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Lunes, 27 de junio de 2005 - 16:38 GMT
Roma se rinde ante la globalización
Jeremy Bowen
BBC, Roma

Como tantas otras ciudades, Roma está rindiéndose ante el paso implacable de la globalización.

Café de Roma
Cientos de miles de romanos todavía se toman su café y su cornetto para desayunar.

Para quienes viven en las bulliciosas ciudades de nuestro mundo globalizado puede ser difícil de entender, pero el camino diario hacia mi trabajo constituye uno de los momentos más agradables del día para mí.

Para llegar a la oficina camino durante media hora por el centro de la que debe ser la ciudad más bonita del mundo: Roma.

Antes de las diez de la mañana no hay mucho bullicio y el día se siente fresco y nuevo.

Los turistas deben estar durmiendo todavía.

Mis colegas mayores dicen que los años 50 eran mejores: cuando aún no había turismo masivo, ni muchos coches, cuando comer en un restaurante era más barato que comer en casa.

La vida puede ser menos encantadora ahora de lo que lo era en 1950, pero sospecho que aún así es mucho más atractiva de lo que lo será en 50 años.

Delicias del pasado

Normalmente en los restaurantes los camareros son italianos, pero dentro de las cocinas a menudo los artífices de las delicias locales (...) son asiáticos.

El mundo se está empequeñeciendo y está estrujando a todos y en todas partes.

Hace casi 25 años pasé un año en Italia como estudiante. La experiencia fue fascinante, pero el país no era un paraíso.

Todavía se recuperaba de las turbulencias de los años 70, cuando las bombas y los secuestros del conflicto ideológico entre derecha e izquierda perturbaron al país.

Y todo era muy italiano: todos tenían coches italianos -Fiats, Alfas y Lancias-, y en cada esquina de la ciudad donde vivía había una fantástica pequeña tienda de salami, jamón, queso y vegetales.

Perdiendo una forma de vida

Coliseo de Roma
Hace 25 años (...) todo era muy italiano

Hace 25 años ni había muchos extranjeros en Italia ni mucha gente hablaba idiomas o siquiera se preocupaba por llegar a hacerlo.

Pero ahora, en el mundo globalizado, algunos romanos de clase media envían a sus hijos a colegios internacionales para que crezcan hablando idiomas con fluidez.

Normalmente en los restaurantes los camareros son italianos, pero dentro de las cocinas a menudo los artífices de las delicias locales -espaguetis a la carbonara, buccatini all'matriciana...- son asiáticos.

Y las rutinas de hace 25 años están ahora desapareciendo.

Los pequeños negocios que producían artículos con calidad de diseño y buen precio están ahora sufriendo por competir con los productos de China.

Comidas de microondas

Los anuncios de la televisión muestran a familias italianas que comen felizmente alimentos que la mamma compró en el supermercado y calentó en el microondas.

Las esposas y madres que antes pasaban la mañana haciendo la compra y cocinando, ahora van a trabajar.

Muchas de las pequeñas tiendas de comestibles que las mujeres ya no tienen tiempo para visitar han cerrado.

Los anuncios de la televisión muestran a familias italianas que comen felizmente alimentos que la mamma compró en el supermercado y calentó en el microondas.

Yo nunca he visto otros clientes en la pequeña carnicería donde normalmente me paro a comprar pollo a la vuelta del trabajo.

Ya bastante antes de la hora de cierre la tienda está limpia y el carnicero entra y sale a la calle, haciendo tiempo hasta la hora de irse a casa.

Todo este tipo de tiendas están dirigidas por hombres y mujeres de unos 60 años. La mayor parte de estos negocios se convertirán en boutiques o joyerías tan pronto como sus dueños se retiren.

Productos locales

Todavía hay talleres en preciosas calles medievales, donde arreglan motos o máquinas de café, o se hacen cajas o extrañas bolas de alambre

Caminar a diario por las calles de Roma es una delicia que yo nunca olvidaré.

Todavía hay talleres en preciosas calles medievales, donde arreglan motos o máquinas de café, o se hacen cajas o extrañas bolas de alambre.

Los fruteros -que todavía hay muchos- venden vegetales locales de temporada y no productos sin sabor que han sido traídos del otro lado del mundo.

Los turistas pueden comprar BigMacs pero cientos de miles de romanos todavía se toman su café y su cornetto -una especie de croissant- para desayunar, de pie en los bares locales.

Tienen un gran sentido de identidad y un enorme orgullo por su ciudad.

