700 autobuses movilizan a 600.000 personas en una ciudad de 2 millones de habitantes.
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Las autoridades cubanas informaron que el transporte de pasajeros en la capital se encuentra en un estado crítico con una reducción desde 1988 del 75% del número de autobuses que circulan en la ciudad.
Esta situación provocó la disminución del número de pasajeros transportados y obliga a los cubanos a inventar nuevas formas de viajar para poder acudir a su trabajo, al centro de estudio o simplemente para ir de paseo.
El problema se extiende también al transporte interprovincial donde apenas hay autobuses y los trenes son escasos, antiquísimos y transitan por vías en muy mal estado por lo que los viajes se hacen interminables.
Los funcionarios de gobierno culpan de esta situación al bloqueo estadounidense que impide que se le venda a Cuba piezas de repuesto de ese origen o que contengan algún componente de ese país.
Las autoridades recuerdan 1988 como el mejor año en cuanto al trasporte de pasajeros capitalino, había 2700 buses, se transportaba 3,4 millones de pasajeros al día y aun así el sector se quedaba por debajo de las necesidades.
En la actualidad circulan por La Habana apenas unos 700 buses que mueven unos 600 mil pasajeros diarios, una capacidad ínfima si se tiene en cuenta que se trata de una ciudad de más de 2 millones de habitantes.
"Hacer botella"
Decenas de personas hacen colas junto a los inspectores para que estos los embarquen hacia su destino.
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Todo parece indicar que la situación no mejorara a corto plazo en la capital dado que las adquisiciones del gobierno en China son 200 buses y varias locomotoras exclusivamente para el transporte interprovincial.
El director de ómnibus urbanos, Jorge Luis León, dijo a la prensa que el principal problema es el bloqueo estadounidense y puso como ejemplo 150 omnibus que están parados por no poder comprar las piezas de repuesto.
Al comienzo de la crisis económica de los 90 el gobierno importo millones de bicicletas que sirvieron en un premier momento para salvar la situación pero con el tiempo fueron quedando relegadas.
Era verdaderamente difícil pedalear kilómetros hasta el centro de trabajo, trabajar todo el día y regresar otra vez pedaleando hasta el hogar, todo esto en un país tropical con más de 30 grados de calor y poca alimentación.
Así que los cubanos de a pie democratizaron el uso de los automóviles, buses y camiones parándose en los semáforos y pidiéndoles a los chóferes que los adelanten un poco en su camino.
Así nació una especie de autostop urbano (hacer botella) que puebla casi todas las esquinas, sobre todo durante las horas pico y que resulta bastante efectivo para decenas de miles de cubanos.
Insuficiente
Alexis Cárdenas, un inspector popular de trasporte, asegura que diariamente embarca a 800 personas.
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El gobierno aprendió rápido y, en su afán por organizarlo todo, estableció 176 puntos para hacer botella de forma oficial con un inspector en cada uno y la orden de parar a todos los vehículos estatales.
"Hay muchos carros que se niegan a parar" se queja el inspector Alexis Cárdenas pero agrega que el sistema funciona y que solo en su punto lograr "embarcar" a sus destinos diariamente a unas 800 personas.
Carol Caderno es una adolescente prefiere este medio de transporte en vez de "hacer botella" en una esquina porque "es mas seguro ya que el inspector toma el numero de la chapa del carro donde montas".
Y todo indica que además es mucho mas rápido, Freddy Castro nos dijo que va y viene al trabajo de esta forma porque "si voy por esta vía es rápido, si espero la guagua (bus) puedo tardar de 2 a 3 horas en llegar a mi casa".