La artista se presentó en Roma ante 70.000 admiradores.
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Como en todas las ciudades a las que ha llevado su espectáculo "Confesiones", la cantante estadounidense Madonna se volvió a "crucificar"... aunque esta vez lo hizo Roma, en el Estadio Olímpico, a escasos dos kilómetros del Vaticano.
Al igual que en todas sus anteriores presentaciones, Madonna representó su crucifixión en una cruz repleta de cristales Swarovsky ante los 70.000 admiradores que acudieron a su único concierto en Italia, tierra de sus antepasados, al que la artista había invitado al propio Papa Benedicto XVI.
Aunque el pontífice, desde luego, no fue, sí acudieron figuras como el ministro italiano de Cultura, Francesco Rutelli; el jugador de fútbol Francesco Totti, el cantante Lenny Kravitz y el director de cine español Pedro Almodóvar.
Además de "crucificarse" Madonna usó una "corona de espinas" en un momento del espectáculo. Según ella, todo esto le permitirá recaudar fondos para realizar labores humanitarias.
Pero aunque ella asegure que hay "buenas causas" de por medio, la polémica que la ha acompañado a su largo de su gira mundial no da señales de disiparse.
Una admiradora romana de Madonna, Tonia Valerio, dijo que la crucifixión fue "innecesaria y provocativa", pero agregó: "Ella es un ícono y esto compensa su necesidad de provocación".
"Profanación de la cruz"
La que no encuentra justificación en la actitud de la artista es la Iglesia Católica.
Almodóvar y Kravitz asistieron al concierto en el Estadio Olímpico de Roma.
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El cardenal Ersilio Tonini, quien habló en nombre de la institución, calificó el concierto de "blasfemo" e incluso dijo que constituía una "profanación de la cruz".
Monseñor Tonini manifestó que Madonna -quien recibió una crianza católica- debe ser "excomulgada".
También el padre Manfredo Leone, de la iglesia Santa María Liberatrice, de Roma, opina que el espectáculo fue "irrespetuoso" y "de mal gusto".
Por su parte, el vicepresidente de la Comunidad Judía de Roma, Riccardo Pacifici, opinó que el concierto debió haber omitido la simbología religiosa debido que el Estadio Olímpico "se encuentra muy cerca del Vaticano".
El responsable de la Liga Musulmana también dio su opinión. Para Mario Scialoja, la referencia a la cruz significó un acto "del peor de los gustos" y la artista mejor se hubiese "marchado a su casa".
Liz Rosenberg, la portavoz de Madonna, negó que la intención del espectáculo sea insultar.
"El contexto de la utilización del crucifijo en el concierto no es negativo, ni falta el respecto a la iglesia", declaró Rosenberg.