Alemania conmemora los 60 años del atentado del 20 de julio de 1944, en el cual un grupo de altos oficiales intentó asesinar a Adolf Hitler y su cúpula militar, y tras cuyo fracaso fueron ejecutados.
Hacer héroes de militares nazis que también participaron en el régimen de Hitler no es fácil para muchos alemanes.
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La enorme cantidad de libros, documentales, películas y mesas redondas que provoca el aniversario del fracasado atentado contra Hitler por parte de un grupo de sus oficiales, muestra lo conflictiva que es la celebración para los alemanes.
Hacer héroes de militares nazis, que en alguna medida también participaron en el régimen de Hitler -y en más de alguno de sus abusos-, no es fácil para los alemanes como Anne, una empleada estatal de 36 años: "Me parece increíble el arriesgar la propia vida para evitar algo peor; creo que eso ya tiene un carácter ejemplar, aún cuando ellos mismos estuvieron de alguna forma implicados en el régimen nazi".
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¿Qué tipo de gobierno ese grupo habría querido instaurar en lugar del nazismo
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Más aún, se han discutido los motivos finales del grupo para perpetrar el atentado y qué es lo que querían hacer después de sacar del camino a la cúpula de Hitler.
Jürgen, de 65 años, responde a la pregunta del significado del atentado, con otra inquietud: "Siempre se me viene una pregunta al respecto: ¿qué tipo de gobierno ese grupo habría querido instaurar en lugar del nazismo?".
De hecho, gran parte de la prensa alemana da por hecho que la población habría seguido a los rebeldes.
Pero aunque el apoyo a Hitler había disminuido mucho luego de la desastrosa campaña en Rusia entre 1943 y 1944, el periodista Stephan Speicher del diario Berliner Zeitung comenta que "no existe ninguna evidencia de que la población se hubiera sumado sin más a los conspiradores".
En todo caso, los historiadores están de acuerdo en que el grupo de conspiradores no tenía especial simpatía por la democracia.
"La mayoría suponía que la democracia los llevaría a la caótica República de Weimar", escribe el historiador Guido Knopp; "algunos de ellos incluso pensaban que lo mejor sería restaurar la monarquía".
"Aura heroica"
Von Stauffenberg fue quien colocó la bomba contra Hitler.
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Sin embargo, el gesto de enfrentarse a la enorme maquinaria del nacionalsocialismo y el estar dispuestos a morir por ello, le confiere a todos los participantes del atentado un aura heroica que nadie discute.
En once oportunidades antes del 20 de julio de 1944 habían intentado perpetrar un atentado, varios de ellos suicidas.
Los más bien escasos intentos civiles de resistencia estaban en una posición virtualmente perdida en el enfrentamiento a un aparato militar que dominaba todas las esferas de la vida pública y cuyo acceso directo a la cúpula era imposible.
Pero aunque el atentado parece bastante tardío, el éxito de la empresa habría significado salvar millones de vidas.
El ex canciller de Alemania y soldado durante la Segunda Guerra, Helmut Schmidt, recordó que entre ese día 20 de julio de 1944 y la capitulación alemana en mayo de 1945, murieron más personas que en todos los años anteriores de la guerra.
"En esa época el exterminio de los judíos alcanzó niveles nunca antes vistos", comentó Schmidt en una entrevista.
Sin duda, el enfrentamiento con este pasado no es del todo fácil para los alemanes de hoy. Cierto orgullo por la resistencia y por sentirse representados con las palabras de uno de los organizadores de la conspiración, Hennig von Tresckow a von Stauffenberg poco antes que éste realizara el atentado, parecen en todo caso hablar por todos los alemanes de hoy.
"Lo debemos hacer, cueste lo que cueste; aunque no dé resultado, se debe actuar. No se trata ya de un fin práctico, sino de mostrar al mundo y a la historia que el movimiento de resistencia alemana, arriesgando la propia vida, decidió actuar. Todo lo demás es indiferente".