¿Tenemos que ir al espacio para entender mejor a la Tierra?
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Entre 10.000 y 100.000 veces más arriesgado es volar en un transbordador que en un avión comercial
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Eso desde luego. Hablando a la comunidad iberoamericana se entenderá que los "toros desde la barrera siempre se han visto mejor".
La obtención de datos de la Tierra que sean globales, es decir, cuánto de contaminada está toda la Tierra; todo esto sólo se puede hacer desde fuera de la Tierra. Y eso es lo que hacemos con los satélites de observación.
El otro factor es que, por ejemplo, para llevar astronautas a la Luna o a Marte, hay que inventar nuevas cosas. Hay que hacer nuevas cosas, nuevos métodos, hay que refinar la ingeniería, pedir a las fábricas que hagan cosas que no hacían.
Si no, no llegamos a Marte y todos esos inventos repercuten en los proyectos de la Tierra.
Quizás no se hubiera llegado a ese refinamiento si no fuera por la necesidad tan grande de efectividad que tiene un proyecto espacial.
Pero hay quienes dudan de la capacidad de ese refinamiento en este momento. En realidad el ser astronauta es una actividad de alto riesgo. Si a una distancia tan corta como volar a la órbita de la Tierra hay tantos problemas, ¿Marte no nos queda demasiado grande?
Entre 10.000 y 100.000 veces más arriesgado es volar en un transbordador que en un avión comercial.
Sin embargo también es cierto que la salida de la atmósfera de la Tierra a la órbita de la Tierra es lo que tiene el mayor peligro. Después, de allí para arriba ya es una cosa menos peligrosa.
Hay que utilizar una gran cantidad de potencia para la primera salida y es donde está el peligro.
Lo que sí que es cierto, es que para Marte no podemos ir con lo que tenemos sino que tenemos que inventar nuevas cosas para bajar ese riesgo. Todos esos inventos, de eso es lo que se trata.
La Agencia Europea del Espacio (ESA) colabora con Rusia en un proyecto para una nave espacial tripulada. Estados Unidos tiene en estos momentos más tendencia a hacer desarrollos propios, darse un poco menos a la colaboración internacional en los futuros desarrollos. ¿Esto se debe a motivos estratégicos, o de seguridad?
Las inversiones en proyectos del espacio son de alta rentabilidad. Tienen un plazo largo pero son inversiones muy rentables.
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Aunque uno la pueda razonablemente aspirar, hay muchísimo factor de suerte en trabajar de astronauta y subir al espacio
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Cuando uno hace un proyecto del espacio, desarrolla nuevas cosas y hace nuevos inventos.
Luego las empresas que han participado en esos desarrollos utilizan todos esos inventos y nuevas fórmulas, métodos y materiales en los productos de consumo normales. Se incrementa el valor de las exportaciones.
Como Estados Unidos en el tema del espacio tiene 10 veces más presupuesto que Europa, por ejemplo, lógicamente se ven en la posibilidad de hacer los desarrollos por sí mismos y por lo tanto que la tecnología que se desarrolle sea suya.
Una potencia tan grande como Europa no puede ser un socio minoritario al 10%. Ya al señor que hace el 90% como que no le haces mucha falta.
¿Qué opina del turismo espacial? Pagar dinero para dar una vuelta al mundo o el turismo lunar del que se está hablando ahora.
Pienso que lo que inventamos los ingenieros tiene que terminar siempre todo 100% en el mercado. Porque si no, no sirve para nada. No se inventan las cosas simplemente por inventarlas, sino que se inventan por hacer productos que sean más eficientes.
Hay que pasar las cosas al mercado para después tener un remanente de dinero para inventar la siguiente cosa que terminará otra vez en el mercado.
El único problema de esto es utilizar un laboratorio pagado por fondos públicos para la estancia de los turistas.
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Lo que más cambia la visión del mundo es el viajar, trabajar en diferentes sitios, integrarse en grupos de diferentes nacionalidades, mentalidades, diferentes culturas
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Es una etapa intermedia, una etapa transitoria entre no haber nada y haber hoteles especializados o naves especializadas para turistas. Eso llegará. No sabemos cuánto tardará pero puede ser bastante poco, el que haya una estación (espacial) que sirva simplemente para turismo.
Y allí habrá unos astronautas especializados no sólo en el mantenimiento y no en experimentos científicos, sino en atender las necesidades de la gente que vaya allí.
¿Ser astronauta es algo así como un sueño de infancia hecho realidad o es una consecuencia lógica, ser ingeniero con determinada especialización y en algún momento llega el despegue al espacio?
A tanto como una consecuencia lógica no llega. Es una salida profesional. Aunque uno la pueda razonablemente aspirar, hay muchísimo factor de suerte en trabajar de astronauta concretamente y subir al espacio.
