Carpentier es considerado el precursor del "realismo mágico" en la literatura hispanoamericana.
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Este 26 de diciembre, uno de los más influyentes escritores de las letras hispanoamericanas, Alejo Carpentier, cumpliría cien años.
El novelista, periodista, ensayista y musicólogo nació en La Habana, hijo de un arquitecto francés y de una cubana de origen ruso.
En diferentes etapas de su vida, Carpentier pasó largos años en Europa, particularmente en Francia, y en Sudamérica, pero se consideraba profundamente cubano.
Algunos de sus libros más importantes, "El reino de este mundo", "Los pasos perdidos" y "El siglo de las luces", los escribió en Venezuela, donde vivió durante 14 años.
En 1959, al triunfar la revolución encabezada por Fidel Castro, Carpentier regresó a La Habana y se sumó al proceso de cambios que tenía lugar en su país.
"Hombre de mi tiempo soy y mi tiempo trascendente es el de la Revolución Cubana. Escritor comprometido soy y como tal actúo", dijo alguna vez.
Realismo mágico
En opinión de muchos escritores y críticos de las letras hispanoamericanas, fue Carpentier quien sentó los cimientos del "realismo mágico" que cautivaría al mundo en los años 60 y 70.
En una entrevista realizada en los estudios de la BBC en noviembre de 1976, Carpentier explicó en qué consistía lo que él denominaba "lo real maravilloso".
"La palabra realismo mágico fue traída a nuestro idioma por la publicación, si no me equivoco, por las ediciones de la Revista de Occidente hacia el año 1926, de un libro de un crítico alemán llamado Franz Roh, titulado "El realismo mágico", donde analizaba la producción de los pintores expresionistas alemanes".
"Podríamos decir también que cuando André Breton en su primer manifiesto del surrealismo dice que todo lo maravilloso es bello, lo maravilloso siempre es bello, sólo lo maravilloso es bello, ya en cierto modo definía lo maravilloso".
Lo real maravilloso
"Lo real maravilloso, tal como yo lo entiendo, se diferencia de ambas cosas por lo siguiente", dijo.
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En América Latina, lo maravilloso se encuentra en vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades... en nuestra naturaleza... y también en nuestra historia
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"En el realismo mágico, tal como lo veía Franz Roh, el realismo mágico venía fabricado por el artista, por así decirlo".
"El artista se colocaba ante una tela y al representar una calle de una ciudad moderna, la llenaba de elementos misteriosos, extraños, contrastados, en una atmósfera exenta de aire, exenta de espesor, transeúntes misteriosos que nunca se miran a la cara, que nunca dialogan...es un mecanismo fabricado, un elemento maravilloso fabricado, un realismo mágico fabricado".
"Los surrealistas también, en la mayoría de los casos, producían lo maravilloso combinando objetos en una mesa, creando contrastes. Es decir, es un mundo maravilloso fabricado, premeditado".
"En América Latina, lo maravilloso se encuentra en vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades, en los rótulos callejeros o en nuestra vegetación o en nuestra naturaleza y, por decirlo todo, también en nuestra historia".
La Historia
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Él nos recordó, nos dio vida, e hizo viajes en el tiempo, extraordinarios, como ése de remontar el Orinoco en "Los pasos perdidos"
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El novelista mexicano Carlos Fuentes le dijo a la BBC por qué la obra de Carpentier había sido tan importante para los escritores de su generación.
"Temáticamente, dio vida a la Historia".
"Mucha historia olvidada nuestra -somos países a veces amnésicos- él nos recordó, nos dio vida, e hizo viajes en el tiempo, extraordinarios, como ése de remontar el Orinoco en "Los pasos perdidos", la llegada de la Revolución Francesa a América en "El Siglo de las Luces", "La vuelta a la semilla", una de las obras más originales de nuestro relato, en fin que es un gran renovador".
"Pero insisto mucho en la idea de que es un escritor tradicional, un escritor que recoge grandes tradiciones del pasado, y las hace presentes a fin de darles un vocabulario eficaz a la imaginación latinoamericana".
Barroquismo
Fuentes también destacó lo que llamó el "uso espléndido del lenguaje" de Carpentier.
"Él fue un gran escritor barroco, no tiene porque ser una norma el barroquismo, pero en la medida de que es una realidad estética, él la llevó a un punto altísimo, incomparable".
"Yo creo que no ha habido un prosista barroco comparable a Carpentier en la novela latinoamericana".
Carpentier, quien desempeñó diversos cargos diplomáticos para el gobierno de Cuba después del triunfo de la revolución, murió el 24 de abril de 1980 en París, Francia, donde trabajaba como embajador de su país.