Unas 23 personas integran los paneles para la cata a ciegas.
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En Argentina existe un método muy particular para el control de calidad de cosméticos y alimentos: la "cata a ciegas", realizada por no videntes.
A las personas con discapacidades visuales generalmente les cuesta conseguir trabajo.
Al mismo tiempo, suelen tener sus otros sentidos mucho más desarrollados que los videntes.
Por eso, la consultora de gastronomía STG -junto con el Ministerio de Trabajo argentino y la Fundación Par - aprovecharon este potencial e impulsaron el sistema de "cata a ciegas" a cargo de no videntes.
Se conoce como "cata a ciegas" a la prueba en la que se oculta la marca o variedad del producto a quien lo saborea. Generalmente se usa para la cata de vinos.
Carolina Garicoche - responsable del Departamento de Análisis Sensorial de la consultora STG - explicó a BBC Mundo que el proyecto surgió luego de que a la directora de la consultora un alumno le preguntara si la "cata a ciegas" se llamaba así porque la realizaban personas no videntes.
A raíz de esa simple pregunta, se les ocurrió investigar si la idea era viable, y en 2002 pusieron en marcha el panel de ciegos.
Según han investigado, se trata de la única experiencia de este tipo en todo el mundo.
Sentidos súper desarrollados
Los paneles están formados por 23 personas que fueron capacitadas para trabajar en equipo y responder a los mismos parámetros.
El análisis que hacen es cualitativo -mediante la descripción de sus sensaciones- y cuantitativo, a través de una calificación numérica.
La "cata a ciegas" en Argentina es la única experiencia de este tipo en el mundo.
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"En otros ámbitos, ser no videntes les trae una desventaja, y acá eso pasa a ser una ventaja sobre el resto de las personas. Es muy valorable, y las empresas con las que trabajamos están sumamente conformes con los resultados", apuntó Carolina Garicoche.
"Los no videntes son muy detallistas y minuciosos a la hora de testear".
Para ejemplificar, relató la siguiente anécdota: "Es una experiencia que hicimos. En una feria de vinos se hizo una prueba con consumidores. Se les presentó un vino blanco frío y el mismo vino teñido de tinto a temperatura ambiente para que los describieran".
"Todos empezaron a describir al de color rojo como un vino tinto. Allí estaba presente uno de los ciegos, que en el momento de probarlo dijo: 'a mí me sirvieron el mismo vino'. Tenía razón, y fue la única persona que se había dado cuenta de eso".
Experiencia atípica
El catador Roberto Barattini, integrante del panel, explicó a BBC Mundo: "Nunca fui de buscar detalles en mi vida. Este trabajo me enseñó a buscar cosas chiquitas que son importantes. Y esto que hago acá también lo aplico en mi vida privada".
El análisis que hacen los catadores es cualitativo y cuantitativo.
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Otra no vidente, Johanna Ureña -de 22 años- señaló: "Siempre fui de andar oliendo todo. Los lugares, la ropa. Pero no pensé que lo pudiera llegar a utilizar trabajando".
"Uno en general no se pone a analizar si lo que come es más dulce o más salado. Por ejemplo, antes no sentía si algo me dejaba astringente la boca".
Según Johanna, lo mejor es catar vinos: "Con los vinos uno encuentra otras cosas, puede divagar más en los aromas, ir pensando y relacionándolos con lugares y zonas. Es más divertido, uno se puede explayar más".