de edad, intenta llevar un estilo de vida ortodoxo, pero no siempre es fácil cuando lleva su kippá (el solideo judío) por la calle.
"Me pongo un sombrero pero eso no ayuda mucho porque aún me hago notar por mi barba. La gente me mira y voltea a mirar. A veces dice 'mira, un judío'. Peor no lo encuentro ofensivo. Yo solía comportarme así".
Pawel no ha sido capaz de encontrarse con algunos de sus viejos amigos porque tiene miedo de cómo van a reaccionar. No quiere ser fotografiado.
Pero sus padres están orgullosos de que él y su esposa, que también es judía, estén criando una familia judía, así su padre y su madre no quieran regresar a su fe.
"Le dije a papá que sería bueno para él volver al judaísmo, pero dijo que estaba tan acostumbrado a la iglesia que sería difícil para él. Esta es su decisión y no hay caso en forzarlo. Sólo quiero que sean felices".
Renacimiento
Varsovia fue alguna vez el hogar de la mayor comunidad judía del mundo después de Nueva York.
Sin embargo, el 90% de los judíos de Polonia fueron asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de los que sobrevivieron decidieron emigrar después de sufrir la represión bajo las nuevas autoridades comunistas.
Michael Schudrich es el principal rabino de Polonia.
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Pero después del colapso del comunismo en 1989, la gente se ha sentido libre de hablar acerca de su vida judía y la comunidad judía del país está viviendo un renacimiento.
Muchos polacos fueron criados como católicos y descubrieron después que en realidad eran judíos o de ancestros judíos.
En la sinagoga Nozyk, que se yergue casi escondida entre bloques grises de la era comunista y modernos rascacielos de cristal en el centro de Varsovia, el rabino líder de Polonia, Michael Schudrich, dirige las oraciones diarias.
Oficialmente, sólo hay unos pocos miles de judíos registrados en el país. Algunos estimativos indican que podrían haber hasta 30.000 personas con raíces judías.
"Es más común de lo que la gente piensa. Por lo menos, serían miles", dice Schudrich.
"Hemos tenido grupos de apoyo y, ciertamente, la gente ha salido impactada. Aquéllos que vienen y empiezan a aprender lo que significa ser judío, de alguna manera, en algún nivel, terminan en paz con ello".
Los primeros pasos
En la escuela judía de Varsovia, una clase de niños de cuatro años da sus primeros pasos como jóvenes miembros de la comunidad judía.
Aquí recibirán una buena educación general, pero también aprenderán hebreo y sobre la vida y la cultura judía.
"Espero que sigan siendo judíos y que mantengan la educación judía que reciben aquí en la escuela y, en el futuro, se van a interesar más en cualquier estilo de vida judío", explica el director de la escuela, el rabino Pavlac.
Agregó que "bien sea que escojan ser o no ser religiosos, empezarán con nosotros como comunidad".
Como muchos otros aquí, el rabino Pavlac, de 29 años, sólo descubrió que era judío cuando era adolescente. Acaba de convertirse en el primer rabino polaco en 40 años.
Muchas personas creen que el holocausto mató la vida judía en Polonia, pero gente como Pawel, el rabino Pavlac y los 240 pupilos de esta escuela son prueba de que lentamente está renaciendo.