El gobierno brasileño prohibió que sus campañas oficiales de promoción turística incluyan imágenes de chicas en traje de baño y poses insinuantes.
Aves mejor que chicas. Las autoridades de turismo quieren cambiar de imagen.
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Según las nuevas normas de promoción oficial, el diálogo entre un turista interesado en viajar a Brasil y un agente de viajes debería ser más o menos así:
- ¿Carnaval?: sí, pero también tenemos las más variadas fiestas folklóricas.
- ¿Fútbol?: obvio, pero también hay infraestructura para todos los deportes.
- ¿Playas?: por supuesto, pero no se pierda nuestros ríos y montañas, perfectos para el ecoturismo.
- ¿Samba?: desde luego, pero tenemos además el axé, el maracatú, el forró y la bossa nova.
- ¿Lindas chicas en tanga?: no, no, eso forma parte del pasado.
Cambio de imagen
Brasil quiere cambiar su imagen turística internacional. Y si durante décadas sus postales más difundidas alrededor del mundo fueron sus playas repletas de mujeres bronceadas y bien dotadas, esa era terminó.
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Radiografía del turismo brasileño
Brasil recibió 4.1 millones de turistas en 2003, mientras México recibe 20 millones
Los turistas viajan a Brasil por placer (53.9%), y en su mayoría influenciados por amigos y parientes (61.9%)
El 48% de los turistas que visitan el país tiene entre 28 y 45 años, y gasta US$88 por día.
El 56.5% asegura que el viaje cumplió con sus expectativas, y sólo el 2.2% de los viajeros dijeron estar "decepcionados".
Fuente Embratur
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El gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva acaba de decretar que de ahora en adelante no habrá imágenes de chicas en poses insinuantes ni ligeras de ropa en las campañas oficiales de promoción turística.
"Durante 50 años el gobierno de Brasil invitaba a los extranjeros a pasar vacaciones en nuestras playas, muchas veces mostrando mujeres semidesnudas", explicó Eduardo Sanovicz, presidente del órgano encargado de la difusión turística de Brasil, Embratur.
Sanovicz añadió: "Nuestra idea es cambiar eso y enfatizar la diversidad y singularidad cultural que Brasil ofrece".
El funcionario admitió, además, que la supresión de imágenes sensuales intenta prevenir el turismo sexual, un grave problema para Brasil, que posee altos índices de explotación sexual de menores de edad por parte de extranjeros.
Muy por detrás
Brasil recibió 4.1 millones de turistas en 2003 (y 3.7 millones en 2002), muy por detrás de los 20 millones de visitantes que México recibe cada año, o de los impresionantes 50 millones de turistas que van a España anualmente.
Bellas playas, pero no los suficientes turistas.
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Por eso, las autoridades estiman que hay mucho lugar para el crecimiento del turismo, a juzgar por la satisfacción de los visitantes que eligen viajar a Brasil.
Una encuesta de Embratur entre 4.000 extranjeros que visitaron el país en 2003 reveló que 97.2% de los turistas repetirían la experiencia y que el 37% de ellos prefiere Río de Janeiro antes que cualquier otra ciudad brasileña.
La consulta también mostró que sólo al 10% de los visitantes le disgustó la falta de buena señalización y la inseguridad pública.
"Eso de la inseguridad es apenas un detalle", dice Dominique Liabeu, una francesa admiradora de Río de Janeiro, "porque es maravillosa, con esa combinación de ciudad enclavada entre el mar y la montaña que te hace soñar", dice.
Aunque recuerda -entre risas-, que en uno de sus viajes le robaron los anteojos de sol cuando bajaba de un autobús carioca.
Obstáculos
Pero Brasil enfrenta varios obstáculos para impulsar el turismo. Uno de ellos es que aún no ha definido a qué público quiere dirigir su campaña publicitaria internacional.
Otro son los controles migratorios diferenciados para los ciudadanos de Estados Unidos, que han disuadido a muchos de pasar sus vacaciones en aquel país.
Una turista francesa dice que "eso de la inseguridad es apenas un detalle".
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Finalmente están los altos precios de los pasajes aéreos internos, y la incomodidad de los viajes por tierra.
Como se trata de un país muy extenso, viajar en autobús es una opción menos apetecible y segura para moverse por Brasil.
Pero no hay muchas más opciones porque, por ejemplo, un pasaje Brasilia-Río de Janeiro (ida y vuelta) tiene un precio promedio de US$300 dólares, aunque se trata de un vuelo de 90 minutos.
Es el mismo precio de un boleto Londres-Barcelona en temporada alta, un trayecto que representa más de tres horas de vuelo.