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Lunes, 12 de julio de 2004 - 23:13 GMT
Pring-Mill: Neruda en Oxford
Uno de los más destacados nerudistas del mundo, Robert Pring-Mill, fue condecorado este 12 de julio con la Medalla de Honor Presidencial Centenario Pablo Neruda, en una ceremonia llevada a cabo en la Embajada de Chile en Londres.

Pablo Neruda en Oxford. Foto de la colección de Robert Pring-Mill.
Pablo Neruda en Oxford. Foto de la colección de Robert Pring-Mill.
Pring-Mill fue durante muchos años catedrático de literatura hispanoamericana en la Universidad de Oxford.

En 1965, en una ceremonia oficiada en latín, el autor de los "Viginti Poemata Amatoria Cantumque Desperationis" (más conocidos como "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"), recibió en esa universidad británica el grado de Doctor Honoris Causa.

Cuentan los amigos de Neruda en Santiago que él halló divertidísimo el acto y a muchos les envió su fotografía con toga y birrete en Oxford.

Para Neruda, este doctorado significó también algo más. Según dijo en varias ocasiones, el honor de Oxford fue el primer paso para que le otorgaran el Premio Nobel.

Entrevista: Manuel Toledo, BBC Mundo


Conocí la obra de Neruda desde mis años de estudiante, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando fui por vez primera a América Latina, con un grupo de estudiantes británicos que visitaron Argentina y Uruguay.

Mariano Fernández, embajador de Chile en Londres, y Robert Pring-Mill.
Mariano Fernández, embajador de Chile en Londres, y Robert Pring-Mill.
Yo y otro más, nos escapamos a Chile durante una semana, hasta entonces ni conocía el nombre de Neruda.

Me regalaron los "Veinte poemas", claro, y un folleto clandestino que representaba parte del "Canto General". Pablo todavía estaba entonces en la clandestinidad.

Después de esto, leí mucha cosa suya y me gustó, y cuando vino el momento en que se empezaron a fomentar más los estudios hispanoamericanos en las universidades británicas, me pareció oportuno poner un poco al día el programa de estudios de Oxford y sugerí que pusiéramos a Neruda, en lugar de Rubén Darío, como autor opcional.

Fue a través de esto que luego estuve en contacto con él. Yo sugerí su doctorado aquí en Oxford y la Universidad quiso que yo hiciera el primer contacto.

Fue entonces que yo le escribí por vez primera y nos conocimos personalmente cuando vino para recibir su doctorado en 1965.

Después, durante los últimos ocho años de su vida nos vimos bastante, aquí, en Francia, en Chile, y nos carteamos con cierta frecuencia. Yo ya trabajaba bastante intensamente sobre su obra.

Doctorado de Neruda

Creo que fue importante para él, en cuanto era el primer reconocimiento, no de otra república hispanoamericana ni de una universidad de los países socialistas, sino un reconocimiento por una universidad que no estaba ligada, ni por la sangre ni por la política, a Chile.

Discurso en latín para conceder a Neruda el grado de Doctor Honoris Causa en Oxford.
A Neruda le otorgaron el doctorado en Oxford con un discurso en latín.
O sea, era un reconocimiento desinteresado. Después, cuando le dieron el Nobel, él quería que yo fuera a Estocolmo a presenciar el acto, pero era en la mitad del trimestre y no pude asistir.

Y es una de las cosas que más pena me dan. Ni tampoco, después de mi última visita a los Neruda en Francia, pude ir al cumpleaños de Pablo en 1972, que se celebró en la casa en Normandía.

En ese viaje, mientras Matilde manejaba para ir de París a Normandía, Pablo estaba escribiendo silencioso, con su tinta verde, los versos que después serían de "Jardín de invierno", uno de sus libros póstumos.

Viaje a América

Dos años después de nuestro primer encuentro, quise trabajar mucho sobre el "Canto General" y veía que no podía hablar de esto, ni enseñarlo, ni escribir sobre esto, sin conocer el fondo de lo que se estaba representando en éste y otros poemas.

