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Creo que lo entregan a las mejores interpretaciones y a los artistas destacados. En este año fuí yo, es un inmenso honor, ¡ pero yo no sé decirte a ciencia cierta por que me lo dieron!
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La cabeza de Beethoven grabada en una sutil placa de lapizlázuli sobre un anillo plateado será desde hoy una suerte de signo secreto entre los elegidos del mundo musical.
Es el Anillo Beethoven, que este año fue entregado por primera vez.
El honrado fue un latinoamericano, el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, luego de su concierto de este viernes en el célebre Festival Beethoven de Bonn, junto a su Orquesta Juvenil de Venezuela.
Dudamel, a sus 24 años, es casi un niño, pero ya ha tocado con las grandes orquestas del mundo y hablar con él es como reencontrar, detrás del pesado ceremonial del mundo clásico, el entusiasmo, la alegría y la frescura de una música que se dirige a abrir el espíritu.
En el país de los grandes genios musicales, dirigir se ha vuelto una disciplina, pero en manos de Dudamel pasa a ser otra vez una fiesta.
Antes de recibir el Anillo Beethoven, Gustavo Dudamel conversó con el colaborador de BBC Mundo en Alemania, Sergio Correa.
¿Por qué crees que fuiste el primero en recibir el Anillo Beethoven?
Primero que todo fue una sorpresa; es un gran, gran, inmenso honor.
Creo que lo entregan a las mejores interpretaciones y a los artistas destacados. Este año fuí yo, y es un inmenso honor, ¡pero yo no sé decirte a ciencia cierta porqué me lo dieron!
Recibir tantas distinciones tan temprano, ¿podría alterar tu madurez artística o es justamente esa frescura a la hora de enfrentarse con las composiciones lo que le encanta a los europeos?
Es la primera edición del premio.
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No, yo creo que hay un proceso natural, que cada cuerpo, cada espíritu, tiene su ritmo.
No creo que vaya muy rápido, va al ritmo que tiene que ir. Creo que hay que tener tiempo para estudiar y descansar y yo lo tengo.
Cada mente es un mundo y quizás algunos piensan que voy muy lento, otros que muy rápido, otros que voy bien; yo creo que voy bien, poquito a poco... ¡jajaja!
Vienes a Bonn con una orquesta juvenil donde muchos de sus integrantes provienen de hogares pobres. Sin embargo, la música clásica es muy elitista aquí y en muchas partes. ¿Cómo funciona esa relación entre tu orquesta y el público, especialmente el europeo?
Creo que es muy importante para el mundo ver que la música no es una cuestión de élites.
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(Beethoven) siempre fue especial, incluso fue la primera sinfonía que yo dirigí en el tocadiscos de mi casa
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Éso es lo que pasaba en Venezuela hace algunos años. Tu sabes que a los conciertos va gente para ver cómo se viste otra y ese tipo de cosas y se pierde mucho el sentido artístico.
En Venezuela vino un cambio radical con la creación de las orquestas infantiles y juveniles, donde se le da la oportunidad a jóvenes de escasos recursos y con problemas para que cambien su vida a través de la música.
El público que tenemos son personas muy pudientes, que apoyan, pero también las familias y los muchachos de los barrios ¡y con eso se enriquece el alma del pueblo, que es lo más importante!
Hoy tocarás primero a Beethoven y Saint-Saens, pero después vienen cinco compositores latinoamericanos. ¿Cómo reciben esto los europeos?
¡Pues les encanta! La música latina tiene mucho fuego, provoca así para bailarla, así sea la cosa más seria del mundo, siempre mantiene ese fuego y ese espíritu activo y joven que tiene lo latino.
¿Tienes una relación especial con Beethoven?
Siempre fue especial, incluso fue la primera sinfonía que yo dirigí en el tocadiscos de mi casa.
Las que más he dirigido son la Quinta y la Séptima.
Beethoven es un compositor muy especial, porque enseña mucho.
Los críticos alemanes dicen que tu revitalizas la música de Beethoven, que acá en Alemania muchos han considerado como algo pasado de moda, anticuado.
¡¡¡Noooo!!! pues seguramente aquí se ha tocado la Séptima de Beethoven millones de veces, pero en Venezuela, ¿cuántas? quizá 100... entonces todo es muy nuevo, no se ha caído en el conformismo, como si dijeras: "yo la he tocado más veces y la sé mejor que otros".
No se trata de eso. La música es un arte infinito.