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Viernes, 10 de febrero de 2006 - 22:28 GMT
"Esta foto simboliza el silencio"


La fotografía de una mujer con su hijo en un centro de distribución de alimentos en Tahua, Níger, se llevó este viernes el Premio World Press 2005.

"Esta imagen lo tiene todo: belleza, horror y desesperación. Es simple, elegante y emocionante". Con esas palabras, el presidente del jurado describió la fotografía ganadora, tomada por el fotógrafo canadiense Finbarr O'Reilly.

Establecido en Senegal y fotógrafo de la agencia de noticias Reuters, O'Reilly conversó con BBC Mundo sobre su profesión y sobre la foto premiada, la cual se impuso entre 83.000 imágenes provenientes de 122 países.


¿Cómo recuerda el momento en que tomó esta fotografía?

Había estado sentado muy cerca de la mujer y su hijo por bastante tiempo viéndolos cómo interactuaban, en un lugar donde había muchos niños aquejados de malnutrición.

Finbarr O'Reilly, ganador del Premio World Press Photo 2005
Es la imagen de alguien que no tiene una voz en el escenario mundial, que no es escuchada. A la vez representa también la carencia de noticias procedentes de África

Ese pequeño había estado allí por un par de días y ya comenzaba a recuperarse. En su madre se notaba cierto alivio.

De repente la manita del niño se posó en la nariz de la madre y luego en sus labios, y ahí permaneció por sólo un momento. Yo tomé varias fotos, pero ésta que ganó era la mejor en cuanto a composición, y también por la expresión en los ojos de la madre.

¿Qué era lo que usted deseaba que la gente que viera su foto sintiera o comprendiera con respecto a la situación en esa parte de África?

Cada vez que uno toma una foto, uno trata de contar una historia y capturar muchos aspectos dentro de un marco, y yo no sé si la gente lo va a captar del mismo modo que yo, porque cada persona interpreta una imagen de un modo diferente, pero para mí esta foto simboliza el silencio.

Es la imagen de alguien que no tiene una voz en el escenario mundial, que no es escuchada. A la vez representa también la carencia de noticias procedentes de África. No sabemos, nos estamos bien informados, en general, sobre lo que ocurre allí.

Sin embargo, cada persona que vea la fotografía hará su propia interpretación. Ese es, para mí, uno de los grandes valores de la fotografía.

¿Sabe que pasó finalmente con el niño de la foto?

Es una pregunta que me hacen con frecuencia. Desconozco el final de la historia. En sólo 24 horas este niño fue capaz de recuperarse.

A veces una historia es difícil de leer y entender cuando está escrita, pero una foto puede contar esa misma historia de una manera más rápida y poderosa que la hace comprensible a un nivel humano

Se le veía animado, ganó peso, sus ojos cobraron vida. Imagino que haya podido superar la desnutrición y regresado a su pueblo con algunos suministros de alimentos.

En cambio, recuerdo a un bebé en una cuna cercana a la de él que murió ese mismo día debido a la malnutrición.

Usted dijo que tomó la foto después de haber estado observando a la madre y el niño por un buen rato. ¿Es la paciencia un requerimiento especial de su profesión?

Definitivamente hay que ser paciente y esperar a que las cosas pasen, aunque el día en que tomé la foto yo tenía una indigestión y fue por eso que me quedé en el centro de alimentación de emergencia, esperando y mirando a las madres con sus hijos.

Por esa razón hice lo contrario que el resto de los días anteriores, cuando me desplacé a los pueblos en busca de imágenes. Pero si uno mira y espera puede que tenga la suerte de poder captar un instante con un mensaje significativo.

¿Cómo ve usted su misión de fotógrafo, y cómo define la magia de la fotografía?

Yo escribía hasta hace cerca de un año cuando decidí dedicarme a fotografía en lugar de escribir. Es difícil lograr atención cuando uno escribe sobre África, pero me parece que la fotografía te permite lograr un mayor impacto.

Finbarr O'Reilly, ganador del Premio World Press Photo 2005
Creo que de alguna manera uno como muchos otros fotógrafo en África termina convirtiéndose en una suerte de abogado del continente

A veces una historia es difícil de leer y entender cuando está escrita, pero una foto puede contar esa misma historia de una manera más rápida y poderosa que la hace comprensible a un nivel humano.

Quizás menos a nivel intelectual, pero tiene la ventaja de que conecta más con lo emocional que si leemos la historia impresa.

Eso me parece que es parte de la belleza de la fotografía.

Creo que de alguna manera uno como muchos otros fotógrafos en África termina convirtiéndose en una suerte de abogado del continente, en el sentido de que uno quiere que las noticias de ese continente trasciendan al resto del mundo porque uno cree que África no recibe la atención mundial que se merece.

En cuánto a esa transición que usted hizo que lo llevó a convertirse en un fotógrafo con tanto rigor profesional en tan poco tiempo, ¿podría decirnos cómo fue posible?

En realidad cuando trabajaba como periodista de Reuters en el Congo o Ruanda, no había fotógrafos y así poco a poco comencé a tomar fotos hasta que el año pasado tuve la oportunidad de dedicarme por completo a la fotografía.

Después de un mes en Darfur escribiendo y tomando fotos, y comparando el impacto que ambos medios tienen, me decidí a intentar con la fotografía.

He aprendido de manera autodidacta, pero también de otros colegas que me han ayudado mucho, incluso colegas de agencias rivales. En este medio existe una especie de camaradería a pesar de la competencia. O al menos así ha sucedido con los fotógrafos que me he encontrado.

Cuando un fotógrafo gana un premio, esto puede repercutir positivamente en su vida, pero muchos se preguntan qué ocurre con las personas fotografiadas, las que muchas veces se ven envueltas en grandes dramas humanitarios.

Sí, uno tiene que ser cuidadoso. Uno no posee los derechos de imagen de la persona. Hubo una especie de intercambio entre nosotros, por el que yo le pregunté a ella si estaba bien que la fotografiara.

Ella asintió y se sintió cómoda con el hecho de que yo la fotografiara. Luego vio la foto en la pantalla de mi cámara. No es seguro que ella comprendiera para qué iba yo a usar la foto.

Y también es cierto que a veces uno toma fotos y no sucede nada. En este caso concreto, la foto sirvió para destacar un problema muy concreto, y esta situación particular pasó por diversos modos a la atención de los gobiernos occidentales y llegó alimento.

No es una solución a largo plazo, pero lo positivo es que hubo una solución inmediata.



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