La reina dijo que no es un "desaire" y que lo hace para mantener el "bajo perfil" de la ceremonia.
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El Palacio de Buckingham rechazó las acusaciones de que la reina Isabel II estaría haciéndole un desaire a su hijo, el príncipe Carlos, al anunciar que no asistirá a su matrimonio civil con Camila Parker Bowles.
En sus ediciones de este miércoles, muchos diarios británicos interpretaron la decisión como la prueba final de que la reina desaprueba el matrimonio.
Sin embargo, los edecanes de la Reina dicen que la soberana decidió no estar presente para cumplir con los deseos de la pareja de llevar a cabo una celebración de bajo perfil.
El Palacio anunció el martes que la Reina sí asistirá a la bendición eclesiástica que el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, dará a los futuros esposos en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, tras la ceremonia civil.
Los hijos de Carlos, los príncipes Guillermo y Enrique, y los de Camila Parker Bowles, Tom y Laura, han dicho que sí participarán en la boda civil.
Carlos y Camila contraerán matrimonio el próximo 8 de abril en el ayuntamiento de Guildhall en Windsor, Inglaterra.
"La divorciada"
El Palacio declinó comentar sobre versiones que indican que la policía habría advertido a la reina de no asistir por razones de seguridad.
Carlos y Camila se casan el 8 de abril.
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Pero según el historiador David Starkey, la decisión de la Reina no tiene precedentes en la historia de la realeza.
"Estamos es territorios desconocidos y sólo podemos especular sobre las razones", afirmó Starkey.
Otro analista, James Whittaker, dijo que la decisión "separará al país, con alguna gente preguntándose si la Reina realmente cree en el matrimonio entre su hijo y Camila Parker, 'la divorciada'".
Problemas con la licencia
Estas serán las segundas nupcias para el heredero de la corona británica, tras su unión con Diana de Gales, quien falleció en un accidente automovilístico en 1997.
Inicialmente se había anunciado que la ceremonia se llevaría a cabo en el castillo de Windsor, pero la semana pasada se cambió de lugar.
El cambio aparentemente se debe a que la licencia para efectuar la ceremonia tiene una vigencia de tres años, lo que permitiría la postulación de otras personas para contraer matrimonio en el mismo sitio.
En otro plano, algunos expertos han advertido sobre la legalidad del enlace, planteando incluso la posibilidad de que la pareja tuviese que contraer matrimonio en Escocia.