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Caroline Wyatt
BBC, París
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Los menús del nuevo restaurante serán más económicos: no más de US$200.
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Uno de los mejores restaurantes de Francia cerró sus puertas. No es que le faltaran clientes, sino que para su chef ostentar las tres estrellas en la escala Michelin se había convertido en una pesadilla.
La decisión de Alain Senderens, propietario del restaurante Lucas Carton, conmocionó a un país en el que la comida es casi la religión oficial.
El renombrado chef pretende devolver las estrellas, sinónimo de la más alta calidad culinaria, a la guía Michelin.
Pero el problema es que el director de la guía dice que esto no es posible. "Las estrellas no le pertenecen a él sino a Michelin, y son para los lectores", aseguró Jean-Luc Nardet.
Menos pomposo
La idea de Senderens es abrir otro restaurante pero mucho más informal y humilde. "Los tiempos cambian y la sociedad está cambiando dramáticamente. Los restaurantes tres estrellas de la guía Michelin hemos estado ofreciendo lo mismo a nuestros clientes durante los últimos 50 años", sostiene el chef.
Las tres estrellas de Michelin suponen demasiada presión para el chef Alain Senderens.
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"Quiero que comer vuelva a ser un placer, por ejemplo, ofreciendo menús más económicos y reduciendo algunos lujos innecesarios", afirmó.
Pero cuando dice más barato, se refiere a cenas que cuestan unos US$200 por persona. En su anterior restaurante los comensales pagaban entre US$400 y US$600 por cabeza.
La ironía para Alain Senderens es que la guía Michelin planea mandar inspectores a su nuevo restaurante cuando lo inaugure el próximo mes de septiembre.
La moraleja de esta historia es que uno puede esconderse pero no escapar de Michelin.