"El jardinero fiel" ya se ha convertido en una de las películas más comentadas del año, aclamada por la crítica en Estados Unidos e incluso envuelta en rumores que indican que los actores Rachel Weisz y Ralph Fiennes podrían ser nominados al Oscar.
Meirelles prefiere hacer películas pequeñas que él puede controlar.
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El director Fernando Meirelles se unió al resto del elenco en Londres para celebrar el éxito de la película en suelo británico, luego de que el miércoles la cinta inaugurara el Festival del Cine de Londres.
Pero el brasilero de 49 años, que recibió el respaldo de Miramax y cuatro nominaciones al Oscar por su laureada cinta Ciudad de Dios, todavía no está satisfecho.
"No quiero ver esta cinta de nuevo. Por supuesto que me gusta, pero la verdad es que le cambiaría cientos de cosas. Nunca dejo de trabajar en las películas que hago, no puedo evitarlo", aseguró Meirelles.
Su último largometraje se basa en la novela de John Le Carre, en la cual se narra la historia de un diplomático británico (Fiennes) cuya esposa es asesinada cuando amenaza con denunciar a las compañías farmacéuticas al descubrir que utilizaban a africanos para probar el resultado de distintas drogas.
Mutación en el camino
Filmada principalmente en Kibera, Kenia -uno de los principales suburbios en África- la película se inicia como un drama político pero, finalmente, evoluciona como una poderosa historia de amor.
"La primera vez que leí el guión el lado político me pareció muy interesante, en particular la relación entre las corporaciones y el gobierno", comentó el brasilero.
Se rumora que Rachel Weisz y Ralph Fiennes podrían ser nominados al Oscar.
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"Pero -prosiguió- a medida que iba viendo la cinta, era como empezar a escuchar mi propia voz, así que empecé a cortar y al final creo que se convirtió más en una historia de amor".
La oportunidad de utilizar esta locación fue admirable considerando que la novela de Le Carre fue prohibida en varios países de África del Este por la representación que hacía de funcionarios corruptos en Kenia.
Sin embargo, la insistencia del productor británico Simon Channing-Williams, que incluye en su haber películas como Vera Drake, pudo más.
"En un principio se negaron, pero Simon es un gran diplomático y les explicó que la película se iba a filmar de cualquier forma, y si se hacía en Nairobi, sería ese el país que tendría visibilidad, dinero y fuentes de empleo, así que accedieron".
Las tomas que se realizaron en Kibera procuraron causar la menor incomodidad a los habitantes de la localidad, pero se llevaron a cabo algunos cambios que contribuyeron a mejorar el lugar: tanques de agua, un puente y una escuela en los desiertos del norte de Kenia.
Futuro promisorio
El director brasilero está convencido de que en los próximos tres años las películas filmadas en África se multiplicarían. Dijo además que la pobreza en Brasil palidecía al lado de lo que había presenciado en África.
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No está en mis planes hacer películas multimillonarias con grandes estudios, prefiero llevar a cabo proyectos más pequeños, los míos propios
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"Hemos olvidado este continente por un largo tiempo, pero ahora, finalmente, ha sido redescubierto", afirmó Meirelles.
A su juicio, la gente está interesada, cada vez más, en películas de corte político, incluso las generaciones más jóvenes.
Por otra parte el director aseguró que su intención era mantener la distancia con las producciones de los estudios en Hollywood.
"No está en mis planes hacer películas multimillonarias con grandes estudios, prefiero llevar a cabo proyectos más pequeños, los míos propios. Si trabajas con presupuestos elevados te quieren controlar, y la gente de mercadeo quiere decirte qué hacer, dónde cortar, así ellos pueden ganar más dinero".
El brasilero regresará a su tierra natal para completar el trabajo de un guión sobre siete historias sobre globalización alrededor del mundo.
"No es algo político o sociológico, es algo más filosófico, sobre lo que nos hace felices".