La remodelación no oculta el pasado sombrío del estadio.
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Inmortalizado por las imágenes épicas de la cineasta alemana Leni Riefenstahl y por la hazaña deportiva el corredor negro estadounidense Jesse Owens, el Estadio Olímpico de Berlín fue reabierto este sábado tras una remodelación que no esconde su pasado nazi.
Uno de los principales escenarios de los Juegos Olímpicos de 1936, organizados por los nazis, el estadio reabrió sus puerta luego de cuatro años de trabajos de modernización a un costo de US$242 millones.
A pesar de su nuevo aspecto, que incluye un techo para proteger a los espectadores de la lluvia y una nueva pista, el estadio olímpico es básicamente el mismo de hace casi setenta años cuando se le consideraba uno de los mejores ejemplos de la arquitectura del Tercer Reich.
"Dondequiera que mires te darás cuenta de que es el lugar de los juegos de 1936. Se mantienen las mismas esculturas nazis", dijo Peter Steinhorts, jefe técnico del proyecto de remodelación.
Entretanto, el sociólogo del deporte, Guenter Gebauer, añadió: "La historia está aquí, la totalidad del edificio está aquí. La estética nazi no ha desaparecido".
Recordar la historia
Lejos de ocultar el pasado sombrío, la idea fue incorporarlo al proyecto para promover la Alemania de hoy a la vez que recordar la historia, según las autoridades.
"Olympia" inmortalizó los juegos de Berlín en 1936.
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"El estadio rememora los elementos oscuros presentes en su creación, pero quiere dar la idea de una nueva Alemania moderna, democrática y abierta", dijo Otto Schilly, el ministro alemán del Interior que además se encarga de los asuntos deportivos.
La restauración del estadio olímpico berlinés se decidió luego de un debate intenso de varios años sobre si se debía demoler la estructura o rehabilitarla manteniendo sus características como un recordatorio de la historia alemana.
Nuevo futuro
En 2006, el estadio acogerá la final de la Copa Mundial de Fútbol, el mayor espectáculo deportivo que se celebrará en Alemania desde la reunificación.
Además, espera ser sede de los Mundiales de Atletismo de 2009.
Para muchos las características del estadio olímpicos son familiares debido al documental de Leni Riefenstahl
"Olympia" sobre los juegos de 1936, considerado una de las mejores películas del siglo pasado.
Aunque el jefe de la propaganda nazi, Goebbels, le pidió a la cineasta que no destacara en el material los triunfos de los atletas no arios, Reifenstahl incluyó las victorias de deportistas de todas las razas, entre ellos una de las "estrellas" del film, el corredor negro estadounidense Jesse Owens.
Las cuatro medallas de oro y dos récords mundiales de Owen rompieron el mito de la raza superior que Hitler quería imponer.
En la reapertura del estadio, estuvo presente Gina Owens, nieta de Jesse Owens, como uno de los portadores de la llama olímpica.