Pablo Neruda con Robert Pring-Mill en su casa de Oxfordshire. Foto: Colección de Robert Pring-Mill
Neruda con Pring-Mill en la casa de éste en Oxfordshire. Foto: Colección Robert Pring-Mill.
Tomé un año sabático para aprender el contexto hispanoamericano de la obra de Neruda y fui, con un Land Rover, desde Canadá hasta el sur de Chile, para ambientarme en todos los países hispanoamericanos que pude.

Estuve cuatro meses en Chile y pasé un total de cinco semanas en Isla Negra, donde pude trabajar más intensamente con él.

Fue allí donde primero vi sus originales y pude cotejar manuscritos y textos impresos.

Ellos eran muy hospitalarios, sumamente agradables en todo.

Matilde Urrutia

A Matilde la recuerdo como una mujer de gran fuerza de voluntad, de gran dignidad, de mucha nobleza.

Sé que ofendió a muchos amigos de Pablo porque le protegía. Ella decía que sus amigos abusaban de él, venían a todas horas, le comían no sólo la comida sino el tiempo, no le dejaban en paz, y además ella ya sabía que él estaba enfermo y le cuidaba ferozmente. Y no dejaba pasar a todos los amigos de antes.

Pablo Neruda y Matilde Urrutia, Isla Negra, 1953. Foto: Fundación Pablo Neruda.
Pablo Neruda y Matilde Urrutia, Isla Negra, 1953. Foto: Fundación Pablo Neruda.
Además había gente que se quejaba mucho de que él hubiese abandonado a Delia del Carril para irse con Matilde. Sus antiguos amigos se dividieron en dos grupos y algunos de los mejores amigos de antes se alejaron mucho de Pablo después de la separación.

Después de la muerte de Pablo, la vi la primera vez que salió de Chile. Yo fui a París para hablar con ella y todavía tengo dos páginas de apuntes casi en clave.

Ella me quería decir muchas cosas de Chile pero, hasta allí, temía estar seguida por los agentes (del gobierno de Augusto Pinochet) y fuimos a conversar en un parque, para no estar en su habitación del hotel, que estaba segura que tendrían micrófonos.

Yo hice una serie de apuntes sobre las cosas que me decía y que ella quería que yo contara a los demás, de la situación en Chile entonces.

Delia del Carril

A Delia solamente la vi en una ocasión. Pablo me dijo: "Mira, si me quieres comprender, tienes necesariamente que conocer a Delia. Te lo voy a organizar".

Pablo me dijo: "Mira, si me quieres comprender, tienes necesariamente que conocer a Delia"
Y me mandó con el escritor y diplomático Poli Délano, quien entonces era un mero estudiante, pero bajo la condición de que no mencionásemos el nombre de Neruda en toda la conversación.

Vi sus cuadros, conversamos toda la noche, pero el nombre de Neruda no salió.

¿Qué se recordará de Neruda en 200 años?

Neruda es como una multitud de personas, una multitud de poetas, y Neruda era un gran poeta en muchos campos distintos.

Yo diría que no se le va a olvidar en cuanto a poeta del amor. Esto sobre todo en dos obras, los "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" y, mucho después, los "Versos del capitán", que eran sus cartas de amor a Matilde.

Foto de Pablo Neruda dedicada a Robert Pring-Mill.
Foto de Pablo Neruda dedicada a Robert Pring-Mill.
Luego viene "Residencia en la tierra". Para mí, los dos tomos de "Residencia" son de las cosas más importantes de Neruda.

Yo diría que, para su época, estos dos libros nunca se van a olvidar. Son los de más difícil lectura, pero son enormemente poderosos como poesía y marcan época.

Después viene la guerra de España, la toma de conciencia de Pablo, su conversión política, que se registra primero en "España en el corazón".

