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Caroline Wyatt
BBC, París
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El museo estaba en remodelación desde 1999.
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"Estos paisajes de agua y reflejos se han convertido en una obsesión para mi".
Así escribió el Impresionista Monet a un amigo en 1908, acerca de los lirios acuáticos en su jardín en Giverny, los que pintó una y otra vez durante los últimos 30 años de su vida.
Hoy, los visitantes a París pueden una vez más disfrutar de algunas de las mas populares imágenes de la serie de lirios de Monet en el Museo de Orangerie en París, que reabrió al público el pasado miércoles luego de una renovación que duró 6 años y costó US$31 millones.
"Escenario romántico"
Originalmente, la Orangerie era un invernadero más bien lujoso, construido en 1852 para resguardar los árboles del jardín de las Tullerías durante el invierno.
Fue solo después que se convirtió en el escenario romántico para algunas de las más impresionantes pinturas que Monet creó y regaló a la nación francesa en 1922.
El mural de ocho paneles fue ubicado ahí años después, atrayendo a cerca de medio millón de visitantes al año que llegaban para ver por ellos mismos como Monet capturó casi obsesivamente la luz cambiante y el color de su jardín acuático, aún cuando el artista estaba empezando a quedarse ciego.
Los murales de los lirios fueron vistos por última vez en público en 1999.
Desde entonces, han tenido que estar cubiertos por un vidrio protector durante el trabajo de renovación, ya que no podían ser movidos, haciendo aún más difícil una tarea ya de por sí complicada.
Desmontan "mejoras"
El edificio que alberga al Museo de Orangerie data de 1852.
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La diferencia principal que los visitantes notarán es el retiro de las "mejoras" llevadas a cabo en la década de 1960, cuando los planeadores urbanos construyeron un techo de concreto encima de las pinturas para añadir un piso extra a la galería, retirando la luz natural que tanto había apasionado al mismo Monet.
Olivier Brochet, el arquitecto, dice que cree que Monet hubiera estado de acuerdo con la renovación.
"Lo que hemos hecho ha estado todo dirigido a regresar la colección hacia la luz. Los lirios acuáticos se tratan principalmente de la luz, del paso del sol a lo largo del día, y del paso del tiempo", sostiene.
"Así que cuando se nos pidió restaurar el museo decidimos que lo primero y más importante que teníamos que hacer era demoler el piso extra, para quitar algo creado en un momento en el que no teníamos tanta consciencia de la riqueza de nuestra herencia. Y todo lo demás partió de ahí", agregó.
Las otras obras, principalmente de Impresionistas franceses, que antes colgaban de las paredes en el piso superior de la galería construido durante la década de 1960, tienen ahora un nuevo hogar en una galería subterránea.
También tiene algo de luz natural, así como una exhibición de los restos de una muralla romana que demoró considerablemente el trabajo de construcción cuando fue inesperadamente encontrada durante los trabajos de restauración.
Nueva generación
Monet fue uno de los más destacados pintores del Expresionismo.
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En la recepción brindada a la prensa antes de la reapertura de la galería, la mayoría mostraba entusiasmo frente a los cambios, aunque el arquitecto británico Andrew Todd tenía algunas dudas.
"Era definitivamente una construcción muy precaria antes, y tenía algo de ese aire de jardín, algo de ese carácter suelto, el ligero desorden que agrupaba a las pinturas en la Orangerie. Creo que han limpiado mucho del desorden, pero también se ha perdido algo", sostiene.
"La primera impresión que los visitantes reciben ahora es la de un gran mausoleo de concreto, que genera más una atmósfera de veneración en vez de la informalidad de la relación que existía antes".
Pero el curador de los lirios acuáticos no está de acuerdo.
Phillipe Saunier dice que la nueva arquitectura es atrevida a su propio modo, invitando al visitante a apreciar el trabajo tal como lo quería Monet.
"Lo más importante para nosotros era la restauración de la luz natural, que era tan fundamental para Monet", declaró.
"El estudio de la luz es la base del movimiento Impresionista, así que queríamos restaurar eso como la esencia de este edificio, que alguna vez fue descrito como "la Capilla Sistina del Impresionismo".
Hoy, la ciudad de París espera que la remodelación del Museo de Orangerie ilumine a Monet para una nueva generación, y tal vez haga que regrese un poco de la Monet-manía experimentada aquí por última vez en 1999.