La iglesia del Reino Unido afirma que el lado siniestro de Halloween está siendo explotado en demasía, cuando en realidad podría usarse para celebrar el triunfo del bien sobre el mal. ¿Podría ser Halloween un poco más amistoso y menos terrorífico?
Halloween, o noche de brujas, llámese como quiera pero... supuestamente, debería darnos miedo, ¿no?
En realidad, no, afirma un líder religioso británico, que quiere que la gente no le dé tanta importancia al lado más oscuro de esta celebración.
El reverendo David Gillett, obispo de Bolton, afirma que las máscaras y disfraces más horribles asustan demasiado a los niños.
Junto a un grupo de madres de religión cristiana, Gillett está encabezando una campaña llamada "Decisión de Halloween" que busca promocionar el lado más benévolo del festival.
"El énfasis se ha puesto sobre la maldad y el terror, y he hablado con niños y adultos que lo encuentran demasiado atemorizante", dice Gillett.
Tradiciones
El religioso desearía que se abandonen las máscaras de miedo, como la de Hannibal Lecter (personaje del libro y la película El silencio de los inocentes), y se adopte la celebración cristiana del triunfo del bien sobre el mal.
¿Una ocasión para divertirse?
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Además, quiere que se ponga fin a la tradición de que los niños golpeen a las puertas de las casas exigiendo dulces y amenazando con realizar una picardía si no los reciben.
Este método obliga a poner más policías en las calles y, para algunas personas, resulta una molestia.
Los disfraces podrían tener un costado más positivo, afirma Gillett, y si fuesen hechos en casa -en vez de comprarlos en negocios especializados- cada uno podría decidir qué es y qué no demasiado atemorizante.
Los negocios, además, deberían ofrecer trenzas para el cabello, globos de colores vivos, pinturas para la cara y tubos que brillen en la oscuridad, en lugar de sólo vender sangre falsa y ojos de malvado.
"¿Por qué no disfraces menos oscuros? ¿Colores más brillantes?", se pregunta Gillett.
"No tiene nada que ver con lo oculto, o pedirle a los supermercados que no vendan más disfraces. Es darles la opción a los niños de que, cuando pidan un disfraz de Halloween, pueden elegir algo diferente a las opciones terroríficas que tienen", explica Gillett.
Puro negocio
Algunas iglesias han empezado a organizar eventos alternativos en la época de Halloween, como fiestas con canciones, juegos, concursos y narración de historias.
Pero las raíces "oscuras" de Halloween vienen desde sus orígenes, en la celebración celta conocida como "Samhain", y además, este costado oscuro le ha permitido a muchos hacer un buen negocio.
Halloween no debería dar miedo, según algunos.
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Por ejemplo, los ciudadanos británicos gastarán casi US$230 millones en productos de Halloween este año, según Bryan Roberts, analista de la industria para Planet Retail. Esto, comparado con los meros US$23 millones de hace cinco años.
Sólo el mercado de calabazas -que se usan como la principal decoración de Halloween en algunos países- genera casi US$50 millones.
Así, Halloween -cuando los pasillos de los negocios se llenan de disfraces de calabazas y sombreros de bruja - es la tercer festividad que más ingresos genera en la industria de la venta minorista, después de Navidad y las Pascuas.
El deseo de "asustar a alguien" es una parte importante del festejo. ¿Estarían dispuestos los niños a abandonar esta tradición para celebrar un Halloween puramente optimista?
En negocios como Angels Fancy Dress, en Londres, no cabe un alfiler porque el negocio está lleno de oficinistas que, en la hora del almuerzo, cambian su cuchillo y tenedor por un tridente diabólico.
Pero la dueña del local, Emma Angel, dice que Halloween no sólo se trata de "infierno y horror". La decisión, a la que se refiere la asociación que lidera Gillett, ya existe.
Además, Halloween es un fenómeno comercial en crecimiento.
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Junto a los dientes de vampiro falsos, máscara de miedo y disfraces de payasos siniestros, Angels también vende disfraces de banana, gafas de científico loco y, para los niños, una brujita de caramelo rosa. Nada que asuste demasiado.
Ya estamos en contacto con el lado más feliz de Halloween, asegura Angel.
"Es un muy buen momento del año para que la gente -niños y adultos- se disfracen. Los disfraces de cazadores de fantasmas son divertidos, no malvados", explica.
"La gente no entra diciendo "quiero disfrazarme de Satanás" o "quiero asustar mucho a la gente". En realidad lo que quieren es una dentadura de vampiro para hacer reír".