Y es a partir de esa línea que se inicia la época de Neruda como poeta político, cuya obra máxima es el "Canto General".

"Canto General"

Para mí, el "Canto General" es una obra muy importante, con secciones muy buenas, otras un poco más pedestres, y desde luego, no creo que de aquí a dos siglos, haya casi nadie que se lea todos los 13.000 versos.

En cambio, creo que las "Alturas de Macchu Picchu", por ejemplo, también van a sobrevivir como una de las obras cumbres de la poesía hispanoamericana.

Robert Pring-Mill en Oxford, 2004.       Foto: Manuel Toledo
Las "Alturas de Macchu Picchu" van a sobrevivir como una de las obras cumbres de la poesía hispanoamericana
Es que el "Canto General", debido en parte a las circunstancias bajo las cuales se escribió, tiene cierta falta de unidad o falta de cohesión.

Es a la vez obra histórica, obra lírica, obra épica, obra satírica, y tiene poesía que pertenece a todas estas categorías.

Sus evocaciones históricas, tanto de los conquistadores como de los indios araucanos en su lucha con los españoles, todo esto tiene poesía enormemente fuerte y feroz y buena.

Hay mucho sobre la historia del siglo XIX, de los libertadores de muchos países, donde, yo diría, la unidad queda en el poema individual y no en el capítulo, en este caso.

Altibajos

Ahí tiene algunos de sus poemas más poderosos, pero también hay trechos donde uno siente que él pensó: "bueno, tiene que haber algo sobre tal cosa, lo hago", pero es más variable.

Pablo Neruda y el peruano Esteban Pavletich en Machu Picchu, Perú, 1943. Foto de la colección de Robert Pring-Mill.
Pablo Neruda y el peruano Esteban Pavletich en Machu Picchu, Perú, 1943. Foto de la colección de Robert Pring-Mill.
O sea que, tal como "Alturas de Macchu Picchu" es una de las grandes alturas, el "Canto General" también tiene altibajos.

Otros grandes poemas están en partes de "Los libertadores", "El gran océano", partes del canto final, que se llama "Yo soy", que es su autobiografía, incluso del tiempo de la clandestinidad, y en casi cada sección hay algo de importancia, pero uno no puede mantenerse a la altura de la cima de la cordillera todo el tiempo.

Después, él sigue siendo poeta político durante todo "Las uvas y el viento". Las "Odas elementales", que son mucho más sencillas, más alegres, también son poesía de compromiso político. Es el realismo socialista de Neruda, digamos.

Odas elementales

Como en todas las etapas de su carrera, hay variación. Hay algunas odas que son absolutamente estupendas y otras, menos.

Vendedores de cebolla en Temuco. Foto: Manuel Toledo.
Las odas representan una época feliz de su vida y la cara feliz de su política
Pero yo diría que representan una época feliz de su vida y la cara feliz de su política, digamos.

Y una cosa, que apenas hay en otra parte, es el sentido de humor. Bueno, hay un humor sarcástico en el "Canto General", humor de denuncia, de sátira.

Pero en las odas y en "Estravagario" hay lo que en Inglaterra llamamos "whimsicality", un humor juguetón que no sale en ninguna otra época.

Luego viene la poesía de amor de su vida con Matilde, empezando con "Los versos del capitán", pero siguiendo con los "Cien sonetos de amor" y tantas otras cosas. Su poesía de amor es importantísima en esta época.

Últimos libros

Después, él se va envejeciendo. Está enfermo y llega a una poesía más filosófica.

Y para mí, quizás porque yo también ahora soy viejo, casi la poesía que más me agrada ahora es la poesía de sus últimas colecciones, sobre todo "Jardín de invierno" y "El mar y las campanas".

Quizás porque yo también ahora soy viejo, casi la poesía que más me agrada ahora es la poesía de sus últimas colecciones
Y lo triste es que hay poquísima gente, en su propio país, que conoce estas últimas colecciones.

