Alberto Iglesias, compositor nominado a un Oscar.
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Tímido, educado y con la misma sensibilidad que exhibe en la música de sus películas,
Alberto Iglesias tratará de superar este domingo "la vergüenza" de estar en el centro del universo cinematográfico compitiendo por un Oscar.
Su composición musical para la película "El jardinero fiel" del director brasileño Fernando Meirelles, le ha valido una nominación en la categoría de la mejor banda sonora.
A pesar de confesarse incómodo en el halago, Alberto no es ajeno a los galardones; con seis Goyas de la academia de cine española por sus colaboraciones con Julio Medem ("La ardilla roja", "Tierra", "Los amantes del círculo polar", y "Lucía y el sexo") y Pedro Almodóvar ("Todo sobre mi madre", "Hable con ella"), es el compositor más premiado de la historia del cine en España.
Con él hablé en Londres, donde recaló durante la ceremonia de los premios de la academia inglesa para los que también estaba nominado.
¿Cómo surgió el contacto entre usted y Fernando Meirelles?
Fernando estaba haciendo un "casting" de los compositores que habían seleccionado previamente. Así que vine a Londres a verle y quedamos en el Soho para pasear y comer algo. Al cabo de 10 días me llamó y me dijo que quería trabajar conmigo.
Me gustó mucho la idea, porque su película "Ciudad de Dios" me parece extraordinaria; además, una semana antes, mi hijo me había llamado y me había dicho: "Acabo de ver la película que más me ha gustado en la vida, se llama 'Ciudad de Dios'", y justo una semana más tarde me llamó Fernando.
Fue una carambola curiosa.
Meirelles me pareció un hombre extremadamente inteligente y además muy buena persona. Esta combinación suele ser letal. Poco después vino a verme a Madrid, le llevé al fútbol a ver al Real Madrid y fue así como nos conocimos.
Cuando usted compone, ¿lo hace en base a secuencias de la película que el director le entrega?
Mereilles había hecho una selección clara: él sabía dónde quería música, y había marcado puntos donde señalaba la música como una guía. Esto era nuevo para mí, otros directores con los que he trabajado no hacen esto, normalmente no saben dónde empieza y acaba la música.
Meirelles había pasado tiempo montando la película y sabía los puntos en los que la música era esencial. Lo que me dejó claro es que la película necesitaba una música emotiva y fuerte, y me dijo también que tomara riesgos.
Usted está más acostumbrado a trabajar con directores españoles en historias que suceden en España. ¿Le resultó difícil componer para una película que transcurre en África?
Mi preocupación era que yo, aunque conozco la música africana, no soy un experto en música de Kenia y no me daba tiempo a ir a Kenia a estudiar o trabajar con músicos allí. Tuve un tiempo breve en el que escuché mucha música de Tanzania y Kenia. La película también conectaba con Sudán, que tiene una influencia muy grande de la música árabe.
Así pues me apoyé en los dos pilares de la tradición musical africana, por un lado el lado melódico que viene del norte y por otro la propulsión rítmica que viene de la música de Kenia y Tanzania. Lo demás fue inspirarme en el personaje de la película. El paisaje que revela la música es el paisaje que ven sus ojos y la música es su voz interior.
Habla de poco tiempo... ¿Cuánto tiempo tuvo en realidad para componer?
Yo vine a Londres en diciembre y estaba grabando a finales de febrero, así que fue alrededor de dos meses y medio de preparación y composición.
Este trabajo exige una gran compenetración entre director y compositor. ¿Siente una especie de vértigo cuando tiene que entregar su trabajo ante la posibilidad de que la música no sea lo que el director estaba buscando?
Bueno, es un trabajo de encargo y por eso hay artistas que se sienten muy vulnerados si alguien le dice: "está bien, pero no es para esta película". Siempre uno se siente herido ante el rechazo pero en esta profesión hay que estar preparado para estas heridas.
Compositor Alberto Iglesias con su esposa en los Bafta.
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De todas formas, a veces la única manera de llegar a algo es a través de la negación. Un "no" te obliga a replantear e intentar algo diferente. En este sentido, un "no" abre muchas posibilidades y puede ser muy beneficioso. En definitiva lo que se trata es de dar con la música que va a quedar pegada a la narración y las imágenes.
Los buenos directores te alientan en esta pesquisa. A veces es sencillo y sale a la primera, otras veces necesitas correcciones. No son agradables, pero hay que admitirlas, al final el cine es un arte popular y tienes que encontrar la melodía más expresiva que conecte la imagen con la narración y mas tarde con el público.
¿Qué elementos tiene que tener la banda sonora perfecta?
Varía mucho. A veces es la melodía más expresiva y otras es aquella que es capaz de no sobreimponerse demasiado, de ser sutil. Otras veces se busca una melodía que sea memorizable. Es diferente cada vez, y en la búsqueda el director te tiene que ayudar de la misma manera que ayuda a los actores.
¿Cuales son sus bandas sonoras favoritas?
Voy a decir tres: "Vértigo" de Bernard Herman, "El padrino" de Nino Rota y, la tercera, "El resplandor" de Kubrick, que para mí es la primera película de terror serio. En esta última, la banda sonora es un compendio de otras músicas ya hechas, pero el uso que Kubrick hace de la música para cuerdas, percusión y celesta de Bartok es extraordinario e inaugura un estilo de cómo se debe utilizar la música en el cine. Para mí las tres son emblemáticas y muy actuales.
La banda sonora es un complemento más de un todo que es la película. ¿No sería adecuado si la música distrae del argumento, no?
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Cuando alguien dice: la película no es buena pero la música está muy bien, pues no sirve. Todo debe estar engarzado, sólo se puede hacer una buena banda sonora en una buena película
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Si, tiene que ser cine, es parte de la película. Cuando alguien dice: la película no es buena pero la música está muy bien, pues no sirve. Todo debe estar engarzado, sólo se puede hacer una buena banda sonora en una buena película. Por supuesto que una buena banda sonora puede ser escuchada por sí sola como una aventura musical pura, pero siempre provocará, para el que conoce la película, la memoria de las imágenes y no se puede desvincular de ellas.
De todas formas, en principio, la música debería tener el poder de la música pura, que es el atrapar al que la escucha.
Se me ocurre que un compositor por naturaleza es un hombre solitario. ¿Cómo va a vivir la vorágine de los premios Oscar?
Con timidez. No sé muy bien cómo recibir el halago, tengo una timidez grande para este tipo de eventos. Trataré de estar lo mas suelto posible, no sé qué hay que tomar para eso. Le pregunte a Almodóvar qué hay que tomar en estas ocasiones, si sustancias excitantes o tranquilizantes y me dijo que hay que tomar de todo, porque son ceremonias muy intensas... En fin, trataré de estar tranquilo e ilusionado por estar allí pero tengo que reconocer que me produce cierta timidez.
¿Cómo cambiaría su vida un Oscar?
En el plano profesional creo que me llegarían más guiones y espero que entre estos hubiera alguno extraordinario que me movieran a seguir haciendo música.
A nivel personal, mi padre y mi madre se sentirían muy orgullosos y ganaría prestigio en mi familia. Además, el frutero de mi barrio me daría mejor fruta, que a veces me engaña y me da plátanos verdes y manzanas con algún defecto.
Yo creo que en mi supermercado mi status ganaría muchísimo. Con eso ya me sentiría muy contento.