Crece la controversia sobre quién será el dueño del tesoro.
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Desde la construcción de un hospital, hasta un nuevo muelle. Esas son algunas de las ideas que tienen los habitantes de la isla chilena Juan Fernández donde, tras años de esfuerzos infructuosos y miles de dólares invertidos, al parecer por fin fue descubierto el mítico tesoro enterrado en el siglo XVIII.
Mientras algunos habitantes se niegan a creer en el hallazgo y prefieren esperar el resultado de las excavaciones, otros ya están discutiendo cómo gastarse el dinero.
Una de las propuestas de estos últimos es un plebiscito para decidir en qué invertir los fondos que el Estado les asignaría por un tesoro que se estima consta de 600 barriles con toneladas de oro y joyas, evaluados en US$10.000 millones.
Algunos informes de la prensa local especulan que el tesoro incluye 10 anillos papales y estatuas originales de oro del Imperio Inca.
La isla Juan Fernández, también conocida como Robinson Crusoe porque inspiró la clásica novela de aventuras del autor inglés Daniel Defoe, tiene cerca de 600 habitantes y fue declarada Reserva Mundial de la Biósfera en 1977.
"Ver para creer"
Entre los escépticos está el propio alcalde de la isla Leopoldo González, quien no quiere sufrir una nueva decepción.
"Hace seis años otra expedición dijo que lo había encontrado. Todos en la isla nos habíamos gastado la plata y al final no pasó nada", declaró González.
El otro incrédulo es el millonario estadounidense Bernard Keiser, quien dejó su industria textil en EE.UU. hace siete años para dedicarse a la búsqueda del botín pirata.
"No he visto ninguna evidencia del descubrimiento", dijo Keiser, quien ha gastado miles de dólares en la investigación.
Pero los que sí están celebrando son los profesionales de la empresa chilena Wagner, quienes anunciaron el descubrimiento del tesoro, gracias a la utilización de un geo-radar bautizado como "Arturito".
Según el abogado de la compañía, Fernando Uribe Etxeverría, se trata del "mayor tesoro en la historia".
¿De quién es el dinero?
El tesoro contendría 600 barriles de oro y joyas.
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Según el gobierno, en estos casos se aplica la Ley de Monumentos Nacionales, la cual establece que los bienes encontrados son del Estado.
No opina lo mismo el alcalde la isla, quien dijo que el tesoro le pertenece a todos los isleños.
La empresa Wagner coincide en que el mayor beneficiado con el tesoro debería ser la isla.
Un equipo de la compañía ya está tramitando los permisos de excavación.
Existen varias hipótesis sobre el origen del tesoro.
Algunos dicen que proviene del Imperio Inca, que fue saqueado por navegantes españoles y finalmente robado por piratas ingleses.
Otros investigadores creen que se trata de riquezas aztecas que fueron llevadas hasta la isla por el español Juan Esteban Ubilla y Echeverría en 1714.