Pero las fuerzas comerciales que ya están borrando las diferencias que hacen al mundo interesante, están trabajando aquí también.

Y ese es un proceso que sólo va en una dirección.


BBC Mundo lo invita a participar:

¿Qué impactos está teniendo la globalización en su barrio, en su ciudad?


Este foro se cerró el 28 de junio de 2005. Muchas gracias por sus comentarios. Lo siguientes son algunos de los mensajes recibidos. Los textos responden a las preguntas planteadas en el foro y son reproducidos sin correcciones de ortografía o de sintaxis. La BBC cuida que los comentarios no ofendan la dignidad de las personas y que no sean difamatorios. Las opiniones vertidas no reflejan el punto de vista de la BBC.

Mi ciudad vivió la invasión de los años 60 por las gentes del campo. Llegaron con su cara de rústicos, colorados, marcados sus rostros por las arrugas del sol, vestidos con ropas diferentes a las del tipo urbano. En los 90 y 2000 llegó otra invasión de inmigrantes, en este caso eran extranjeros que venían del Caribe, de América Latina, del norte de África y luego comenzaron a llegar los eslavos, en busca todos ellos de trabajo, prosperidad y porvenir. Aquella pequeña urbe de gente similar en su aspecto físico se parece ahora a Manhattan, a Londres...y la sensación personal es de encogerte ante esta pacifica pero creciente invasión que he traído la apertura de fronteras en todo el globo.
Toni, Madrid, España

Creo que la globalización es una bendición, sobre todo para los más necesitados que no pueden viajar ni conocer el mundo. La globalización les permite adquirir cualquier cosa de cualquier parte del mundo en su propio país.
Mirtha Chejin, Caracas, Venezuela

Santiago nunca ha tenido una identidad propia muy marcada, pero aun así, la irrupción de los "mall" en los 80 (un buen símbolo de globalización) sacó a muchísima gente de los tradicionales paseos en los parques de la ciudad, para convertirlos en paseos a consumir, otro ícono del comportamiento "globalizado"
Hans, Santiago, Chile

Desgraciadamente, es un hecho que muchos percibimos, pero aun así, todos colaboramos a este fenómeno.
Arnulfo Tovar, Aguascalientes, Ags., México

Maturin es una ciudad provinciana al este de Caracas, a 800 KM aproximadamente, y el efecto globalizador se observa con la llegada de cadenas internacionales de supermercados, aunque tenemos más de 60 años con compañías petroleras internacionales como la antigua creole, hoy otras como Texaco, total, Haliburton, etc.
Francisco Quijada, Maturin, Venezuela

En mi localidad se ve como se van perdiendo los valores y la cultura local por una importada, ya las retretas no se ven ahora lo modernismo del norte y ya aquí se celebra el Hallowin, que eso nunca se vio aquí.
Ender Roa, Maracaibo, Venezuela

Pues últimamente se ve más gente nueva en el barrio: argentinos, venezolanos, brasileños y chinos. Muchas pequeñas tiendas han cerrados.
David, México, D.F., México

Recuerdo cuando no hace mucho, unos 20 años, la ciudad sólo miraba al mar por la Barceloneta y no existía la actual fachada marítima que nos abre al mundo. Uno salía a pasear y no habían emigrantes, tal vez algún africano pero nada del actual crisol de emigrantes que llenan nuestra ciudad de un hermoso colorido. Nadie hablaba idiomas y eran muy escasas aquellas personas que viajaban al extranjero. Mi relación se daba en verano cuando visitaba la Costa Brava y me relacionaba con ingleses y alemanes. Antes de entrar en la Union Europea y de que todo fuera tan barato aunque los sueldos fueran bajos, se vivía bien y la comida tenía precios bajísimos, sobre todo la fruta, ahora que está tan cara y viene de tantos lugares. Pero nuestra ciudad mantiene viva esa chispa de identidad propia, de simpatía hacia el visitante y de mostrarle nuestra cultura. Sólo han que empezar con el pan con tomate, con el estómago lleno se conquistan muchas personas.
Javier Lombardero, Barcelona, España

Más que globalización, siento que en mi ciudad, la de México, existe urbanización. Demasiados coches, ruido, contaminación. Afortunadamente no hay muchos turistas y seguimos con los auténticos tacos, quesadillas y antojitos mexicanos. Claro, ya no existen muchas cosas como antes, pero siguen existiendo los tamaleros, camoteros, afiladores de cuchillos, etc.
Blanca Luna, México, México

