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Empecé a boxear después de que vi a Christy Martin por televisión boxeando
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¿Cómo se te ocurrió convertirte en boxeadora?
Bueno, más que nada empecé a boxear después de que vi a Christy Martin por televisión boxeando.
Christy Martin es prácticamente, no sólo para mí sino a nivel mundial, la referente del boxeo femenino.
Ella fue la primera mujer que vimos por televisión en las grandes veladas de, por ejemplo, Oscar de la Hoya, Tyson, Tito Trinidad.
¿Por qué se te ocurrió dedicarte al boxeo y no, como otras chicas, al hockey o al tenis?
Uno, por lo que te dije, porque la vi a Christy Martin.
Y también porque a los siete años empecé a practicar "full contact", que es boxeo con patadas, y si bien a los 14 años ya era campeona sudamericana y durante tres años defendí exitosamente el título, este deporte, en su rama femenina, venía un poco en decadencia.
Y entonces me gustó la idea de boxear, ya que era una disciplina similar a la que había practicado toda mi vida.
¿Qué te decían tus amigas de esa época cuando, en vez de, por ejemplo, ir a patinar, practicabas boxeo?
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Me encanta siempre estar maquillada y arreglada
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Primero, por supuesto, les parecía extraño. Pero les parecía también interesante porque me acompañaban a los entrenamientos, si bien ninguna de ellas nunca entrenó conmigo.
No les molestaba tampoco, pero sí decían que ellas nunca harían ese deporte.
Una, porque era de contacto pleno, tenías que recibir y dar golpes, y otra porque la mayoría de ellas no estaba formada físicamente.
Uno, generalmente, tiene la idea de que el boxeo es cosa de hombres, pero tu eres una mujer muy femenina. ¿Cómo haces para mantener esa imagen y, al mismo tiempo, dedicarte a algo que es bastante violento?
Primero, esto de ser coqueta y femenina es parte mía. Me encanta siempre estar maquillada y arreglada.
Eso depende de cada mujer; hay mujeres que se arreglan un poco menos y otras un poco menos, pero siempre son mujeres.
Hoy en día, el hombre no sólo tiene que salir a trabajar, sino que cambia pañales, hace las tareas de la casa, cocina, limpia, y no por eso deja de ser hombre.
Igualmente, hay mujeres mecánicas, políticas y boxeadoras, pero eso no quiere decir que sean menos mujeres.
¿O sea que lo ves como un paso más en la liberación femenina?
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Para ellos (mis hijos) es algo muy natural, porque desde muy chicos me vieron arriba de un "ring" compitiendo y entrenando
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Exactamente. Sí, es verdad, es bastante complicado.
No digo que (el boxeo) sea para todas las mujeres, pero tiene que ver con la liberación femenina, es algo que se viene gestando desde hace años.
Primero la mujer salió a trabajar, después empezó a ocupar cargos políticos y después empezó a practicar deportes que antes eran sólo de hombres.
Tu llevas varios años en pareja y también tienes dos hijos. ¿Qué dicen tus hijos de tu profesión?
Para ellos es algo muy natural, porque desde muy chicos me vieron arriba de un "ring" compitiendo y entrenando.
Ellos se conocen todas mis dietas, todas mis rutinas.
También les gusta el boxeo y en sus tiempos libres tratan de practicar. Siempre que peleo en Buenos Aires trato de llevarlos y de que estén conmigo.
¿Pero no se ponen mal cuando ven que le están pegando a su madre? ¿No se asustan?
No, porque tienen bien en claro que es un deporte. Un deporte duro, pero un deporte al fin, en el cual se puede ganar o perder.
Ellos han estado en peleas en que yo he perdido y se quedan tristes, al igual que yo, porque perdí, pero no porque me pegaron.
Cuando ellos me han visto perder, gracias a Dios, fue por puntos. Ellos saben los riesgos que uno corre.
También puedo salir lastimada, con un ojo hinchado, o con alguna ceja cortada. Ellos saben todas esas cosas.
Tu recién te definías como una persona coqueta. ¿No tienes miedo de que en alguna pelea te estropeen la cara?
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Primero la mujer salió a trabajar, después empezó a ocupar cargos políticos y después empezó a practicar deportes que antes eran sólo de hombres
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Tengo bien en claro que son los riesgos que estoy corriendo, pero en realidad no me preocupa mucho.
