Sus obras llegaron hasta el Museo de Arte Moderno y el Moma.
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Un artista del graffiti británico decidió crear su propio espacio en cuatro de los más prestigiosos museos de Nueva York.
Banksy, un artista famoso en Gran Bretaña por sus apariciones sorpresivas en museos, espacios públicos y -por supuesto- los muros de Londres y Bristol, logró evadir la seguridad y colgar sus propias obras.
Todo comenzó en el Museo Metropolitano de Arte, cuando guardias de seguridad encontraron un cuadro de una mujer utilizando una máscara de gas enmarcado en oro y lo quitaron.
Los guardias del Museo de Brooklyn y el Museo de Arte Moderno (Moma) no fueron tan rápidos: una pintura de un soldado de la época colonial pintando graffitis contra la guerra y otra de una lata de fríjoles británicos al mejor estilo de Andy Warhol pasaron desapercibidos por un par de días.
El Museo de Historia Natural fue la sede de un frasco de vidrio en el que un escarabajo fue modificado para tener sus propias alas, misiles y satélite.
Disfraz
El Museo de Historia Natural tuvo su propio escarabajo acorazado.
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El artista afirma en su página de internet que entró a los museos y evadió la seguridad disfrazado de "jubilado británico" con una barba falsa, un abrigo y sombrero.
Banksy ya ha colgado sus obras en la galería Tate en Londres y en el Louvre, y es famoso por sus graffitis altamente politizados.
Utilizando rótulos o esténciles, el británico también ha invadido las calles londinenses con falsas compuertas en puentes, "zonas designadas para graffiti" que invitan a la gente a garabatear paredes, niñas abrazando bombas, y un ejército de ratas bien armadas que trepan las paredes.
El año pasado reveló una estatua de la justicia en un parque de Londres a la que disfrazó de prostituta.
Su trabajo ha sido portada de los álbumes de la banda británica Blur.