La hermana Mary acusa de blasfemos a los realizadores de "El Código Da Vinci".
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La filmación en Inglaterra de El Código Da Vinci genera controversia y acusaciones de blasfemia por parte de una religiosa católica.
Lincoln, una pequeña ciudad del centro de Inglaterra, no experimentaba una controversia similar en muchos años.
Todo comenzó cuando un grupo de ejecutivos de Hollywood llegó a Inglaterra buscando una catedral.
La necesitaban para filmar ahí una superproducción basada en la novela de intriga religiosa El Código Da Vinci, de Dan Brown, a ser protagonizada por Tom Hanks.
¿Historia blasfema?
Sin embargo, la primera opción de escenario para la filmación, la histórica Abadía de Westminster en Londres, tuvo que ser descartada cuando sus jerarcas se opusieron a la temática de la producción.
La trama novelesca sugiere que la Iglesia ha ocultado aspectos de la vida de Cristo, incluyendo su matrimonio con María Magdalena.
Luego de la negativa de Londres, el Muy Reverendo Alec Knight, decano de la catedral de Lincoln, se mostró más receptivo a las ofertas de Hollywood.
Se afirma que la compañía ofreció una donación de unos US--DL--200.000 para la catedral.
Hanks y compañía recibieron la autorización para filmar en el centenario templo y comenzaron su labor esta semana.
Monja se rebela
Sin embargo, las disputas no terminan ahí.
Este martes, una monja católica, la hermana Mary Michael, llevó a cabo una protesta de doce horas, durante las cuales rezó sin parar en las gradas de la catedral, quejándose del supuesto carácter blasfemo de la cinta.
El decano de la Abadía alega que no hay tal blasfemia, aunque afirma que su trama es especulativa, rebuscada y herética.
"Es ficción. Está siendo atacada como blasfema porque argumenta que la humanidad de Jesús incluía un elemento de sexualidad".
Agrega el sacerdote:
"La Iglesia debería aprovechar la oportunidad que un evento como este ofrece para salir y contar la verdad".
El dinero vendrá después
La Catedral de Lincoln está siendo usada para filmar "El Código Da Vinci".
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Pero la hermana Mary es recalcitrante. Alega que "el obispo, el decano y la Iglesia deberían defender la verdad".
La religiosa afirma que, al autorizar la filmación en la catedral, están tácitamente respaldando la visión de los realizadores de la película.
Sentencia la monja: "La Iglesia no debería aceptar dinero por algo que no es una historia verdadera. deberían estar rezando mas, y después vendría el dinero".