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Viernes, 28 de octubre de 2005 - 14:28 GMT
"La música es el aire que respiro"
BBC Estudio 834

Yo vengo de muchas influencias diferentes que parten del mismo punto. Por supuesto, la primera es Bebo Valdés (mi padre), el que fue y es mi maestro. También tengo mucha influencia de Lecuona -al que conocí-, también de Peruchín, que fue para mí el primer gran pianista del "Afro-Cuban jazz", y de Frank Emilio, que también estaba por esos caminos.

Una cosa es escuchar un disco y otra cosa es escuchar a un músico y ver lo que hace y cómo lo hace.

Pero también de Lino Frías, Lilí Martínez, que era para mí el más grande pianista sonero que ha dado Cuba, y de un pianista que tocaba con Cachao cuando la orquesta de Arcaños, que se llamaba Jesús López, que ha sido el talento más grande que ha tenido la historia del piano cubano tocando danzones.

Pero yo tuve la suerte desde de niño de crecer, no escuchando sus discos, sino viéndolos tocar, que es otra cosa. Una cosa es escuchar un disco y otra cosa es escuchar a un músico y ver lo que hace y cómo lo hace.

Y además tuve la suerte de que cada uno de ellos me hizo un legado, me enseñaron cosas: los tumbaos de la época, Jesús por ejemplo me enseñó a "florear", es decir improvisar, pero le decían "floreo" en esa época.

Cuando mi papá empezó a trabajar en Tropicana y tuvo contacto con los grandes músicos norteamericanos de jazz, entonces entramos en la era de Art Tatum, con Ellington, Bob Powell...

Y éstas fueron, imagínate, las influencias que se mezclaron además con mis estudios de música clásica en la escuela. Y además de eso, con la religión yorubá que se practicaba mucho en el barrio, y con la santería: los toques de los batá, los ritos, los cantos africanos, las lenguas lucumí...

Muchas influencias, pero todas las he podido llevar a un mismo camino.

¿Después de todo este bagaje tan inmenso y de una carrera arrolladora, tienes recuerdos de la música que tocabas al piano cuando tenías tres años de edad?

Mira, el que se acuerda mejor es Bebo. Yo tenía tres años, eso lo cuenta siempre.

Dice que una vez él estaba llevando unas partituras para un ensayo en Tropicana y se le quedó una de las partituras, entonces regresó a la casa.

Siempre que él (Bebo Valdés) estaba tocando el piano, yo estaba detrás de él mirando lo que el hacía
Y dice él que cuando regresa, oye que alguien está tocando al piano, pero con ambas manos y armonizando bien. Y no sabía quién podía ser.

Y dice que cuando llegó, me encontró y le preguntó a mi madre y a mi abuela que cómo era posible, que quién me había enseñado.

Y ellas le dijeron que siempre que él estaba tocando el piano yo estaba detrás de él mirando lo que el hacía.

O sea, que de allá hasta hoy no me he levantado de la banqueta del piano.

¿Qué parte de tu creación a través de los años te ha dado más satisfacciones?

Hay muchas cosas que me han dado satisfacción.

Una de las cosas, fue la emoción de lograr el cuarteto que fue a Polonia, cuando fuimos a Jazz Jumboree en el 70. Y tuve la suerte de conocer a uno de mis grandes ídolos, a Dave Brubeck.
Para mí, ésos eran dos de los más grandes pianistas: los conocí, los vi tocar en vivo y me parecía que era un sueño, eso fue inolvidable

Imagínate tú cómo fue aquello: mi primera visita a un festival internacional.

Y a Brubeck le gustó muchísimo, me recomendó, me felicitó y me dijo que siguiera por esos caminos. La primera gran lección inolvidable fue esa.

La segunda gran cosa para mí, fue lograr Irakere, y la tercera fue mi primer viaje a Estados Unidos, donde vi tocar en vivo también a uno de mis ídolos, y lo pude conocer personalmente, a Bill Evans, y a un segundo ídolo también, McCoy Tyner.

Y para mí, ésos eran dos de los más grandes pianistas: los conocí, los vi tocar en vivo y me parecía que era un sueño, eso fue inolvidable.

Y de ahí para acá, imagínate, han pasado muchas más cosas... el primer premio Grammy que ganamos -eso fue muy emocionante-, y así hasta el año pasado, que ganamos en quinto Grammy.

Nombrabas la ida a Estados Unidos, pero siendo cubano, ¿qué tipo de problemas has tenido para tocar en ese país? Yo sé que ha habido algunas actitudes solidarias con otros músicos cubanos a los que no se les han dejado ingresar a Estados Unidos para recibir galardones. ¿Eso ha causado algún tipo de fricción?

Mira, eso son cosas que llegan y pasan, y no es preocupante. Aquí lo preocupante es seguir haciendo buena música; y los problemas en el camino ya se arreglarán o no se arreglarán. Eso no es un punto que a mí me preocupa.

Nosotros somos artistas y estamos por encima de esas fricciones.

