Charles Clutcher fue Lord Peter Charles de Vere Beauclerk, Charles Crevecoeur y muchos otros personajes más.
Con una historia y una voz melodiosa logró seducir a la aristocracia.
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Fue un británico educado en la más exclusiva Universidad de Oxford, un bombero que jamás vio un incendio, jugador de polo que nunca se subió a un caballo y asesor financiero del Vaticano que jamás pisó la Santa Sede.
Su trabajo real es más modesto -sirve café en Starbucks- pero con todos sus disfraces Clutcher consiguió algo imposible con su identidad real: seducir a mujeres bien conectadas socialmente.
Ahora una de sus últimas conquistas, Jeannie Maxon, ha conseguido una orden judicial inhibitoria para evitar que Crutcher siquiera se le acerque.
Según Jeannie Maxon, Crutcher es un encantador, pero peligrosísimo seductor a quien tiene que mantener a distancia para que no vuelva a cautivarla y estafarla con su voz.
La sedujo hace unos siete años con el colorido nombre de Charles de Crevecoeur, es decir, en francés, Charles Rompecorazones.
Cerca de la reina
Crutcher se presentó como un heroico bombero hasta que la mujer comprobó que era todo mentira y empezó a destejer una vida de ficción.
Nacido en Estados Unidos en 1944 Crutcher llegó a Inglaterra en 1977. Ahí se produjo su primera gran metamorfosis: se convirtió en Lord Peter Charles de Vere Beauclerk.
Después de varios aristocráticos romances le propuso matrimonio a la hija de la joyera de la reina, quien aceptó. Si nunca llegaron al altar fue porque el hermano del verdadero Lord Peter descubrió la impostura y lo denunció a la policía.
Fue el comienzo de una larga carrera, pero hoy Charles Crutcher asegura que es un hombre honesto y que todo es una cruel venganza de Jeannie Maxon, a quien acusó de fraude fiscal.
Escépticos no faltarán ante alguien con tal historial aunque yo digo: si Cructher fue lord, bombero y asesor financiero, ¿por qué no también un hombre honesto?