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Viernes, 20 de enero de 2006 - 19:42 GMT
Abajo con un pedazo de historia

Sergio Correa
BBC, Berlín

Una de las fachadas del edificio.  Foto: Iniciativa Pro Palacio.
Palacio de la República en los años de la RDA.
Después de una espera de tres años, el Parlamento alemán confirmó una decisión previa de demoler el llamado Palacio de la República, sede de gobierno de la antigua República Democrática Alemana (RDA) y edificio emblemático del comunismo.

La mayoría del parlamento alemán (431 contra 120) decidió que, a más tardar en marzo de este año, el símbolo de la Alemania comunista será borrado de la faz de Berlín.

La decisión original había sido tomada en 2002 pero, dado lo controvertido del proyecto de deshacerse de un símbolo del pasado reciente, se esperó hasta esta semana para finalizar la decisión.

Es un error urbano que asusta a los turistas
Christoph Waitz, diputado liberal

Cualquiera que visita esta ciudad transita por su avenida más importante, la Unter den Linden, que recoge en una sola calle, de punta a punta, varias de las imágenes fotográficas más codiciados por las guías turísticas del mundo: desde su comienzo, en la puerta de Brandemburgo, hasta su final, en la plaza Alexanderplatz.

Pero entre tantos edificios clásicos, neoclásicos y barrocos, emerge inevitable, monumental, con enormes placas de vidrio bronceado, el Palacio de la República.

Pocos admiran el gigantesco edificio, pocos en verdad parecen quererlo, pero todos se detienen frente a él y toman las fotografías de rigor.

En cualquier caso, recientemente surgieron grupos de ciudadanos que defendían la conservación del edificio por su valor histórico.

El comunismo contra la monarquía

Foto: Iniciativa Pro Castillo.
Postal de la época con el palacio real antes de la Segunda Guerra.
Exactamente en el mismo lugar en que se construyó el Palacio de la República en la década de los '70, se levantaba el palacio barroco de los reyes prusianos, de la dinastía de los Hohenzollern.

En 1950, el edificio, ya aporreado por las bombas de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, fue demolido por los comunistas.

La estructura monárquica representaba para muchos alemanes la encarnación del militarismo prusiano.

En su lugar se construyó el Palacio de la República, una pesada y no muy glamorosa obra arquitectónica que reunía, además de la Cámara de Representantes, una enorme sala donde actuaban los más gloriosos artistas del mundo socialista.

El capitalismo contra el comunismo

Luego de la caída del Muro de Berlín en 1989 comenzó lo que muchos han llamado el ajuste de cuentas de los vencedores.

Foto: Iniciativa Pro Palacio
Salón de recepciones del Palacio de la República en 1980.
La totalidad de las estatuas de Lenin fueron retiradas de Alemania, las calles que recordaban a líderes socialistas recibieron nuevos nombres.

Casi todo lo que recordaba a la RDA fue removido, rebautizado, demolido.

Apenas cayó la Alemania comunista, el Palacio de la República fue cerrado.

La primera medida fue remover todo el cancerígeno asbesto aislante del edificio.

El proceso redujo el Palacio a un enorme esqueleto vacío e inútil.

Renace la monarquía

Foto: Iniciativa Pro Castillo
Proyección del futuro edificio a levantarse en lugar del actual.
En 1992 un grupo de ciudadanos alemanes dio una nueva vuelta de tuerca: fundaron una asociación para reconstruir con medios privados el antiguo palacio real de los Hohenzollern.

En 2002 anunciaron que ya tenía el plan y la financiación.

El proyecto de reconstrucción contemplaba únicamente la fachada de la demolida estructura real e incluía un centro comercial y un hotel en su interior.

No pocos protestaron contra la idea de revertir la historia y al nuevo proyecto, que describieron como una aparición de Disneylandia en medio de Berlín.

Entretanto, una serie de artistas usó, hasta la semana pasada, el esqueleto del Palacio de la República como escenario para multitud de muestras y espectáculos, para probar que el edificio aún podría ser mantenido y utilizado razonablemente.

El futuro será el pasado

Como resultado de la decisión del Parlamento, el lugar que ocupa el Palacio de la República se convertirá en un enorme predio cubierto de césped.

Los impulsores de la reconstrucción del antiguo palacio de los Hohenzollern han ganado adeptos y prometen llenar el vacío a más tardar el año 2015.

Los costos extraoficiales de una reconstrucción completa ascenderían a más de mil millones de euros, lo que sería un escándalo para una ciudad y un país que ahora intenta ahorrar por todas partes.

En todo caso, la decisión final vuelve a estar en manos del Parlamento.

"Primero demoler y luego ver que se hace" parece ser la consigna estos días.

La urgencia en deshacerse del Palacio de la República quizás sea difícil de comprender a la distancia, pero es un eco de la división de las dos Alemanias luego de décadas en el centro de la Guerra Fría.

La existencia de cada una era una amenaza y una condena de la otra.

"Sellada la demolición, la venganza", titula un diario popular berlinés.

El mismo titular podría haberse usado cuando la Alemania comunista demolió el palacio real e intentó torpemente, ahora lo sabemos, borrar la historia que no le complacía.

RESULTADOS
¿Cree que se debe demoler el Palacio de la República en Berlín?
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No
 76.62% 
402 votos emitidos.
Consulta sin valor estadístico.

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