El tango se globaliza, como bien lo muestra esta pareja de bailarines alemanes.
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Con muchos firuletes, arrancó en Buenos Aires el Campeonato Mundial de Baile de Tango.
Cerca de 500 parejas participan en la competencia anual, tratando de exhibir tanto en el salón o como el escenario -las dos categorías- sus mejores pasos y vestimentas.
El certamen se realiza desde 2003, pero esta vez la presencia de extranjeros parece mayor que nunca.
Hay concursantes de 22 países, muchos de América Latina, Europa y Asia.
Ahora más que nunca, los argentinos -que siempre obtuvieron el campeonato- deben sacar relucir su estirpe tanguera para vencer a los bailarines foráneos.
Es que profesores y jurados aseguran que el nivel técnico de las parejas extranjeras, que en ediciones anteriores lograron segundos y terceros puestos, se acerca cada vez más al de los locales.
"Tierra querida"
Los porteños tienen que esforzarse ante la competencia de bailarines de todo el mundo.
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En las tribunas de la sede del certamen, el Predio Ferial de Buenos Aires, se ven simpatizantes con banderas de los países participantes, cómo en el fútbol.
Una de las parejas más promisorias está integrada por los japoneses Akiyoyi y Noriko Tanada, ambos de Kawasaki.
Bailan sobriamente, sin abusar de la acrobacia, pero eso no disminuye su amor por el tango.
"Buenos Aires es mi tierra querida, como dice la canción. Esta música tiene pasión y da energía para vivir", dice pausadamente Noriko a BBC Mundo, en un español que ayuda a elaborar su compañero.
En la presentación del Mundial, algunas parejas salieron a bailar en medio de la mítica avenida Corrientes, sinónimo de la capital tanguera, y mostraron sus destrezas frente al obelisco ante los bocinazos de los automovilistas impacientes por la interrupción del tránsito.
Allí estaban los alemanes de Francfort Judita Schumacher y Enrique Grahl, quienes salieron subcampeones en 2003 en la categoría de salón, y desde hace un año y medio decidieron establecerse en Argentina para seguir los pasos de los locales.
"Lo más lindo del tango es estar abrazados. Cada pieza es una charla sin palabras entre dos personas", dice Enrique, vestido de malevo.
Los dos están convencidos de que, en esta edición del Mundial, tienen todo para ganar.
Alegría y tristeza
La Avenida Corrientes, punto legendario en la geografía del tango.
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Entre las naciones latinoamericanas, Colombia, Brasil y Uruguay son las más representadas.
Los colombianos Janet Flores y José Tabares, de Manizales, afirman que ellos no podían estar ausentes en el Mundial, representando la afición por el tango en su país.
"Para nosotros más que una danza es un sentimiento y así lo vivimos y lo bailamos", comenta Janet.
"Este género lo reúne todo", añade José. "Las letras son poemas, la instrumentación es fascinante. Es pasión, romanticismo, alegría, tristeza".
El Mundial, que finaliza el 27 de agosto, no se ciñe al duelo coreográfico. Intenta convertirse en una celebración internacional del tango y por eso incluye lecciones de baile para principiantes y estudios sobre los grandes del género.
No obstante, lo único que los centenares de asistentes esperan saber es si en esta ocasión los extranjeros podrán destronar a los argentinos y alzar la copa.