Ahí hay poemas muy profundos, muy ricos, pero no es un desdecir de su época política, sino que pasa por etapas, como la vida de cualquier hombre, y en distintos momentos distintas cosas vienen a flor de agua.

¿Cómo era Neruda como amigo?

Él era muy bueno, muy leal. Tenía sus amistades y eran de una grandísima lealtad. Le apenaba mucho si se rompía una amistad, lo que fue el caso con algunos de sus amigos de juventud cuando él se separó de la Delia para unirse con la Delia.

Coctel inventado por Pablo Neruda para Robert Pring-Mill y su esposa Brigitte.
Coctel inventado por Pablo Neruda para Robert Pring-Mill y su esposa Brigitte.
Era una persona de muy buena vida. Era muy hospitalario. Le encantaba el comer. Le encantaba beber, inventar cócteles.

Sobre todo, en la vida tenía un grandísimo sentido de humor y en su poesía esto no se conoce antes de "Los versos del capitán" y las "Odas elementales".

Todo lo de antes parece de una persona que no tuviera sentido de humor. La poesía era evidentemente una cosa seria.

Le encantaba contar anécdotas de sus años en Oriente o de lo que fuera y a propósito de cualquier cosa le salía otra anécdota.

Cosas que no se preguntan

Conversaba con gran facilidad de todas las cosas. Bueno, de todas las cosas de que conversamos.

Yo, que distaba mucho en política de la suya, nunca le hice ninguna pregunta política, ni hablamos nunca concretamente de política.

Me parecía más discreto, más cortés. Por ejemplo, hablando del "Canto General", yo le preguntaba: "¿En qué circunstancias hiciste este poema?" o "¿Cuándo fue esto?".

Yo no era de estos investigadores estadounidenses con listas de preguntas: "¿Y la segunda mujer?", "¿Y qué tal?", "¿Cuántas noches?"
O sea, los datos concretos se los pedía, pero no le decía: "¿Qué estabas pensando cuando escribiste esto?".

Esto ya hubiera sido falta de cortesía, como decir: "¿Y qué pensabas de tu segundo matrimonio?". Son cosas que no se preguntan.

Yo no era de estos investigadores estadounidenses con listas de preguntas: "¿Y la segunda mujer?", "¿Y qué tal?", "¿Cuántas noches?", "¿Y dónde estuvo?".

Pero de todas las materias que abordábamos en la conversación, siempre hablaba muy libremente.

Neruda y la crítica

Yo discrepo mucho de las teorías críticas modernas. Para mí, decir que tal libro de Neruda es postmoderno y tal no, no tiene ningún sentido.

Veo una continuidad y un desarrollo y un pasar de una etapa a otras, pero de modo natural. No estoy consciente de que él cayera en capítulos distintos de historias literarias.

Pablo Neruda
A él no le interesaba la crítica literaria, ni tampoco le interesaba mucho lo que se escribía sobre su poesía
A él no le interesaba la crítica literaria, ni tampoco le interesaba mucho lo que se escribía sobre su poesía.

Yo aprendí temprano que podía hacerle preguntas sobre las circunstancias, pero sobre el por qué de haber escogido tal imagen o tal metáfora, no.

Él me decía: "Mira, yo lo escribí porque me salía así. Pero tú eres el crítico. Tú dime por qué lo escogí. Tú coméntamelo".

Poesía trabajada

Él no lo comentaba. Así le salió. Y no es que le saliera como agua del grifo, digamos.

Hay poesía muy trabajada de Neruda.

Yo he estudiado muchos borradores suyos, hasta de poesía política, que están a veces sumamente trabajados, con muchos cambios y cosas donde, evidentemente, pesaba las palabras.

Y sustituía una por otra, hasta que finalmente le cuajaba y supongo que, como todo artista, se habrá dado cuenta de que cuando estaba bien. "Está justo. Así queda".

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