La combinación de una ola de calor y una muestra de arte desnudo de principios de siglo, le dio una idea a la gerencia del Museo Leopold de Viena: no cobrar entrada a las visitas que llegasen desnudas o por lo menos en bikini o bañador.
Desnudos viendo un "desnudo".
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Lo que suele ser un lugar, si se quiere, refinado, sorprendió este sábado a los asistentes con la peculiar oferta que atrajo a decenas de personas preparadas para no pagar el boleto.
Muchos llegaron en traje de baño o dejaron su vestimenta a la entrada, en el área donde se suelen dejar los abrigos. Otros, simplemente llegaron completamente desnudos a disfrutar de la exhibición.
"Nos parece que un cuerpo desnudo es igual de hermoso que uno vestido", señaló a la agencia Associated Press, Elisabeth Leopold, fundadora del museo junto a su esposo Rudolf.
"Si la gente viene desnuda por pura lujuria, ni modo, tendríamos que aceptarla".
En buena parte del continente europeo las temperaturas han escalado por encima de los 30 grados centígrados (más de 90 grados Fahrenheit).
Doble objetivo
La muestra de 180 piezas de arte que presenta el Museo creó un revuelo en la época de su exhibición a principios del siglo 20.
Al entrar al Museo Leopold, se deja casi todo en la recepción.
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Las obras incluyen piezas de Oskar Kokoschka, Gustav Klimt, Egon Schiele y Richard Gerstl, artistas austriacos que pintaron temas como "la sexualidad y el poder, el homoerotismo y las luchas de géneros", señala la nota de prensa publicada.
Peter Weinhaeupl, director comercial del museo, comentó que la idea de la promoción era ayudar a la gente a combatir el calor y además crear un efecto similar al que lograron los artistas cuando presentaron su arte hace más de 100 años.
"Estamos experimentando un poco. Egon Schiele era un pintor joven y muy alocado en sus días. Seguro le hubiese gustado estar aquí hoy", indicó.
La capital austriaca es conocida, entre otras cosas, por tener una pequeña pero sólida comunidad de nudistas, en una isla en el medio del Río Danubio, que lleva el nombre de Donauinsel.
No pocas personas que caminan, patinan o hacen ejercicio en las riberas del río se han topado con la escena de desnudos desde la pequeña isleta.