Lo que uno sí puede aspirar y como consecuencia lógica, como en mi caso, de haber estudiado ingeniería aeronáutica, que en España está mezclado con lo espacial, es a trabajar en los proyectos de gran ilusión que existen en el espacio.
En España concretamente son 2.000 personas las que trabajan en la industria directamente relacionada con los programas espaciales.
¿Cómo le ha cambiado su visión cotidiana del mundo, la experiencia de haber estado en la órbita terrestre?
Alguna influencia ha ejercido porque uno está allí en unas circunstancias personales muy particulares, a las cuales hay que adaptarse de una forma mental y artificial y eso da una cierta agilidad de adaptación.
Lo que más cambia la visión del mundo es el viajar, trabajar en diferentes sitios, integrarse en grupos de diferentes nacionalidades, mentalidades, diferentes culturas.
Todo eso es lo que realmente produce la mayor parte del cambio de la persona, el mayor beneficio en la capacidad de adaptación, de comprender los problemas desde una perspectiva objetiva.
No sólo somos los astronautas, sino muchos otros que son capaces de ver un problema que se plantea aquí y pensar: ¿cómo lo resolverían aquellos rusos que yo conozco? Y ya quizás se ve el problema completamente desde otro punto de vista.
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Es algo que uno ve por primera vez y por muchas fotos que hayas visto es realmente impactante la visión de la Tierra desde arriba
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¿Qué secuencia de emociones o sensaciones vive al despegar en un cohete? ¿Siente miedo?
Miedo es precisamente el sentimiento a evitar. No sólo cuando uno está en un cohete sino en cualquier caso.
El miedo es lo que atenaza y lo que hace que uno lo haga mal en realidad. Todo el proceso de aprendizaje es quitarle a uno el miedo, darle a uno la confianza de que sabe hacerlo y al final se suelta uno y no necesita al profesor.
Después del año y medio o dos años, podría llegar a seis o siete años de preparación que uno ha tenido antes, cuando uno se monta en el cohete, hay que llegar en ese momento y tener la suficiente confianza de que sabes reaccionar como para no tener miedo.
Ahora, cierto es que cuando uno está en un automóvil, el riesgo es bastante menor que un cohete. Sigue habiendo un motivo de miedo, sólo hay que pensar en los fallos que uno pueda subsanar y los otros, pues si vienen, que vengan.
¿Qué sensación puede transmitir de estar en un cohete y de ver el mundo desde lejos? Uno a veces tiene experiencias que las ha anticipado de tal manera que el efecto sorpresa es menor al esperado. ¿Corrió una suerte similar?
Si, desde luego. Montarse por ejemplo en el simulador de la cápsula o del trasbordador 50 veces, hacer 50 veces la operación de despegue y luego montarse en la misma cápsula real que hasta casi en todos sus detalles es igual al simulador.
Lo único que pasa es que antes de salir el cohete quizás se mueva un poquito o quizás los ruidos sean un poquito diferentes; lógicamente a uno le hace pensar que estuviera nuevamente en el simulador.
Es precisamente un objetivo de la preparación. Uno está en el cohete. El cohete explota si hay algún fallo bastante catastrófico, pero uno no piensa en eso, uno piensa que está en el simulador. Cualquier tipo de fallo que el simulador es capaz de introducir, nosotros somos capaces de subsanar y lo otro ya veríamos.
Y una vez en el espacio, ¿la sensación era como la esperaba?
Desde luego la visión de la ventana, la visión de la Tierra y si hay otros objetos cercanos, si uno se está acercando a la estación espacial o si por ejemplo desde el trasbordador se desprende el tanque de combustible, esa visión no se reproduce fácilmente por ningún medio.
Es algo que uno ve por primera vez y por muchas fotos que hayas visto es realmente impactante la visión de la Tierra desde arriba y sobre todo también de los otros objetos que se mueven con uno porque es como un baile.
Una danza de objetos que se mueven con mucha mayor suavidad de lo que uno está acostumbrado, puesto que en el espacio, no habiendo aire, no habiendo gravedad, parece mentira que se puedan mover las cosas tan pesadas con tantísima suavidad.
¿Hay momentos en los que haya dudado de la profesión de astronauta?
Según va uno haciendo más vuelos, según me van diciendo los compañeros que han hecho cuatro, cinco o seis, dan más ganas de tomar una actividad completamente distinta.
En Estados Unidos es difícil encontrar astronautas que hagan más de tres vuelos porque la gente piensa en hacer otras cosas.
No dudamos en que la humanidad desde luego tiene que seguir, tiene que ir a la Luna, vivir allí, explotar sus recursos, ir a Marte, explorar. Ver de dónde venimos, ver de dónde sale la vida de la Tierra. Cada uno tiene que tomar sus decisiones.