La Mona Lisa se mudó a su nuevo hogar dentro del Museo del Louvre en Paris este miércoles.
La Gioconda tendrá su propia pared.
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Cinco siglos después de que Leonardo da Vinci la completara, su obra maestra tiene un sitio de honor en la renovada sala de los Estados.
La Gioconda ostenta ahora su propia pared, lo que le da a las millones de personas que vienen a verla cada año más espacio para admirarla.
La pintura, que mide apenas 53x76 centímetros, nuevamente está expuesta tras un vidrio irrompible y anti reflectivo que la protegerá de cambios climáticos, el flash de las cámaras y daños intencionales.
Antes de que se invirtieran los más de US$6 millones en la renovación de la sala que aloja la pared falsa de la que cuelga la Mona Lisa, las multitudes tenían que apretujarse frente a la pintura, que estaba expuesta junto con otras obras de arte.
La renovación de la sala costó más de US$6 millones.
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Se piensa que la más reconocida pintura del mundo es un retrato de Lisa Gherardini, la esposa de un poco conocido mercader florentino.
Explicando por qué es tan especial, Cecile Scaillerez, curadora del Louvre a cargo del arte italiano del siglo XVI, le dijo a la BBC que "la pintura elimina la distancia entre la modelo y el observador al ponerla en primer plano", algo que no era común en esa época.
"Por otro lado, Lisa Gherrardini no sólo nos está mirando -algo inusual en los retratos del siglo XV y XVI en los que la mirada de la gente estaba fijada en la distancia- sino que además está sonriendo".