Los insultos de la hinchada española contra los jugadores negros de Inglaterra durante un amistoso en Madrid costarán a la Federación local de fútbol unos US$90.000.
Declaraciones previas del técnico español, Luis Aragonés, ya habían inflamado los ánimos.
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El organismo rector del fútbol mundial también advirtió a España que debía prevenir la ocurrencia de este tipo de comportamientos en futuros encuentros.
El comunicado de la FIFA señala que en caso de repetirse, la selección española podría tener que jugar a puertas cerradas o, inclusive, resultar expulsada de varias competiciones.
El partido que motivó la sanción tuvo lugar el 17 de noviembre pasado en el estadio Santiago Bernabeu y terminó con la derrota del equipo visitante por 1-0.
En él, varios jugadores negros de la escuadra inglesa fueron sometidos a sostenidos insultos por parte de los espectadores.
El castigo también tuvo en cuenta los abucheos racistas en el encuentro disputado la noche anterior entre las selecciones sub-2 de ambos países.
La importancia del ejemplo
Los roces habían comenzado unas semanas antes, cuando el director técnico de la selección española, Luis Aragonés, hizo supuestos comentarios racistas contra el delantero francés Thierry Henry, quien juega para un equipo inglés.
El seleccionador argumentó luego que sus declaraciones fueron tomadas fuera de contexto y que en ningún momento pretendió ofender a Henry, pero el resentimiento pareció ya quedar instalado.
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) abrió un expediente disciplinario a Luis Aragonés para investigar el asunto.
Tanto el gobierno español como la asociación local de fútbol han expresado públicamente sus disculpas por los incidentes.