El Retrato Flower, sospechosamente parecido al grabado Droeshout.
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No era isabelino como muchos pensaban, sino del siglo XIX. Con ese veredicto, los expertos pusieron fin al misterio que rodeaba a uno de los más famosos retratos del dramaturgo inglés William Shakespeare.
Desde hace algún tiempo los especialistas venían dudando sobre la verdadera antigüedad del conocido Retrato Flower, nombrado a partir de Sir Desmond Flower, que donó la pieza al grupo teatral Compañía Real de Shakespeare.
El cuadro tiene inscrito el año 1609 y está pintado encima de una obra de la Madonna y el niño que data del siglo XVI, pero su creación tuvo lugar entre 1818 y 1840, según Tarnya Cooper, curadora de la londinense Galería Nacional del Retrato.
La BBC tuvo acceso exclusivo a los resultados de las investigaciones realizadas mediante una combinación de rayos equis y ultravioletas y el uso de microfotografía.
Resurgimiento
"Algunos creían que se trataba de un retrato hecho en los tiempos de Shakespeare pero ahora sabemos que data de un época en la que hubo un resurgimiento en el interés por la obra" del dramaturgo, expresó Cooper.
El grabado Droeshout fue primero.
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"Ahora que conocemos la verdad -agregó- podemos colocar el retrato en su propio contexto en la historia de los retratos shakespereanos".
El Retrato Floweres, que ha alcanzado notoriedad con el paso del tiempo, es similar a otra imagen de Shakespeare, el grabado Droeshout.
Este último apareció con la primera edición en folio de las obras del dramaturgo, en 1623.
"Algunos creían que el grabador había copiado el retrato, pero ahora resulta que es al revés", dijo Cooper.