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Gabriela Torres
Barcelona
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La banda neoyorquina "Scissor Sisters" reemplazó a la británica "White Diet".
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Este fin de semana se realizó en Barcelona, España, el Festival Internacional de Música Avanzada, Sónar 2006.
Fueron tres días durante los cuales se pudieron apreciar a algunos de los artistas de la música electrónica más importantes del mundo.
Los espacios del Museo de Arte Contemporáneo (MACBA) y el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) sirvieron para que unas 13.000 personas al día recorrieran los escenarios.
Allí se podía disfrutar tanto de reggae, dub, hip hop, jazz o el funk, como de presentaciones más vanguardistas donde los sonidos saturados juegan con el silencio y los saltos de ritmo.
Sonido de Japón y música negra
Este año, los organizadores del Sónar decidieron hacer una mención especial a los sonidos del Japón, país que es considerado como una de las escenas más fértiles y complejas de la música electrónica contemporánea.
El evento musical también incluyó ferias discográficas y exposiciones multimedia.
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El escenario conocido como "SonarComplex" fue dedicado casi exclusivmente a artistas nipones como Marina Yanagisawa, Kanta Horio o Doravideo.
Pero también en este espacio se presentaron DJ hispanos como el argentino Federico Monti, quien le dijo a la BBC que la mejor forma de escuchar este tipo de música vanguardista es en posición horizontal, con los ojos cerrados y "si es posible, con audífonos y poca luz".
En la 13º edición del Sónar también se quiso hacer un homenaje a la cultura musical negra que -según los organizadores- "tanto han influído en el desarrollo de la música electrónica".
Para ello invitaron a grupos como Digable Planets, Linton Kwesi Jonson & Dennos Novell Dub Band o a Beatmaster quien sólo con su garganta amenizó una de las tardes en el escenario conocido como "SonarVillage".
A diferencia de la música producida por los artistas japoneses, algunos expertos consideran que la música negra hay que escucharla en posición vertical de manera tal que las extremidades y el tronco se muevan a su gusto y -de ser posible- pegar uno que otro brinquito.
LLuvia y sol
Durante los tres días y las dos noches que duró el festival, hubo un momento en que el Sónar recordaba más a Glastonbury que a Barcelona.
El cielo se cerró y la lluvia empapó los escenarios dejándose sentir con rayos y truenos.
Una oportundiad para adquirir publicaciones sobre música.
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Por unas pocas horas, el público, los artistas y los organizadores tuvieron que hacer una pausa.
Ante la lluvia, hubo otras opciones.
Bajo techo y bien sequita estaba el área del "Red Bull Music Academy", un sitio para relajarse y esperar tiempos mejores.
El cielo aclaró y con ello la gente volvió a ocupar los espacios abiertos del festival.
Mientras que unos quisieron aprovechar para broncearse, otros volvieron a acudir a sus sombrillas esta vez, para protegerse de un sol picante.
La sorpresa fue mayor cuando en uno de los escenarios del Sónar apareció la banda neoyorquina "Scissor Sisters" en sustitución de los británicos "White Diet", quienes no pudieron acudir a la cita.
No todo fue conciertos multitudinarios. En el Sónar también hubo ferias discográficas, editoriales y exposiciones multimedia.
Una de ellas fue "Sónar a la Carta", un espacio donde el público pudo revisar cómodamente muestras de arte digital, video y música sobre la cultura electrónica actual.