Si tengo que salir lastimada, lo haré porque es el riesgo que corro. Pero hasta ahora, gracias a Dios, no recibí ningún corte ni he recibido grandes golpes.
Una sola vez tuve una inflamación de un pómulo, que fue en una de mis primeras peleas, contra Christy Martin.
Después lesiones en mi cara no he tenido. Y, por supuesto, trato en lo posible de tener una muy buena defensa.
¿Sientes que los hombres te miran con mayor respeto cuando se enteran de que eres boxeadora?
No con mayor respeto. Creo que, más que nada, me miran con admiración.
Si bien al principio pensaban que era una loca suelta, que un día se levantó y dijo que quería ser boxeadora, esos pensamientos los fui cambiando de a poco.
Primero, demostrando que podía ser madre, ama de casa y una persona muy coqueta, a pesar de ser boxeadora, y después con mis entrenamientos diarios y mi paciencia y esfuerzo para que el boxeo femenino en Argentina fuera reglamentado (algo que finalmente sucedió).
¿Cómo es un típico día en tu vida?
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Una sola vez tuve una inflamación de un pómulo, que fue en una de mis primeras peleas, contra Christy Martin
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Es muy rutinario. Me levanto a las seis de la mañana, desayuno, y hago la parte física del entrenamiento: salir a correr, hacer gimnasia, hacer trabajos de velocidad.
Después vuelvo a casa, me ocupo de la casa misma, de los chicos.
Ramón, mi marido, por suerte me ayuda; a veces cocina o limpia.
Después almorzamos, bastante temprano; yo, porque tengo que entrenar y los chicos porque tienen que ir al colegio.
Una vez que ellos van al colegio, tengo una hora y media de descanso antes de comenzar el entrenamiento de la tarde, donde hacemos la parte técnica.
Después vuelvo a casa y estoy de vuelta con los chicos; preparo la cena; también ceno bastante temprano, porque al otro día también empiezo temprano.
Cuando vas al colegio de los chicos, ¿sientes que las otras madres te miran de manera especial por tu trabajo, o te tratan como una más?
Me tratan como una más, y generalmente me felicitan, porque para ellas soy una mamá diferente, pero en el buen sentido de la palabra.
Lo que sí sucede es que cada vez que voy al colegio armo un lío con los chicos (risas), porque todos vienen, me saludan y le hacen poco caso a los profesores...
¿Cómo es tu relación con las otras boxeadoras que hay en Argentina? ¿Te admiran, eres "la estrella" para ellas?
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Todavía no sé cuándo voy a "colgar los guantes". Todavía tengo muchísimas ofertas y muchísimos sueños por cumplir
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La mayoría de ellas dice que soy como un referente, no tanto una "estrella", sino un ejemplo a seguir.
Tengo muy buena relación con ellas, conozco a muchas boxeadoras, no sólo de Buenos Aires sino de gran parte del país.
Cada vez que hacemos peleas por el interior del país, vamos a gimnasios y siempre hay mujeres.
La mayoría siempre viene, se presenta, hablamos, nos pasamos teléfonos, direcciones de correo electrónico.
Tenemos una muy buena relación con la mayoría, aunque no con todas tengo una gran amistad.
Pero nos conocemos y siempre estamos al tanto.
¿Crees que el boxeo femenino algún día llegará a ser igual de importante que el boxeo masculino?
Sí. Creo que yo no lo voy a poder disfrutar, porque ya voy a estar retirada.
Creo que no sólo habrá igualdad de condiciones, sino igualdad de bolsas (dinero ganado).
Hoy en día yo soy campeona mundial y no estoy ganando lo que gana un campeón mundial de cualquier categoría.
¿Que piensas hacer el día que "cuelgues los guantes"?
Todavía no sé cuándo voy a "colgar los guantes".
Todavía tengo muchísimas ofertas y muchísimos sueños por cumplir. Al principio, cuando empecé a boxear, mi sueño era ser campeona mundial.
Cuando lo logré, me di cuenta de que podía seguir soñando con más, porque tenía ganas y condiciones para hacerlo.
Pero sé que algún día me va a llegar mi tiempo (de parar).
No sé qué voy a hacer entonces, pero seguramente ligada a un gimnasio siempre voy a estar.