Ricardo Porro: Hay que "darle poesía a una cosa". (Imagen: Revista La Jiribilla)
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Arquitectos y teóricos del arte de Alemania, Francia y Estados Unidos rindieron homenaje en Berlín a uno de los mayores arquitectos latinoamericanos, el cubano Ricardo Porro, al cumplir 80 años de vida.
Con él habló nuestro colaborador en Alemania, Sergio Correa.
¿Que podría decir que ha buscado en estos años como arquitecto, desde su Habana natal hasta su actual trabajo en París?
En realidad fue un viaje iniciático. Cuando me gradué en La Habana tenía una conciencia muy grande que había que hacer algo en Cuba que fuera cubano.
Cuando era estudiante leí a Paul Valéry, "Eupalinos o el Arquitecto"; de Eupalinos se decía que "había hecho un templo a la imagen de una chica que había conocido en Corinto, y que la había transmitido a un templo en proporciones matemáticas".
Esa idea de pasar la imagen de una chica a un templo (...) me hizo dar cuenta no había que construir, sino darle poesía a una cosa.
Mi arquitectura trata de decir, no es abstracta. No hago un techo sobre 4 columnas y me quedo satisfecho. Mi techo sobre 4 columnas tiene que decir algo y es ésa la que ha sido mi búsqueda toda mi vida.
Si no estoy equivocado, usted casi no ha hecho viviendas privadas.
"Un marco poético para el hombre". (Centro de Artes de Vaduz. Imagen: gentileza Ineke Phaf-Rheinsberger)
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Yo he hecho casi siempre arquitectura social, mi empleador en Francia por ejemplo, ha sido siempre el Estado. Hice un par de casas en Cuba, luego las Escuelas de Arte para la revolución y después me vine a Europa y salvo un caso, todas han sido viviendas sociales
¿Tiene algo que ver todo esto con los inicios de su arquitectura revolucionaria y la construcción de las famosas Escuelas de Arte de la Habana?
Yo expresé el movimiento romántico de la revolución en las Escuelas de Arte, pero cuando llegué a Europa traté de centrarme en Europa y de sentir y expresar lo que está pasando.
Hay como dos formas de significar: (una es) frente a los problemas eternos del hombre que pueden ser su eros, su muerte, el mal, Dios existe o no, la angustia.
La otra en cambio es cuando son problemas de un momento histórico de una civilización que el artista lo siente muy fuerte y lo expresa.
Yo paso de una a otra; cuando hice la Escuela de Artes Plásticas de La Habana se trataba de un problema eterno del hombre, del eros, cuando hice la Escuela de Danza es la expresión emocional de una revolución que todavía estaba en el momento romántico y no se había convertido todavía en un reglamento.
Usted ha trabajado mucho en la periferia de París, donde hay barrios obreros de inmigrantes que ahora viven mucha violencia. ¿Cree que hay una influencia de la arquitectura o el urbanismo sobre la violencia en ésos barrios?
Le voy a decir una cosa: no ha habido un arquitecto con una peor influencia en el mundo que Le Corbusier. Con sus unidades de habitación la gente vive y se siente morir en esos edificios.
Tan mal que el alcalde de París y un grupo de gente un poco más inteligente le pusieron dinamita a una de esas torres y después convocaron a un concurso que yo gané. Yo hice lo contrario, dí un vuelco a la calle y a la plaza y edificios que no pasaban los 4 pisos.
Y me la he pasado toda la vida en eso: en hacer una arquitectura social.
La Escuela de Artes de La Habana, Cuba. (Imagen: gentileza Ineke Phaf-Rheinberger)
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Cuando hago un edificio para el hijo de inmigrantes, que son los que usan mis escuelas o edificios, no hago algo así como supermercados; yo aristocratizo, les doy el espacio que le gustaría tener al príncipe de Inglaterra para leer el diario por las mañanas y eso con el dinero que me dan para construírlo, no me paso ni un centavo más.
Al inmigrante le doy el espacio de un príncipe, eso me lo he puesto en la cabeza.
Se habla mucho, cuando se refiere a su obra, de templos.
Sí, yo trato de darle un vuelo al espíritu de quienes viven adentro de mis obras; que no se sienta como un ser relativo, sino como un absoluto.
Trato de crearles un marco poético a la vida que van a tener dentro, a su acción. Mi definición de arquitectura es que es la creación de un marco poético a la acción del hombre, para que ellos vivan su acción poéticamente.