En La Habana hay por lo menos tres clubes nocturnos especializados en jazz, uno de ellos creado recientemente por ti. ¿Significa esto que hay un desarrollo creciente de la música de jazz en Cuba?

Hay un súper desarrollo, no un desarrollo, del jazz en Cuba. Y sobre todo el surgimiento de talentos jóvenes de una gran calidad, que les gusta el género, que lo tocan y que tienen una formación musical muy buena.

Hay muchos jóvenes pianistas, hay mucho talento musical y muchos grupos nuevos. Es interesante.

¿Y cómo se forman estos jóvenes allí en Cuba?

En la escuela de arte y después pasan al Instituto Superior de Arte, donde yo soy uno de los profesores titulares. Y ahora estoy creando el Big Band del Instituto Superior de Arte, un Jazz Band.

Chucho, tú siempre has estado avanzando en la carrera musical, desarrollando tu creación... además de lo que acabas de mencionar, ¿hay otros proyectos en vista para el futuro?

Estoy haciendo un trabajo pianístico... diferente. No he logrado definir el género de lo que estoy haciendo, fíjate si está complicadito...
Yo estoy trabajando en muchas cosas. Estoy trabajando en mi proyecto de cuarteto, como siempre, haciendo el New Conception número 2.

Estoy también trabajando cosas para Iraquere y la orquesta sinfónica. En el festival de jazz de ahora en diciembre presento un proyecto que se llama "Chucho sinfónico", que es, no con el cuarteto, sino con el Irakere y la sinfónica y un coro muy bueno que se llama Exaudi, una de las mejores agrupaciones vocales que tenemos por acá por Cuba.

Y componiendo, siempre: estoy haciendo un trabajo pianístico... diferente. No he logrado definir el género de lo que estoy haciendo, fíjate si está complicadito...

Más allá de ese trabajo personal musical, ¿qué tipo de música escuchas hoy en día?

Todo. Mira, escucho por supuesto jazz, sobre todo la colección de pianistas que siempre escucho, que me gusta mucho.

Desde los tres años... es el aire que respiro, es lo que me alimenta, la música.
Pero escucho también cosas ya pasadas: en estos últimos tiempos he estado analizando mucho el trabajo del quinteto de Miles Davis, pero de los 60.

También escucho mucho a un joven pianista, fantástico, que se llama Brad Meldao, y también a Joey Calderazzo, que es otro joven pianista que toca con Branford Marsalis, que es de la nueva generación y también está haciendo unos trabajos muy interesantes. Entonces, también estoy escuchando música contemporánea.

¿La música es tu vida, no es así?

Bueno, ya te digo, desde los tres años... es el aire que respiro, es lo que me alimenta, la música.

Yo he sido testigo de tu inmenso éxito en Europa, en América del Norte y en otras partes... sin embargo, en gran medida tu trabajo se desarrolla en Cuba. ¿Qué te ofrece Cuba para desarrollar este tipo de actividad?

Imagínate: la fuente de creatividad, la evolución y la raíz, que son para mí las tres cosas más importantes.

La raíz, que está aquí. La evolución, que es el trabajo que venimos haciendo y el que los jóvenes músicos siguen desarrollando. De ahí es de donde yo me alimento y por eso es que siempre puedo hacer cosas diferentes.
¿Cómo podría renovarme yo si no estuviera tomando de esa fuente para seguir produciendo música? Me quedaría estancado

Y la investigación, por ejemplo, no solamente es en La Habana: en la provincia de Matanza, la cultura de los Ararás es más fuerte que en La Habana (donde la tendencia de los Yorubá es mayor), y eso supone otras lenguas, otros ritmos... y esas cosas tienen mucha riqueza.

Entonces, ¿cómo podría renovarme yo si no estuviera tomando de esa fuente para seguir produciendo música? Me quedaría estancado, ése es mi punto de vista.

No nos alcanzarían 15 minutos sino 15.000 para poder hacer un análisis sobre de dónde le entra el agua al coco. A mí me interesa mucho saber de dónde vienen las cosas y por qué.

Y mis alumnos tienen que saber, cuando tocan una nota, cuál es la relación y la historia de cada nota. Porque ésa es la única manera de tocar sabiendo lo que se está haciendo. Si no, es como hablar sin saber lo que se dice.

Finalmente Chucho, tú eres una personalidad inmensa en el Jazz Latino -aunque no estés de acuerdo con ése término-, desde tu punto de vista, ¿cuál es el futuro de este tipo de música?

El futuro es muy bonito, no solamente en Cuba. Puerto Rico tiene grandes músicos que están haciendo muy buenas cosas. También Santo Domingo tiene un Mario Rivera y una serie de músicos increíbles. Y Panamá tiene un Danilo Pérez que está haciendo maravillas con Wayne Shorter y con Patitucci; y Rubalcaba, que es un genio del piano...

Y en fin... toda esta gente, más las nuevas generaciones, creo que van a seguir impulsando hacia nuevos caminos, y yo en la medida de lo que pueda haré mi aporte.



ESCUCHE/VEA
Entrevista a Chucho Valdés
BBC Estudio 834




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