El cantautor cubano Silvio Rodríguez estará por siempre asociado a un espacio y a un tiempo. Cuba y su revolución están en su música a la que, dice, siempre ha querido dar una profundidad que las haga algo más que un telón de fondo.
"A mí no me parece mal que mis canciones estén ligadas a la revolución. Hay cosas peores a las que estar ligado en esta vida, que a una revolución que, aunque haya tenido errores, se lo ha jugado todo por lo que menos tienen", dice, desde su Cuba natal, en BBC Estudio 834.
Al mismo tiempo, señala estar consciente "de que algo diferente se avecina".
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Estoy consciente de que algo diferente se avecina. Pero espero que sea para dar un salto cualitativo
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"Pero yo espero que no sea para atrasarnos, sino para dar un salto cualitativo. Y eso implica que muchos de los logros de la revolución se mantengan e incluso crezcan", indica.
En este contexto, el también diputado al parlamento cubano -y uno de los pocos que no milita en el partido Comunista- no teme desaparecer si la revolución llega a su fin.
"Para mí es una honra correr la suerte de la revolución", declara.
Padre de cinco hijos, fotógrafo y dibujante, el polifacético hijo de San Antonio de los Baños, un pequeño pueblo en las afueras de La Habana, compró su primera guitarra cuando servía en el Ejército.
De ésto y de cómo la vida lo fue moldeando, conversó con el corresponsal de la BBC en la capital cubana, Fernando Ravsberg.