Al igual que en Roma, y en otras partes del mundo, en mi "colonia" (barrio) se vive el impacto de la globalización. Las "tienditas de la esquina", en las que uno solía ir a hacer pequeñas compras cotidianas y conversar un poco con el dueño y los vecinos que coincidían, peligran ante las "tiendas de conveniencia". Los pequeños restaurantes de comida casera, conocidos en México como "fondas" o "cocinas económicas", se enfrentan a las grandes cadenas de comida chatarra que pululan por doquier. En la cuadra ya nadie se conoce o se habla, sólo sabemos "de vista" quiénes son nuestros vecinos. La familiaridad se pierde, cada vez hay menos tiempo siquiera para hacer una visita (y visitar tampoco es ya una costumbre muy bienvenida en todas partes...). Todo el mundo vive de prisa y ahora, en la esquina de mi casa, desde donde antes se podía contemplar la Malinche (un hermoso volcán), sólo veo un gran anuncio de Burger King...
Carlos Felipe, Puebla, México

No sólo el comercio masivo se apodera de las ciudades, sino también las personas que viven en el interior, ven esperanzas al poder conseguir trabajo en la ciudad, dejando atrás todo su legado artesanal y artístico y principalmente sus raíces.
Luis Barrientos, Guatemala, Guatemala

Es muy triste darse cuenta de los impactos tan grandes que está teniendo la globalización en nuestra ciudad, eso viene dándose desde hace tiempo, ya que mantenemos una distancia muy corta con la frontera estadounidense, lo que hace que fuertemente nos veamos influenciados por ellos. Un ejemplo sumamente notable es que han ido desapareciendo tiendas de autoservicio de origen y creación mexicana para darle paso a las grandes cadenas americanas, lo cuál viene tanto a afectar como a beneficiar a nuestra zona, es un contraste realmente interesante ya que por un lado crea nuevas fuentes de empleo [que son muy necesarias] pero por el otro las tiendas y productos mexicanos desaparecen.... Triste realidad, pero totalmente real. Al parecer no podemos hacer nada ante ese monstruo llamado "globalización"
Osiris, Tampico, Tamulipas, México

Buenos Aires quiso ser universal, amante de lo extranjero, todo lo contrario a Roma o a París. En su añoranza por lo de afuera encontró su identidad. La globalización, que es la desafectación y el desarraigo por lo propio en beneficio de lo ajeno, hizo de esta ciudad el lugar del mundo donde más se ama lo universal y donde menos puede expresarse lo genuino. No tenemos otra identidad que no sea en la diversidad, sea, cultural, étnica, o política. Nuestro tango lo dice bailando y cantando por el mundo, y el mundo bailando dentro de él. ¡Qué más da!
Ricardo Luis, Buenos Aires, Argentina

Me resisto a la globalización, es la nueva moda que impone el Imperialismo Liberal que oprime a los pueblos, como lo oprimió también el comunismo, se quieren diferenciar pero son la misma cosa. Suelo ir anualmente a Roma porque amos esa ciudad, pero no me gusta ver más chinos y demás asiáticos que romanos. En plena Piazza Navona hay chinos vendiendo láminas con nombres en "jeroglífico", no es para la Navona! Los turistas no vamos a ver eso, queremos otra cosa, evidentemente a Europa tampoco le está gustando la globalización (los resultados de las consultas en Francia y Holanda sobre la CE así lo demuestran). Todo tiende a eliminar las simbología propias de cada país, en definitiva eliminar la cultura en si.
Bibiana Faoro, Rosario, Argentina

Les escribo desde Estados Unidos: ¿Qué país sino éste tiene una globalización tan marcada? Yo soy dominicana, mi pareja es chileno, mis vecinos más cercanos son una pareja de mexicana con uruguayo y los del al frente son chinos. Esta diversidad desenfrenada que se nos presenta en el mundo, continúa alimentando la cultura de la globalización, donde la dualidad de conservar lo nuestro y recurrir a lo nuevo, poco a poco se hace una rutina y no una excepción. Tal es el ejemplo de tomar el café acompañado con pan en la mañana y en el almuerzo comer un BigMac, o en la cena ir a comer a un restaurante japonés, donde quizás el único japonés sea el dueño. Mundialmente, hasta el país más fiel a sus costumbres, aunque sea en lo mínimo, se ve tocado por la globalización y este proceso no tiene botón de off. Es interesante siempre y cuando procuremos que sobreviva lo de cada cual, lo nuestro. P.D: El mayor "boom" hacia la globalización es el internet.
Giselle, Salt Lake City, Estados Unidos



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