Como sucediera el pasado miércoles, Wimbledon volvió a tener una jornada en la cual el mal tiempo impidió que se pudiera jugar un solo partido.
El mal tiempo le hizo la vida difícil a los amantes del tenis.
|
Al menos en esta oportunidad se llegaron a retirar las coberturas de las canchas, se colocaron las redes e incluso la silla para el árbitro.
Pero los ansiosos espectadores no llegaron siquiera a ver a los tenistas, dado que en el único momento de la tarde en que parecía que se iba a poder jugar, comenzó a llover nuevamente.
Por ello y por tercera vez en la historia de Wimbledon, los organizadores del certamen se han visto obligados a tomar la decisión para que también se juegue tenis el llamado "domingo intermedio".
Como sucediera en 1991 y 1997 las lluvias han atrasado considerablemente la marcha normal del torneo, por lo que un día que tradicionalmente se dedica al descanso, tendrá plena actividad.
Oportunidad para los amantes del tenis
Esta decisión significa una magnífica ocasión para aquellos que no tienen suerte cuando se sortean los cupos de entradas una vez al año.
Ahora, realizando la cola correspondiente, tendrán opción a once mil entradas a 35 libras cada una para el estadio central, diez mil entradas para el estadio uno a 30 libras y entradas para el resto de las canchas a 15 libras.
Y seguramente la atmósfera que reinará en el All England Club será muy distinta a la habitual. Habrá mucha más pasión, entrega y júbilo por parte de los afortunados que consigan su entrada.
Muchos recordarán el lunes de 2001 en que también por razones climatológicas debió disputarse la final que en definitiva ganó el croata Goran Ivanisevic ante el australiano Patrick Rafter.
La gente en estas ocasiones genera un clima de fiesta, una especie de carnaval fuera de la fecha habitual
Henman con la antorcha olímpica
Tim Henman, el número uno de Gran Bretaña, llevó la llama olímpica un trecho del camino.
|
Con una ceremonia que comenzó en el estadio central, Tim Henman, el tenista británico número uno y sexto en el ranking mundial, recibió la antorcha olímpica de manos de Sir Roger Bannister, primer portador de la misma en Gran Bretaña.
Sir Bannister, fue el atleta que hace cincuenta años quebró en Oxford, Inglaterra, el record de los mil quinientos metros, llevándolo a menos de cuatro minutos.
Corriendo lentamente Henman recorrió las instalaciones de Wimbledon portando la antorcha, en medio de los aplausos de los espectadores.
Ya en la puerta número uno del All England Club, lugar donde se disputa el torneo, le pasó la misma a Virginia Wade, quien fuera campeona del abierto de Inglaterra en 1977.
Luego de un corto recorrido por las calles adyacentes al club, Wade entregó la antorcha a otro atleta situación que se fue repitiendo en la capital británica durante la jornada.
De esta forma se va cumpliendo con un rito que culminará en Agosto próximo en Atenas, Grecia, para dar inicio a los Juegos Olímpicos 2004.
Los latinoamericanos
En encuentros por la tercera ronda que debieron haberse disputado en esta jornada, si el tiempo lo permite, el domingo entonces entrarán en acción la argentina Paola Suárez y el chileno Fernando González.
Suárez, número once en el ranking mundial enfrentará a Anne Kremer de Luxemburgo, quien por lesiones retrocedió en el ranking al puesto 181, pero que llegó a ser dieciocho en 2002.
González por su parte, veintiséis mundial, tendrá un difícil rival, el australiano Mark Philippousis diecisiete en el ranking y finalista de Wimbledon el año pasado, oportunidad en que perdiera ante el suizo Roger Federer.