París organizó los Juegos Olímpicos de 1900 y 1924.
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Terminada la entrevista formal, el portavoz del comité francés se deja de fórmulas y dice lo que piensa: "Vamos a ganar. ¿Es que te queda alguna duda?".
Después de todo, París no está para una tercera decepción: el Comité Olímpico Internacional (COI) ya le negó la sede para 1996, en favor de Atlanta, y 2008, cuando se inclinó por Pekín.
En esta ocasión la ciudad está apelando a las emociones. "El amor por los juegos", es su lema. La "S" de "París" y el "2" de "2012" se juntan en el logotipo para formar un corazón.
Y aunque el 84% de la población se le une en el sentimiento (de acuerdo con una encuesta del COI), hay quien cree que, como reza el dicho, el amor y el interés se fueron al campo un día.
Juegos de amor
Unos y otros, sin embargo, parecen no querer adelantarse a los acontecimientos.
"Estoy muy angustiada. Hemos puesto mucho de nosotros para convertirnos en anfitrión olímpico. No quiero hablar del resultado porque soy supersticiosa", declaró a la BBC la vicealcaldesa de París, Ana Huertas.
Mientras, encontrar las oficinas del comité candidatural le costaron a quien suscribe 15 minutos de suela: ni un banderín ni un letrero le anuncian a uno que ya llegó.
Tampoco en la calle, salvo en los propios escenarios olímpicos potenciales se hace alarde de las pretensiones deportivas parisinas.
Claro que este año París ha organizado eventos masivos con los que ha hecho fuerza en la calle. Y en los alrededores de los Elíseos parecen tener una opinión sobre el tema.
"Va a ser formidable, vendrá gente de todo el mundo", dice Sabine en la puerta de una discoteca, cerca de la avenida de los Campos Elíseos.
"Cada año en París hay 70 millones de turistas. Esta vez vamos a romper el récord. Será muy bueno para el comercio", opina Samir, dueño de una famosa pizzería.
"Va a haber muchas cosas para divertirse", apunta Malika, para quien "jamás hay demasiada gente".
Detrás de la barra de un bar, Stefan se manifiesta más pragmático: "no me molestaría que los Juegos fueran aquí, pero lo que soy yo, me voy a ir de vacaciones. No me gustan las multitudes".
En especial las que se aglomeran en autobuses y trenes, añade.
Y si me lo pregunta, ya no le digo suela: subirse en verano al Metro de París, que no tiene aire acondicionado, le puede costar buena parte de su fluido corporal y quien sabe si hasta un desmayo.
¿Qué tiene París..?
El comité francés vende la idea de que tanto su infraestructura deportiva como la "civil" (transporte, alojamiento, etcétera) está muy avanzada, de cara a la organización de los Juegos 2012.
"Debes contar que hoy tenemos el 65% de las instalaciones que necesitamos", señala Jerome Lefante, jefe de Medios.
Esto incluye el estadio olímpico, el Stade de France, donde Francia ganó la copa del Mundo en 1998.
Del resto, explica, una parte quedará como legado a la ciudad y la otra tendrá carácter temporal, "para evitar elefantes blancos".
Los técnicos del Comité Olímpico Internacional están satisfechos con el proyecto. En sus informes ha quedado de manifiesto que prácticamente no le encuentran fallas a la candidatura parisina.
¿Pero qué tiene París que no tienen las otras candidatas?
"Creo que la razón principal es el amor por los Juegos, por el deporte; queremos compartirlo con los visitantes y atletas del mundo entero", insiste Jerome Lefante.
Pero en una librería del sureste de París ese sentimiento es tomado por engaño.
Amores perros
"Nos hablan del amor por los juegos, mientras que los organizadores van a recibir mucho dinero. Es una contradicción total", señala el portavoz del Colectivo en contra de los Juegos Olímpicos, COJA -quien sólo se identifica como "Gilles"- mientras dobla panfletos y cartas en el pequeño depósito de la librería Quilombó.
"Tenemos razones para estar en contra del COI, una organización principalmente capitalista, que quiere sacar ganancias de los deportes", agrega.
El potencial daño al medioambiente, el incremento de impuestos y la comercialización del deporte también están en la lista de cosas que disgustan al COJA.
¿Quién financia la contracampaña del COJA?, le pregunto. Esos sobres con la inscripción "Nooooon" (cada "o" en el color de un aro olímpico) han de costar dinero.
"Conseguimos fotocopias gratis, por ejemplo. Además, al principio éramos 25 y todos pusimos 25 euros", me responde.
¿Y cuántos son ahora?, quise saber.
"Como ocho", contesta el compañero de Gilles a mi espalda.
Del amor al odio
Con opositores o sin ellos, París enfrentaría un reto enorme si se hiciera con la sede de los Juegos Olímpicos de 2012.
En total, 31 instalaciones deportivas tendrían que ser construidas y habría inversiones en transporte y seguridad. Son siete años de trabajo para dos semanas de acción.
El comité candidatural estima un gasto de 4.200.000.000 euros y asegura que ha sido "conservador en el cálculo".
Posiblemente hayan dicho algo similar los organizadores de Atenas 2004 o de Sydney 2000, y en los dos casos la resaca tuvo la forma de una deuda mil millonaria.
Esto sin contar con que los poderosos sindicatos franceses, que ya ejecutaron una huelga el mismo día en que el Comité Olímpico efectuaba una evaluación, podrían complicar el cuadro de la organización.
Pero París dice que ama los Juegos. El reto es que también lo haga el resto del mundo. Y que ni uno ni otro termine odiándolos.